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PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

 

El libro Fundamentos de la filosofía marxista, cuya segunda edición ofrecemos hoy a la consideración del lector, expone de manera sistemática los fundamentos del materialismo dialéctico y el materialismo histórico. La presente obra se destina como manual de estudio a los alumnos de las instituciones de enseñanza superior y a las personas que deseen estudiar por sí mismas.

Sin asimilar la conquista más elevada del pensamiento filosófico, el materialismo dialéctico e histórico, no se puede ser en nuestra época un hombre cultivado, capaz de orientarse conscientemente por entre los acontecimientos que se producen en la actualidad. El Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética, adoptado en su XXII Congreso, plantea la tarea de formar en todos los constructores del comunismo una concepción científica del mundo, así como la de educar a toda la población en el espíritu del comunismo científico. El Partido pugna porque los trabajadores comprendan profundamente la marcha y las perspectivas del desarrollo mundial, se orienten acertadamente en los acontecimientos del país y en la arena internacional y construyan conscientemente la vida al modo comunista. Con este fin, se necesita pertrecharlos con una concepción avanzada y científica del mundo. “En las condiciones del socialismo y de la construcción de la sociedad comunista —se dice en el Programa del P.C.U.S., cuando el desarrollo económico espontáneo ha sido reemplazado por la organización consciente de la producción y de toda la. vida... social, cuando la teoría plasma cotidianamente en hechos, adquiere una importancia primordial la formación en todos los trabajadores de la sociedad soviética de una concepción científica del mundo, basada en el marxismo-leninismo, sistema cabal y armónico de conceptos filosóficos, económicos y político-sociales.”

El marxismo, como concepción del mundo, como ideología de la clase revolucionaria, surgió hace ya más de cien años. En ese período, rico en grandes acontecimientos históricos, aparecieron en escena y salieron de ella muchas teorías sociales y filosóficas, que al no afrontar victoriosamente la prueba del tiempo ni de la práctica histórico-social se hundieron en el fracaso. Sólo el marxismo afrontó con honor la prueba del tiempo y la de la práctica histórico-universal. Los furiosos ataques de un sinfín de enemigos reaccionarios no lograron abrir brecha en el armónico y grandioso edificio de la concepción marxista-leninista del mundo. Todo el curso de la historia universal en el presente siglo ha demostrado irrefutablemente la veracidad de los principios del marxismo-leninismo y de las leyes descubiertas por él.

El materialismo dialéctico e histórico es parte integrante del marxismo-leninismo, su fundamento filosófico. La filosofía del materialismo dialéctico es la filosofía marxista-leninista. Sintetizando los datos más recientes de las ciencias naturales y de la práctica histórico-social. Lenin impulsó en sus obras filosóficas el desarrollo de las tesis fundamentales de la filosofía marxista, elevándolas a un nuevo nivel, a un nivel superior.

Como doctrina viva y creadora, la filosofía marxista-leninista se desarrolla y enriquece constantemente sobre la base de lo nueva experiencia histórica. Al resolver los problemas prácticos cardinales de la edificación del comunismo en la U.R.S.S., el Partido Comunista de la Unión Soviética y su Comité Central, impulsan también la teoría del marxismo-leninismo. La teoría marxista-leninista se enriquece asimismo con la experiencia de la lucha de los partidos comunistas y obreros de los países socialistas, así como con la experiencia de todo el movimiento comunista y obrero internacional. Esta experiencia ha hallado expresión en los documentos más importantes del movimiento comunista internacional y, particularmente, en el nuevo Programa del P.C.U.S., justamente llamado el Manifiesto Comunista de nuestra época.

A este desarrollo creador de la teoría marxista-leninista se oponen el revisionismo y el dogmatismo. Mientras que los revisionistas so capa de “desarrollar” la teoría marxista tratan de descartar sus principios fundamentales, deslizándose hacia las posiciones ideológicas de la burguesía, los dogmáticos se aferran a fórmulas caducas y castran la teoría, divorciándose así de la nueva experiencia histórica.

Desde fines del siglo pasado hasta nuestros días, los revisionistas del marxismo vienen afanándose por revisar los principios básicos de la teoría marxista, incluidos sus fundamentos filosóficos. Repitiendo las trivialidades burguesas reaccionarias que declaran “anticuado” al marxismo y “primitiva” la división de la filosofía en materialismo e idealismo, los revisionistas actuales tratan de borrar la línea divisoria entre la concepción del mundo de la clase obrera, concepción revolucionaria y verdaderamente científica, y la concepción idealista y reaccionaria del mundo, de la burguesía. Los revisionistas se proponen completar el materialismo dialéctico e histórico con las deducciones de la filosofía y la sociología burguesas de nuestro tiempo. Pero una y otra son anticientíficas y estériles. Su rasgo fundamental, característico, es la lucha que libran contra la concepción científica del mundo —el materialismo dialéctico e histórico—, contra el marxismo-leninismo y el comunismo. Todo ello conduce forzosamente a que los filósofos y sociólogos burgueses se den de bruces contra la realidad, contra los datos de la ciencia.

La presente obra, en la que se esclarecen los problemas fundamentales de la filosofía marxista-leninista, apunta contra el idealismo y la metafísica. Los autores se han propuesto luchar tanto contra el revisionismo, que en la actualidad constituye el peligro principal en el seno del movimiento obrero y comunista, como contra el dogmatismo y el sectarismo, que se hallan en franca contradicción con el desarrollo creador de la teoría revolucionaria.

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La primera edición del presente libro vio la luz en mayo de 1958. Se imprimieron más de un millón de ejemplares y, en la actualidad, dicha edición está completamente agotada. Los Fundamentos de la filosofía marxista se han publicado asimismo en alemán, checo, búlgaro, polaco, rumano, húngaro, vietnamita, español y otros idiomas. Todo ello demuestra hasta qué punto había madurado la necesidad de una obra semejante.

La presente edición del libro, es decir, la segunda, conserva los rasgos fundamentales de la primera. Ahora bien, ha habido que tomar en cuenta los acontecimientos históricos de los últimos años y, lo que es fundamental, las nuevas tareas planteadas al país soviético al abrirse el período de la construcción del comunismo en todos los frentes. Los históricos congresos del P.C.U.S. celebrados en estos últimos años, a saber, el XXI y el XXII Congresos, han significado una inmensa aportación al desarrollo de la teoría marxista-leninista en todas sus partes integrantes. Esta aportación tenía que ser aprovechada totalmente en el estudio del materialismo dialéctico e histórico. Los autores del libro han tratado, por todos los medios, de tener en cuenta las conclusiones teóricas y prácticas del Programa del P.C.U.S., programa que marca una nueva etapa en el desarrollo de la teoría de Marx, Engels y Lenin.

Al prepararse esta segunda edición del libro se han tenido presentes también los resultados de su utilización como manual de estudio en las instituciones de enseñanza superior, los numerosos comentarios sobre el libro aparecidos en la prensa y las cartas de los lectores, así como las observaciones críticas más valiosas expuestas en las discusiones sobre esta obra en las cátedras de filosofía de las escuelas superiores.

Atendiendo las sugerencias de los lectores, en esta segunda edición se incluyen nuevos apartados que versan sobre las revoluciones de liberación nacional y el papel que desempeñan en el derrocamiento del imperialismo, sobre las guerras como fenómenos social y sobre la lucha contra la guerra y en favor de la paz mundial; estos apartados forman parte del capítulo XV. Además, los capítulos XIV y XV se enriquecen con el examen del problema del ejército como instrumento del poder estatal. Todos estos problemas se abordan tomando en cuenta el objeto de estudio —el materialismo histórico— y teniendo presente también que en las instituciones soviéticas de enseñanza superior se estudian, como una disciplina especial, los fundamentos del comunismo científico.

Con el fin de no aumentar el número de páginas del libro, los autores han considerado conveniente suprimir el capítulo II: La lucha del materialismo y el idealismo en la historia de la filosofía, antes del marxismo. De este tema se habla brevemente en otros capítulos de la presente obra; ahora bien, los lectores que quieran conocer una exposición histórico-filosófica más detallada pueden consultar las obras ya publicadas sobre historia de la filosofía. Por último, no se excluye la posibilidad de utilizar, si es necesario, el capítulo II de la edición anterior de los Fundamentos de la filosofía marxista.

En la preparación de la parte filosófica general del capítulo XIX de la. segunda edición del libro (crítica de la filosofía burguesa actual) han colaborado los candidatos a doctor en ciencias filosóficas, V. V. Msvenieradze, M. L. Chalin e Y. V. Minkiavichus.

Los autores expresan su agradecimiento a todos los lectores que les han hecho observaciones y sugerencias y esperan seguir contando con su ayuda en el trabajo futuro sobre el presente manual.

NOTA SOBRE LA SEGUNDA EDICION EN ESPAÑOL

Considerando que el capítulo u de la primera edición de la presente obra —La lucha del materialismo y el idealismo en la historia de la filosofía, antes del marxismo— reviste un. interés especial para los lectores de lengua española, hemos decidido, con el consentimiento de los editores soviéticos, mantener íntegramente dicho capítulo en esta nueva edición en español. Con esta excepción, nuestra versión española se atiene fielmente a la segunda edición rusa.

EDITORIAL GRIJALBO

 

  

 

CAPÍTULO I. OBJETO DE LA FILOSOFÍA

El marxismo forma una doctrina total y armónica en la que se distinguen tres partes integrantes: la filosofía, la economía política y la teoría del socialismo científico. Las tres se hallan interna e inseparablemente unidas entre sí. La teoría general que sirve de base filosófica al marxismo, su economía política, la estrategia y la táctica de los partidos marxistas, es el materialismo dialéctico e histórico. La unidad interna, la integridad, la férrea lógica, la consecuencia del marxismo. cualidades todas que hasta los enemigos de la doctrina de Marx se ven obligados a reconocer, se deben a la aplicación de un método único, de una única concepción del mundo en todas y cada una de sus partes integrantes. La concepción del mundo de la clase obrera revolucionaria y de sus partidos marxistas es el materialismo dialéctico e histórico.

Pues bien, ¿qué enseña la filosofía marxista, cuál es su objeto? ¿Qué relación guarda la filosofía marxista con las otras ciencias y con las diferentes formas de la conciencia social?

A estas preguntas resulta más fácil contestar abordándolas desde el punto de vista histórico. La filosofía marxista es el resultado, sujeto leyes, de todo el desarrollo anterior del pensamiento filosófico y científico avanzado de la humanidad. Se basa en sus descubrimientos, a la par que representa una fase cualitativamente nueva y más alta del desarrollo de la filosofía. Conviene, por ello, esclarecer qué problemas planteó y qué soluciones aportó la filosofía anterior al marxismo. A la luz de esto veremos más claramente en qué se distingue la filosofía marxista de las demás tendencias filosóficas y por qué la aparición del materialismo dialéctico e histórico representó una revolución en el campo de la filosofía.

 

1. El problema fundamental de la filosofía. Materialismo e idealismo, las dos direcciones filosóficas fundamentales.

La palabra “filosofía” procede de dos voces griegas: “filos”, amor, y “sofía”, sabiduría; comenzó significando, pues, “amor por la sabiduría” (“afición al: saber”, como antes se decía). La palabra “filosofía” no determina, sin embargo, por su sentido literal, el objeto, la misión ni el contenido de este concepto. Para definir certeramente lo que es la filosofía, hay que señalar cuáles son sus características, comparando la filosofía con otras ciencias y otras formas de la conciencia social, en interdependencia con las cuales se desarrolló.

La característica fundamental de la filosofía es que, desde el momento mismo en que aparece, constituye una concepción del mundo más o menos completa; es decir, constituye un sistema de ideas generales sobre el mundo: la naturaleza, la sociedad y el hombre.


Cada individuo llega a tener determinada concepción del mundo, pero no se trata seguramente de una concepción del mundo producto de la reflexión, sino formada espontáneamente bajo la influencia de las condiciones de vida, y, con frecuencia, se trata de trozos de distintas concepciones e ideas contradictorias entre sí. Pero la filosofía no es una mera suma, sino un sistema* de ideas y concepciones sobre el mundo, y es el resultado consciente de la aplicación de determinado punto de vista a la realidad circundante, o sea es un conjunto de principios determinados. Estos principios han expresado siempre la ideología de tal o cual clase social, sus condiciones de vida e intereses.

* sistema. (Del lat. systēma, y este del gr. σύστημα). m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí. || 2. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.

A lo largo de las diversas fases de su desarrollo, la filosofía se ha ocupado del estudio de distintos problemas. En sus primeros tiempos, estudiaba numerosos problemas que después se dejaron a las ciencias especiales. Pero por más que haya cambiado la concepción del objeto de la filosofía, sus problemas principales han sido siempre los problemas fundamentales de la concepción, y ha dado respuestas diversas a la pregunta de qué es el mundo, de si ha existido eternamente o ha surgido de uno u otro modo, de cuál es el lugar que ocupa el hombre en el universo, de qué es nuestra conciencia y qué relación guarda con el mundo, etc.

El problema fundamental de toda concepción del mundo es el problema de las relaciones entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la naturaleza. ¿Qué es lo primero, el punto de partida: la materia, la naturaleza, o el espíritu, la razón, la conciencia, la idea? En otras palabras, ¿qué precede qué: la materia, la naturaleza, el ser, precede la conciencia o, por el contrario la conciencia, el espíritu precede la materia? ¿El ser, la materia, determina la conciencia, o la inversa? Todos los fenómenos con que nos encontramos pueden referirse bien fenómenos materiales, es decir, existentes fuera de nuestra conciencia (como son los objetos y procesos del mundo exterior), o bien fenómenos espirituales, ideales, es decir, que se dan en nuestra conciencia ( nuestros sentimientos, nuestros pensamientos). Lo material y lo espiritual son los conceptos generales, que abarcan cuanto existe en el mundo. Por eso cualquiera que sea la concepción del mundo, tiene que partir necesariamente de una de las dos respuestas al problema de las relaciones entre lo material y lo espiritual. Y precisamente la respuesta que se dé este problema es lo que caracteriza, ante todo, la filosofía como concepción del mundo.

 

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