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LAS TAREAS DEL PROLETARIADO EN LA PRESENTE REVOLUCIÓN[1]

 

 

Habiendo llegado a Petrogrado únicamente el 2 de abril por la noche, es natural que sólo en nombre propio y con las consiguientes reservas, debidas a mi insuficiente preparación, pude pronunciar en la asamblea del 4 de abril un informe acerca de las tareas del proletariado revolucionario.

Lo único que podía hacer para facilitarme la labor —y facilitársela también a los contradictores de buena fe— era preparar unas tesis por escrito. Las leí y entregué el texto al camarada Tsereteli. Las leí muy despacio y por dos veces: primero en la reunión de los bolcheviques y después en la de bolcheviques y mencheviques.[2]

Publico estas tesis personales mías acompañadas únicamente de brevísimas notas explicativas, que en mi informe fueron desarrolladas con mucha mayor amplitud.

 

TESIS

1     En nuestra actitud ante la guerra, que por parte de Rusia sigue siendo indiscutiblemente una guerra imperialista, de rapiña, también bajo el nuevo gobierno de Lvov y Cía., en virtud del carácter capitalista de este gobierno, es intolerable la más pequeña concesión al “defensismo revolucionario”.

El proletariado consciente sólo puede dar su asentimiento a una guerra revolucionaria, que justifique verdaderamente el defensismo revolucionario, bajo las siguientes condiciones:

  1. a) paso del poder a manos del proletariado y de los sectores pobres del campesinado a él adheridos;
  2. b) renuncia de hecho, y no de palabra, a todas las anexiones;
  3. c) completo rompimiento de hecho con todos los intereses del capital.

Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas, que admiten la guerra sólo como una necesidad y no para fines de conquista, y dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante; explicarles la ligazón indisoluble del capital con la guerra imperialista y demostrarles que sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no impuesta por la violencia.

Organizar la propaganda más amplia de este punto de vista en el ejército de operaciones.

Confraternización en el frente.

2    La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el Poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el Poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado.

Este tránsito se caracteriza, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es hoy el más libre de todos los países beligerantes); de otra parte, por la ausencia de violencia contra las masas y, finalmente, por la confianza inconsciente de éstas en el gobierno de los capitalistas, de los peores enemigos de la paz y del socialismo.

Esta peculiaridad exige de nosotros habilidad para adaptarnos a las condiciones especiales de la labor del Partido entre masas inusitadamente amplias del proletariado, que acaban de despertar a la vida política.

3    Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria “exigencia” de que deje de ser imperialista.

4    Reconocer que, en la mayor parte de los sóviets de diputados obreros, nuestro Partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas —sometidos a la influencia de la burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado—, desde los socialistas populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización[3] (Chjeídze, Tsereteli, etc.), Steklov, etc., etc., etc.

Explicar a las masas que los Sóviets de Diputados Obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas.

Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo la necesidad de que todo el poder del Estado pase a los Sóviets de Diputados Obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores.

5    No una política parlamentaria —volver a ella desde los Sóviets de Diputados Obreros sería dar un paso atrás, sino una República de los Sóviets de Diputados Obreros, Braceros y Campesinos en todo el país, de abajo a arriba.

Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia.[4]

La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado.

6    En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Sóviets de Diputados Braceros.

Confiscación de todas las tierras de los terratenientes.

Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Sóviets locales de Diputados Braceros y Campesinos. Creación de sóviets especiales de diputados campesinos pobres. Hacer de cada gran finca (con una extensión de unas 100 a 300 desiatinas*, según las condiciones locales y de otro género y a juicio de las instituciones locales) una hacienda modelo bajo el control del Soviet de diputados braceros y a cuenta de los fondos públicos.

* 1 desiatina = 1,09 hectáreas


7    Fusión inmediata de todos los bancos del país en un banco nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros.

8    No “implantación” del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Sóviets de Diputados Obreros.

9    Tareas del Partido:


a) celebración inmediata de un Congreso del Partido;


b) modificación del programa del Partido, principalmente:

1) sobre el imperialismo y la guerra imperialista.


2) sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un “Estado-Comuna”[5],


3) reforma del programa mínimo, ya anticuado;

c) cambio de denominación del Partido[6].

10    Renovación de la Internacional.

Iniciativa de construir una Internacional revolucionaria, una Internacional contra los socialchovinistas y contra el “centro”[7].

 

Para que el lector comprenda por qué hube de resaltar de manera especial, como rara excepción al “caso” de contradictores de buena fe, le invito a comparar estas tesis con la siguiente objeción del señor Goldenberg: Lenin —dice— “ha enarbolado la bandera revolucionaria” (Citado en el periódico Edinstvo[8] del señor Plejánov, nº5.)

Una perla, ¿verdad?

Escribo, leo y machaco: “Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas..., dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante” ...

Y esos señores de la burguesía, que se llaman socialdemócratas, que no pertenecen ni a los grandes sectores ni a los defensistas revolucionarios de filas, tienen la osadía de reproducir mis opiniones e interpretarlas así: “ha enarbolado (¡!) la bandera (¡!) de la guerra civil” (¡ni en las tesis ni en el informe se habla de ella para nada!) “en el seno (¡¡!!) de la democracia revolucionaria” ...

¿Qué significa eso? ¿En qué se distingue de una incitación al pogromo? ¿En qué se diferencia de Rússkaia Volia[9]?

Escribo, leo y machaco: “Los Sóviets de Diputados Obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y, por ello, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas” ...

Pero cierta clase de contradictores exponen mis puntos de vista ¡¡como un llamamiento a la “guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria”!!

He atacado al Gobierno Provisional por no señalar un plazo, ni próximo ni remoto, para la convocatoria de la Asamblea Constituyente y limitarse a simples promesas. Y he demostrado que sin los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados no está garantizada la convocatoria de la Asamblea Constituyente ni es posible su éxito.

¡¡¡Y se me imputa que soy contrario a la convocatoria inmediata de la Asamblea Constituyente!!!

Calificaría todo eso de expresiones “delirantes” si decenas de años de lucha política no me hubiesen enseñado a considerar una rara excepción la buena fe de los contradictores.

En su periódico, el señor Plejánov ha calificado mi discurso de “delirante”. ¡Muy bien, señor Plejánov! ¡Pero fíjese cuán torpón, inhábil y poco perspicaz es usted en su polémica! Si me pasé dos horas delirando, ¿por qué aguantaron cientos de oyentes ese “delirio”? ¿Y para qué dedica su periódico toda una columna a reseñar un “delirio”? Mal liga eso, señor Plejánov, muy mal.

Es mucho más fácil, naturalmente, gritar, insultar y vociferar que intentar exponer, explicar y recordar cómo enjuiciaban Marx y Engels en 1871, 1872 y 1875 las experiencias de la Comuna de París[10] y qué decían acerca del tipo de Estado que necesita el proletariado.

Por lo visto, el ex marxista señor Plejánov no desea recordar el marxismo.

He citado las palabras de Rosa Luxemburgo, que el 4 de agosto de 1914[11] denominó a la socialdemocracia alemana “cadáver maloliente”. Y los señores Plejánov, Goldenberg y Cía. se sienten “ofendidos” ... ¿en nombre de quién? ¡En nombre de los chovinistas alemanes, calificados de chovinistas!

Los pobres socialchovinistas rusos, socialistas de palabra y chovinistas de hecho, se han armado un lío.

 

Publicado el 7 de abril de 1917 en el número 26 de Pravda.

Firmado: N. Lenin

 

 

[1] El artículo Las tareas del proletariado en la presente revolución, publicado el 7 de abril de 1917 en el número 26 de Pravda con la firma de N. Lenin, contiene las famosas Tesis de Abril de V. I. Lenin, que escribió, por lo visto, en el tren la víspera de su llegada a Petrogrado.

Lenin leyó las tesis en dos reuniones (una de bolcheviques y otra conjunta de delegados bolcheviques y mencheviques a la Conferencia de toda Rusia de los Soviets de diputados obreros y soldados) celebradas el 4 (17) de abril de 1917 en el Palacio de Táurida

El artículo fue reproducido por los periódicos bolcheviques Sotcial-Demokrat (Moscú), Proletari (Járkov), Krasnoyarski Rabochi (Krasnoyarsk), Vperiod (Ufá), Bakinski Rabochi (Bakú), Kavkazski Rabochi (Tiflis) y otros

[2] Mencheviques: partidarios de la corriente oportunista pequeñoburguesa en la socialdemocracia rusa, vehículos de la influencia burguesa entre la clase obrera. Los mencheviques recibieron esta denominación a partir del II Congreso del POSDR, celebrado en agosto de 1903, cuando al final del mismo, al ser elegidos los organismos centrales del Partido, quedaron en minoría (menshinstvó en ruso), en tanto que los socialdemócratas revolucionarios encabezados por Lenin lograron la mayoría (bolshinstvó). Tal es el origen de las denominaciones de “bolcheviques” (mayoritarios) y “mencheviques” (minoritarios). Los mencheviques trataban de conseguir un acuerdo del proletariado con la burguesía, aplicaban una línea oportunista en el movimiento obrero. Después de la Revolución democrático-burguesa de febrero de 1917, que inició en Rusia el periodo de la dualidad de poderes —entrelazamiento de dos dictaduras: la de la burguesía, personificada por el Gobierno Provisional burgués, y la del proletariado y del campesinado, personificada por los sóviets—, los mencheviques y los socialistas-revolucionarios (eseristas), formaron parte del Gobierno Provisional, apoyaron su política imperialista y lucharon contra la reciente revolución proletaria. Los mencheviques siguieron en los sóviets esta misma política de apoyo al Gobierno Provisional y de apartamiento de las masas del movimiento revolucionario.

[3] Socialistas populares: partido pequeñoburgués surgido en 1906 del ala derecha de los eseristas; defendían reivindicaciones democráticas moderadas que no rebasaban el marco de la monarquía constitucional. Los socialistas populares rechazaban las tesis del programa eserista relativa a la socialización de la tierra, admitiendo la enajenación de la tierra de los latifundistas sobre la base del rescate. Los líderes de los socialistas populares eran A. Peshejónov, V. Miakotin, N. Annenski y otros. Después de la Revolución democrática burguesa de febrero de 1917, el partido de los socialistas populares apoyó activamente al Gobierno Provisional y se pasó al campo de la contrarrevolución. Socialistas-revolucionarios (eseristas): partido de demócratas pequeñoburgueses fundado a fines de 1901 y comienzos de 1902. Los eseristas exigían la supresión de la propiedad agraria terrateniente y defendían la consigna del “usufructo igualitario laboral del suelo”. No veían las diferencias de clase entre el proletariado y los campesinos, velaban las contradicciones de clase en el seno del campesinado y rechazaban el papel dirigente del proletariado en la revolución. Los eseristas empleaban el terrorismo individual en la lucha contra la autocracia. Derrotada la Revolución de 19051907, la mayoría de los eseristas adoptó las posiciones del liberalismo burgués.

Después de la victoria de la revolución democrático-burguesa de febrero de 1917, los eseristas, junto con los mencheviques, fueron el principal puntal del Gobierno Provisional terrateniente-burgués contrarrevolucionario, al que pertenecían los líderes del partido eserista (Kerenski, Avxéntiev y Chernov). El partido de los eseristas se negó a apoyar la reivindicación campesina sobre la supresión de la propiedad agraria de los terratenientes y se pronunció a favor de la conservación de ésta. Los ministros eseristas del Gobierno Provisional mandaban destacamentos punitivos contra los campesinos que se apoderaban de las tierras de los latifundistas. A fines de noviembre de 1917, el ala izquierda de los eseristas creó el partido independiente de los eseristas de izquierda. En los años de la intervención militar extranjera, los eseristas realizaron labor subversiva contrarrevolucionaria, apoyaban por todos los medios a los intervencionistas y a los guardias blancos, participaban en las conspiraciones contrarrevolucionarias y organizaban actos terroristas contra los dirigentes del Estado soviético y del partido comunista.

Comité de Organización: centro dirigente de los mencheviques, formado en 1912 en la Conferencia de Agosto de liquidadores mencheviques y demás grupos y corrientes contrarios al POSDR; actuó hasta las elecciones del CC del partido menchevique en agosto de 1917.

[4] Es decir, sustitución del ejército permanente por el armamento general del pueblo. (Nota del Autor).

[5] Es decir, de un Estado cuyo prototipo dio la Comuna de París. (N. del A.).


[6] En lugar de “socialdemocracia”, cuyos líderes oficiales han traicionado al socialismo en el mundo entero, pasándose a la burguesía (los “defensistas” y los vacilantes “kaustkianos”), debemos denominarnos Partido Comunista. (N. del A.).


[7] En la socialdemocracia internacional se llama “centro” a la tendencia que vacila entre los chovinistas (o “defensistas”) y los internacionalistas, es decir: Kautsky y Cía. en Alemania, Longuet y Cía. en Francia, Chjeídze y Cía. en Rusia, Turati y Cía. en Italia, MacDonald y Cía. en Inglaterra, etc. (N. del A.).

[8] Edintsvo (Unidad): periódico de Petrogrado, órgano del grupo de extrema derecha de los mencheviques defensistas encabezado por J. Plejánov. En mayo y junio de 1914 aparecieron cuatro números. Diario desde marzo hasta noviembre de 1917. Durante dos meses (diciembre de 1917 y enero de 1918) se publicó con el título de Nashe Edintsvo (“Nuestra Unidad”). Propugnaba el apoyo al Gobierno Provisional, la coalición con la burguesía y la implantación de “un poder fuerte” y combatía a los bolcheviques, recurriendo con frecuencia a los métodos de la prensa amarilla. Acogió con hostilidad la Revolución de Octubre y el establecimiento del Poder soviético.

[9] Rússkaya Volia (La Libertad Rusa): diario burgués fundado por A. Protopópov, ministro del Interior zarista, y financiado por los grandes bancos. Empezó a publicarse en Petrogrado en diciembre de 1916. Después de la revolución democrático-burguesa de febrero sostuvo una campaña de calumnias contra los bolcheviques. Fue clausurado por el Comité Militar Revolucionario el 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917.

[10] Véase C. Marx y F. Engels, ‘Prefacio a la edición alemana de 1872’ del Manifiesto Comunista; Marx, La guerra civil en Francia, Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores y Crítica del Programa de Gotha; Engels, Carta a A. Bebel del 18-28 de marzo de 1875; Marx, Cartas a L. Kugelman del 12 y 17 de abril de 1871.

[11] El 4 de agosto de 1917, la mayoría de los diputados socialdemócratas del Reichstag alemán votaron a favor de los créditos de guerra al Gobierno de Guillermo II.

 

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