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PREFACIO.

 

 

 

El quinto tomo de estas Obras Escogidas incluye una serie de las que Lenin escribió desde marzo de1913 hasta junio de 1916. Entre ellas figuran las conocidísimas Carlos Marx, Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo y Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx, en las que Lenin da a conocer el contenido revolucionario, la fuerza invencible y la vitalidad de la doctrina de Carlos Marx y formula importantes tesis de la teoría marxista basadas en la experiencia de la lucha de la clase obrera de Rusia y del movimiento obrero internacional. Lenin caracteriza el marxismo como la cima de la civilización universal, corno el legítimo heredero de todo lo mejor que la humanidad ofrendó en el siglo XIX: plasmado en la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés, y hace hincapié en las maravillosas consecuencia y unidad interna de las concepciones de Marx, las cuales dan en conjunto "el materialismo moderno y el socialismo científico moderno corno teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados del mundo".

En vísperas de la primera guerra mundial, Lenin concedía especial importancia a la lucha contra el nacionalismo, el patrioterismo de nación dominante y el socialchovinismo. En 1913 y 1914 se manifestaron con excepcional enconamiento en la socialdemocracia de Rusia las discusiones en torno al problema nacional que se habían desplegado ya en1903 durante el II Congreso del partido. Los oportunistas de toda laya impugnaron el novenoapartado del programa del partido, que trataba delderecho de las naciones a la autodeterminación. En algunos artículos (véanse las otas críticas sobre el problema nacional, El derecho de las naciones a la autodeterminación, La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación), Lenin mostró la necesidad de incluir en el programa de la socialdemocracia la reivindicación de conceder a cada nación el derecho a la autodeterminación hasta la separación, hasta su constitución en Estado independiente. Al hacer la defensa del noveno apartado del programa del partido, Lenin explicó que no se debía confundir el reconocimiento del derecho a la separación con la conveniencia de ésta en tal o cual caso concreto. En igualdad de otras condiciones, el proletariado revolucionario optará por un Estado grande, que presenta una serie de ventajas importantes frente al Estado pequeño. Al reconocer que todas las naciones tienen derecho a constituirse en Estado independiente, lo que más aprecia el proletariado es la unión de los proletarios de todas las naciones y examina toda reivindicación nacional desde el punto de vista de la lucha de clase de los obreros.

Lenin sometió a dura crítica la consigna de "autonomía nacional cultural" lanzada por los oportunistas. Al reclamar escuelas aparte para los niños de las distintas naciones y la separación de toda labor cultural según el principio nacional, esta consigna no puede conducir más que al azuzamiento de la enemistad entre las naciones y al aumento de la supeditación ideológica de los obreros de cada nación a "su" burguesía. La consigna de "autonomía nacional cultural" es incompatible con el internacionalismo proletario.

Las obras de Lenin dedicadas al problema nacional son una notable aportación al acervo ideológico del marxismo que han servido y seguirán sirviendo de guía para la acción de los partidos comunistas y obreros de todos los países.

Después de la derrota de la revolución de 1905-1907, en Rusia desencadenóse una sañuda reacción que, sin embargo, no pudo quitar al pueblo los anhelos de alcanzar la libertad y aniquilar el régimen autocrático. A partir de 1910 volvió a activarse el movimiento obrero; los operarios plantearon grandes reivindicaciones económicas y políticas. En Rusia se avecinaba una nueva crisis política. Por entonces Lenin formuló así la tarea principal: reunir todas las fuerzas revolucionarias del país bajo la dirección de la clase obrera y preparar la nueva revolución contra el zarismo. El papel decisivo en el cumplimiento de esta misión debían desempeñarlo el partido de la clase obrera, su labor ideológica y orgánica entre las masas, su actividad clandestina y su habilidad para aprovechar las mínimas posibilidades legales de agrupar a las masas populares en torno de las consignas de combate del proletariado.

En ese período, Lenin sostuvo una tenaz lucha contra los oportunistas de toda ralea: liquidadores, grupo Vperiod, buudistas, trotskistas y otros que se esforzaban o bien por liquidar el partido revolucionario clandestino de la clase obrera o bienpor quebrantar su capacidad de combate mediante una labor escisionista. La situación reinante en ese período y la lucha de los bolcheviques por la conservación y el robustecimiento del partido se reflejaron en el artículo Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad,

En las obras incluidas en el presente tomo, Lenin muestra la exacerbación de las contradicciones de la sociedad capitalista y la inminencia, debido a ello, del peligro de guerra imperialista mundial.

La primera conflagración mundial estalló en el verano do 1914. Fue una contienda entre dos grupos de potencias imperialistas por el reparto de las colonias y las esferas de influencia, por la expoliación y esclavización de otros pueblos. Un grupo (el de la Cuádruple Alianza) estaba encabezado por el imperialismo alemán. El otro (el de la Entente) lo encabezaban los imperialistas ingleses y franceses.

La guerra puso al desnudo y agravó las contradicciones implícitas en el movimiento socialista y exhibió la traición flagrante de la mayoría de los jefes de los partidos socialdemócratas y de la II Internacional a la clase obrera y a los acuerdos de los congresos socialistas contra la guerra. La mayoría de los dirigentes de los partidos socialdemócratas deEuropa abandonó las posiciones de la lucha de clase y del internacionalismo proletario para adoptar las de la "paz social", las de la defensa de sus Estados imperialistas, de la guerra imperialista.

En esos momentos de gravísima, crisis, sólo el partido bolchevique, encabezado por Lenin, y unos pequeños grupos de otros partidos socialistas dieron ejemplo de lealtad al socialismo y al internacionalismo proletario y encabezaron la lucha de la clase obrera contra el imperialismo y la guerra imperialista.

En los primeros días de la guerra se publicó un manifiesto, escrito por Lenin en nombre del CC del POSDR, con el título de La guerra y lasocialdemocracia de Rusia. En este manifiesto se da una apreciación verdaderamente marxista de la guerra, ya comenzada, como imperialista, injusta, de conquista y rapiña, Lenin lanzó la consigna de convertir la guerra imperialista en guerra civil.

El folleto El socialismo y la guerra, incluido en este tomo, fue una explicación pormenorizada y argumentada de la pauta política de los bolcheviques durante la guerra. En este folleto Lenin desenrolló la doctrina marxista sobre la guerra y la actitud de los socialistas ante las guerras.

Lenin desplegó a la vez una enérgica lucha contra el oportunismo en la socialdemocracia internacional. En los artículos La bancarrota de la II Internacional, El oportunismo y la bancarrota, de la II Internacional y Chovinismo muerto y socialismo vivo (Como reconstituir la Internacional) dio a conocer las causas de la vergonzosa conducta de la mayor la de los jefes de la socialdemocracia europea y mostró que la bancarrota de la II Internacional era la bancarrota del oportunismo y de su política de supeditación del movimiento obrero a los intereses de la burguesía. El socialchovinismo fue la continuación legítima del oportunismo, el desarrollo de éste. Lenin patentizó que en los partidos so— cialistas habían surgido dos matices principales de socialchovinismo: uno declarado, cínico: y otro encubierto, falaz y, por lo mismo, más peligroso. Lenin hacía singular hincapié en la importancia que tenía la lucha contra el oportunismo encubierto, como era el centrismo, el kautskismo.

El análisis que Lenin hizo en todos los aspectos de esta nueva etapa de la historia universal le permitió determinar las inmensas posibilidades para el movimiento revolucionario en la época del imperialismo. Al desarrollar con espíritu creador la doctrina de Marx y Engels, Lenin llegó a la importantísima conclusión de que era posible la victoria del socialismo primero en unos pocos países, o incluso en uno solo, y éste no tenía que ser por fuerza un país muy desarrollando en el sentido económico. Basó esta deducción en la ley, por él descubierta, del desarrollo económico y político desigual del capitalismo en la época del imperialismo, ley que da indefectiblemente lugar a que las revoluciones socialistas sazonen en distintos periodos en los diversos países. Lenin formuló por vez primera su deducción en el artículo La consigna de los Estados Unidos de Europa. La doctrina de Lenin sobre la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país se hizo el principio rector del Partido Comunista en su lucha por el triunfo de la revolución socialista y de la edificación del socialismo en la URSS.

El clásico trabajo de Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo fue el resultado de su gran labor de estudio del imperialismo. En esta obra, Lenin hizo el balance del desarrollo del capitalismo mundial en el medio siglo transcurrido desde que vio la luz El Capital de Marx.

Respaldándose en las leyes del surgimiento, desarrollo y decadencia del capitalismo, descubiertas por Marx y Engels. Lenin ofreció el primer análisis profundo y científico de la esencia económica y política del imperialismo como fase peculiar,superior, del capitalismo y mostró que en el imperialismo es inevitable la exacerbación de todas las contradicciones inherentes a la sociedad capitalista. Caracterizó el imperialismo como capitalismo monopolista y, a la vez, parasitario, en descomposición, feneciente; dio a conocer las condi— ciones del hundimiento del capitalismo, la irrevocabilidad y la necesidad de la sustitución de éste por la formación socioeconómica comunista; enseñó que el imperialismo es la víspera de la revolución socialista.

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Todas las obras incluidas en el tomo figuran en orden cronológico. Han sido traducidas de la 5ª edición en ruso de las Obras Completas de V. I. Lenin, preparada por el Instituto de Marxismo— Leninismo, adjunto al CC del PCUS, indicándose al pie de cada trabajo el tomo y las páginas correspondientes. Al final del tomo se insertan notas aclaratorias.

LA EDITORIAL

 

 

VICISITUDES HISTÓRICAS DE LA DOCTRINA DE CARLOS MARX. [1]

 

 

 

 

Lo principal de la doctrina de Marx es el haber puesto en claro el papel histórico universal del proletariado como creador de la sociedad socialista. ¿Ha confirmado esta doctrina el curso de los acontecimientos sobrevenidos en el mundo entero desde que la expuso Marx?

Marx la formuló por vez primera en 1844. El Manifiesto Comunista de Marx y Engels, aparecido en 1848, ofrece ya una exposición completa y sistematizada, sin superar hasta hoy, de esta doctrina. A partir de entonces, la historia universal se divide claramente en tres grandes períodos: 1) desde la revolución de 1848 hasta la Comuna de París (1871); 2) desde la Comuna de París hasta la revolución rusa (1905); 3) desde la revolución rusa hasta nuestros días.

Lancemos una ojeada a las vicisitudes de la doctrina de Marx en cada uno de estos períodos.

 

I

 

En los comienzos del primer período, la doctrina de Marx no era, ni mucho menos, la imperante. Era sólo una más de las numerosísimas fracciones o corrientes del socialismo. Las formas de socialismo que predominaban eran, en el fondo, afines a nuestro populismo: incomprensión de la base materialista del devenir histórico, incapacidad de discernir el papel y la importancia de cada una de las clases de la sociedad capitalista, encubrimiento de la esencia burguesa de las reformas democráticas con diversas frases seudosocialistas sobre el "pueblo", la "justicia", el "derecho", etc.

La revolución de 1848 asestó un golpe mortal a todas esas formas aparatosas, heterogéneas y chillonas del socialismo premarxista. La revolución muestra en todos los países las distintas clases de la sociedad en acción. La matanza de obreros que la burguesía republicana hizo en las jornadas de junio de 1848 en París[2]demostró definitivamente que sólo el proletariado es socialista por naturaleza. La burguesía liberal teme cien veces más la independencia de esta clase que cualquier reacción, sea la que sea. El cobarde liberalismo se arrastra a sus pies. Los campesinos se conforman con la abolición de los restos del feudalismo y se pasan al lado del orden, y sólo a veces vacilan entre la democracia obrera y el liberalismo burgués. Toda doctrina de un socialismo que no sea de clase y de una política que no sea de clase se acredita como un vano absurdo.

La Comuna de París (1871) coronó este decurso de las transformaciones burguesas; sólo al heroísmo del proletariado debe su afianzamiento la república, es decir, la forma de organización del Estado en que las relaciones de las clases se manifiestan de la manera menos encubierta.

En los demás países europeos, un devenir más confuso y menos acabado conduce a la formación de esa misma sociedad burguesa. A fines del primer período (1848-1871), período de tempestades y revoluciones, muere el socialismo anterior a Marx. Nacen los partidos proletarios independientes: la Primera Internacional (1864-1872) y la socialdemocracia alemana.

 

II

 

El segundo período (1872-1904) se distingue del primero por su carácter "pacífico", por la ausencia de revoluciones. El Occidente ha terminado con las revoluciones burguesas. El Oriente aún no está maduro para ellas.

El Occidente entra en la etapa de preparación "pacífica" para la época de las transformaciones venideras. Se constituyen por doquier partidos socialistas de base proletaria que aprenden a utilizar el parlamentarismo burgués, a montar su prensa diaria, sus instituciones culturales, sus sindicatos y sus cooperativas. La doctrina de Marx obtiene un triunfo completo y se va extendiendo. Lento, pero constante, prosigue el proceso de reclutamiento y concentración de fuerzas del proletariado, que se prepara para las batallas venideras.

La dialéctica de la historia es tal que el triunfo teórico del marxismo obliga a sus enemigos a disfrazarse de marxistas. El liberalismo, podrido por dentro, intenta reavivarse bajo la forma de oportunismo socialista. Los enemigos del marxismo interpretan el período de preparación de las fuerzas para las grandes batallas en el sentido de renuncia a estas batallas. Se explican la mejora de la situación de los esclavos para la lucha contra la esclavitud asalariada en el sentido de que los esclavos pueden vender por unos céntimos su derecho a la libertad. Predican pusilánimes la "paz social" (esto es, la paz con el esclavismo), la renuncia a la lucha de clase, etc. Tienen muchos adeptos entre los parlamentarios socialistas, entre los diversos funcionarios del movimiento obrero y los intelectuales "simpatizantes".

 

III

 

Aún no se habían cansado los oportunistas de ufanarse de la "paz social" y de la posibilidad de evitar los temporales bajo la "democracia", cuando se abrió en Asia una nueva fuente de tremendas tempestades mundiales. A la revolución rusa siguieron las revoluciones turca, persa y china. Hoy atravesamos precisamente la época de esas tempestades y de su "repercusión" en Europa. Cualquiera que sea la suerte reservada a la gran república china, frente a la cual se afilan hoy los colmillos las diversas hienas "civilizadas", no habrá en el mundo fuerza capaz de restablecer en Asia el viejo feudalismo ni de barrer de la faz de la tierra el heroico espíritu democrático de las masas populares de los países asiáticos y semiasiáticos.

A algunas gentes, que no se fijaban en las condiciones de preparación y desarrollo de la lucha de las masas, las había llevado a la desesperación y al anarquismo la larga demora de la lucha decisiva contra el capitalismo en Europa. Hoy vemos cuán miope y pusilánime es la desesperación anarquista.

No desesperación, sino ánimo debe inspirar el hecho de que ochocientos millones de personas de Asia se hayan incorporado a la lucha por los mismos ideales europeos.

Las revoluciones asiáticas han puesto de manifiesto la misma falta de carácter y la misma ruindad del liberalismo, la misma importancia excepcional que tiene la independencia de las masas democráticas, el mismo deslindamiento neto entre el proletariado y la burguesía de toda laya. Quien, después de la experiencia de Europa y de Asia, hable de una política queno sea de clase y de un socialismo que no sea de clase, merece simplemente que se le enjaule y se le exhiba junto a algún canguro australiano.

Europa ha comenzado a agitarse después de Asia, pero no a la manera asiática. El período "pacífico" de 1872-1904 ha pasado para siempre a la historia. La carestía de la vida y la opresión de los trusts enconan más que nunca la lucha económica, que ha puesto en movimiento hasta a los obreros ingleses, los más corrompidos por el liberalismo. La crisis política sazona a ojos vistas hasta en Alemania, el país más "pétreo", de los burgueses y los junkers. La desaforada carrera de los armamentos y la política del imperialismo hacen de la Europa actual una "paz social" que se parece más que nada a un barril de pólvora. Mientras tanto, la descomposición de todoslos partidos burgueses y la maduración del proletariado siguen su curso incontenible.

Desde que apareció el marxismo, cada una de estas tres grandes épocas de la historia universal ha venido a confirmarlo de nuevo y a darle nuevos triunfos. Pero aún será mayor el que, como doctrina del proletariado, le rendirá la época histórica que se avecina.

 

Publicado el 1 de marzo de 1913 en el núm. 50 del periódico "Pravda".

T. 23, págs. 1-4.

 

[1]Lenin escribió el artículo Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marxpara el 30 aniversario de la muerte de éste y fue publicado en el número 50 del periódico Pravdacorrespondiente al 1 de marzo de 1913.

[2]Se refiere a la insurrección de los obreros de París del 23 al 26 de junio de 1848, aplastada con excepcional crueldad por la burguesía francesa. Esta insurrección fue la primera gran guerra civil de la historia entre el proletariado y la burguesía.

 

 

 

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