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PREFACIO

 

 

En este volumen se incluyen obras escritas entre marzo de 1921 y marzo de 1923, en las que Lenin siguió examinando problemas importantísimos de la edificación del socialismo, de la política exterior del Estado soviético y del movimiento obrero y comunista mundial.

Fue una gran aportación de Lenin a la teoría y la práctica del comunismo científico el planteamiento y aplicación de la nueva política económica. Para resucitar la economía destruida por la guerra y construir con buen éxito el socialismo debía concertarse una alianza económica entre la ciudad y el campo y estimularse el interés económico de los campesinos en los resultados de su trabajo. En vez del sistema de contingentación, que implicaba la exacción de todos los excedentes de productos a los campesinos, Lenin propuso introducir el impuesto en especie, determinado de antemano, después de cuyo pago al Estado el campesino podía disponer libremente de los excedentes de su producción, venderlos e intercambiarlos por artículos de gran consumo. Lenin enseñó que la consolidación de la pequeña hacienda campesina y el restablecimiento de la pequeña propiedad privada, en el terreno de la libre circulación mercantil, del comercio privado, originarían cierta reanimación del capitalismo, un renacimiento de la burguesía en la ciudad y un crecimiento de los kulaks en el campo. Pero, recalcaba Lenin, puede tolerarse cierta reanimación del capitalismo sin socavar las bases de la dictadura del proletariado, ya que, teniendo el poder político en sus manos y respaldándose en cimas dominantes de la economía como son la gran industria, la tierra, los bancos, los ferrocarriles, etc., la clase obrera dispone de medios suficientes para someter a los elementos capitalistas a su control.

Los problemas de la nueva política económica se tratan en el informe sobre la sustitución del sistema de contingentación por el impuesto en especie, presentado al X Congreso del PC(b) de Rusia, en el folleto Sobre el impuesto en especie (Significación dela nueva política y sus condiciones), en las Tesis delinforme sobre la táctica del Partido Comunista de Rusia presentado al III Congreso de la Internacional Comunista, en los artículos Con motivo del cuarto aniversario de la Revolución de Octubre y Acerca de la significación del oro ahora y después de lavictoria completa del socialismo, en el informe Cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial, presentado al IV Congreso de la Internacional Comunista, etc.

Para cumplir con éxito las complicadas tareas de la construcción del socialismo hacía falta, ante todo, reforzar el partido, fuerza dirigente de la dictadura del proletariado. Lenin decía que se debía depurar el partido de elementos casuales, no comunistas, arribistas, que se debía reforzar la unidad del partido, el cual "se ha ganado, y no de golpe, sino en el transcurso de veinticinco años y con sus obras, el papel, el título, la fuerza de "vanguardia" de la única clase revolucionaria".

Lenin hace hincapié en el papel, de creciente importancia, que desempeña el partido en la dirección del fomento de la economía e indica que es necesario reagrupar las fuerzas del mismo, encauzando su mejor parte a la administración de la economía.

Lenin concedía gran importancia a la lucha contra la ideología burguesa. En el presente volumen se incluye el conocido artículo de Lenin El significado del materialismo militante, en el que determinó las direcciones más importantes de la labor del Partido Comunista en el frente filosófico, caracterizó sus fines, esbozó medidas prácticas y determinó también las tareas y los métodos de la propaganda ateísta. Preside todo el artículo la idea de la magna trascendencia del materialismo dialéctico e histórico para transformar la naturaleza, la vida de la sociedad y la conciencia de las personas.

Varias producciones incluidas en el presente volumen están dedicadas a problemas de política exterior y, ante todo, a los relacionados con la Conferencia de Génova, primera conferencia económica internacional en la que participó el Estado soviético.

El Estado soviético, encabezado por Lenin, aplicó de manera consecuente y con perseverancia en difíciles condiciones una política de paz, una política de coexistencia pacífica de Estados de distinto régimen social, procurando lograr con tesón que se entrara en tratos con los países capitalistas y se concertasen convenios económicos con ellos, rechazando enérgicamente a la vez las condiciones, desventajosas para el País soviético, de estos convenios.

Lenin concedía una importancia inmensa, para el feliz cumplimiento de las tareas de la edificación del socialismo, al monopolio del comercio exterior y decía que sólo con este monopolio, con la regulación, planificada por el Estado, de la importación y la exportación de mercancías se podía proteger la economía soviética, débil por entonces, contra la intrusión del capital extranjero y garantizar el restablecimiento y el desarrollo subsiguiente de la industria nacional, la obtención de ganancias y el aumento de las reservas de oro imprescindibles para industrializar el país.

Varias producciones incluidas en este volumen se dedican a los problemas del movimiento obrero y comunista mundial. Son discursos pronunciados por Lenin en el III y IV Congresos de la Internacional Comunista, las obras Nuevos tiempos, viejos erroresde nuevo tipo, Acerca de las tesis del PartidoComunista Francés sobre el problema agrario y otras, en las que Lenin prosigue la lucha contra el dogmatismo y el sectarismo en el movimiento comunista mundial e indica que la tarea principal de los partidos comunistas estriba en ganarse a la mayoría de los obreros, a la mayoría de los trabajadores. Un medio importante en la lucha por ganarse a las masas es la táctica de frente único. Lenin recalcaba que los comunistas habían de ser flexibles en su táctica y saber emplear todas las formas y medios de lucha.

Debe hacerse especial hincapié en la importancia de las postreras cartas y artículos de Lenin, denominados con razón testamento político suyo: Carta al Congreso, Contribución al problema de las naciones o sobre la "autonomización", Páginas del diario, Sobre las cooperativas, Nuestra revolución (A propósito de las notas de N. Sujánov), Cómo tenemos que reorganizar la Inspección Obrera y Campesina, Más vale poco y bueno. Vinculadas orgánicamente entre sí, constituyen en el fondo un trabajo único en el que Lenin desplegó las deducciones y planteamientos contenidos en obras y discursos suyos de antes y expuso en síntesis el programa de transformación socialista de Rusia a la luz de las perspectivas generales del movimiento de liberación mundial.

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Los trabajos que figuran en el presente volumen han sido traducidos de la 5a edición rusa de las Obras Completas de V. 1. Lenin, preparada por el Instituto de Marxismo-Leninismo, adjunto al CC del PCUS. Al pie de cada trabajo, a la derecha, se indican el tomo y las páginas correspondientes. Al final del tomo se insertan notas aclaratorias y un índice de nombres.

LA EDITORIAL.

 

 

X CONGRESO DEL P.C.(b) DE RUSIA.[1]

 

 

 

8-16 de marzo de 1921.

1. Discurso de apertura del congreso, pronunciado el 8 de marzo.

(Prolongados aplausos.) Camaradas: Permitidme declarar abierto el X Congreso del Partido Comunista de Rusia. Hemos vivido un año muy rico en acontecimientos tanto en la historia internacional como en la nuestra, en la interior. Para empezar por la situación internacional debo decir que nos reunimos por primera vez en condiciones en las que la Internacional Comunista ha dejado de ser una mera consigna para transformarse realmente en una poderosa organización que tiene sus cimientos, unos verdaderos cimientos, en los mayores países capitalistas adelantados. Lo que en el II Congreso de la Internacional Comunista[2]fueron aún resoluciones nada más, se ha logrado hacer realidad en el año transcurrido y ha encontrado su expresión, su confirmación, su afianzamiento en países como Alemania, Francia e Italia. Basta con mencionar estos tres países para que veáis que después del II Congreso, celebrado el verano pasado en Moscú, la Internacional Comunista se ha convertido en todos los mayores países capitalistas adelantados de Europa en la causa del movimiento obrero en cada uno de ellos; más aún, se ha convertido en el factor fundamental de la política internacional. Esta es una conquista tan gigantesca, camaradas, que por difíciles y duras que sean las diversas pruebas que nos esperan —jamás podemos ni debemos perderlas de vista—, ¡nadie nos la podrá arrebatar!

Camaradas, es la primera vez que reunimos nuestro congreso cuando en el territorio de la República Soviética no hay tropas enemigas, apoyadas por los capitalistas e imperialistas de todo el mundo. La primera vez que, gracias a las victorias del Ejército Rojo durante este año, inauguramos el congreso del partido en tales condiciones. Tres años y medio de lucha de dureza inaudita, ¡pero hemos logrado expulsar a los ejércitos enemigos de nuestro territorio! Es natural que estemos aún muy lejos de haberlo conquistado todo con eso, y en modo alguno hemos conquistado con eso lo que debemos conquistar: librarnos verdaderamente de la agresión y la ingerencia de los imperialistas. Por el contrario, sus acciones de armas contra nosotros han adquirido una forma menos militar, pero más dura y peligrosa en algunos aspectos para nosotros. La transición de la guerra a la paz, transición que aplaudimos en el pasado congreso del partido y hemos tratado de realizar ya, procurando ordenar el trabajo en este sentido, aún no se ha consumado hasta hoy. Siguen alzándose ante nuestro partido tareas de inverosímil dificultad, tareas que no sólo atañen al plan económico, en el que hemos cometido muchos errores, tareas que no sólo atañen a las bases de la edificación económica, sino a las bases de las propias relaciones entre las clases que han quedado en nuestra sociedad, en nuestra República Soviética. Las propias relaciones entre las clases han cambiado, y esta cuestión debe ser —creo que todos estaréis conformes con ello— una de las cuestiones principales que habéis de dilucidar y resolver aquí.

Camaradas, hemos vivido un año excepcional, nos hemos permitido el lujo de abrir discusiones y controversias dentro de nuestro partido[3]. ¡Para un partido que está rodeado de enemigos poderosísimos y fortísimos, enemigos que agrupan a todo el mundo capitalista, para un partido que carga con un peso inaudito, este lujo ha sido verdaderamente asombroso!

No sé cómo valoraréis ahora esto. ¿Os parece que este lujo ha correspondido plenamente a nuestras riquezas, tanto materiales como espirituales? De vosotros depende valorarlo. Pero, en todo caso, debo decir una cosa: que aquí, en este congreso, debemos adoptar un lema, proponernos un fin y una tarea principal que debemos llevar a cabo cueste lo que cueste: salir más fuertes de la discusión y las controversias que cuando las empezamos. (Aplausos.) Vosotros, camaradas, no podéis ignorar que todos nuestros enemigos —y sus nombres forman legión— repiten y despliegan en todos sus innumerables órganos extranjeros el mismo rumor a cien y mil voces, que nuestros enemigos burgueses y pequeñoburgueses difunden aquí, dentro de la República Soviética, a saber: si hay discusión hay controversias; si hay controversias hay disensiones, y si hay disensiones, los comunistas se han debilitado: ¡dale, ahora o nunca, aprovéchate de su debilitamiento! Esta es hoy la consigna del mundo hostil a nosotros. No debemos olvidarlo un instante. Nuestra tarea consiste ahora en mostrar que, aunque nos permitiéramos, con acierto o sin él, este lujo en elpasado, de esta situación debemos salir de manera que, tras haber examinado debidamente en nuestro congreso del partido la extraordinaria abundancia de plataformas, matices, tonos y semitonos formulados y discutidos, nos digamos: en todo caso, como quiera que la discusión se venga manifestando hasta ahora, por mucho que discutamos entre nosotros —y tenemos delante a tantos enemigos—, la tarea de la dictadura del proletariado en un país campesino es tan inabarcable y difícil que no nos basta con que el trabajo sea más cohesionado y más aunado que antes de manera sólo formal —vuestra presencia aquí, en este congreso, demuestra ya que eso es así—, sino también de manera no sólo formal, a fin de que no queden los menores residuos de fraccionalismo — dondequiera y comoquiera que se haya manifestado hasta la fecha—, a fin de que en modo alguno queden esos residuos. Sólo con esa condición cumpliremos las inmensas tareas que tenemos planteadas. Y estoy convencido de que expresaré el propósito y la firme resolución de todos vosotros si digo: ¡Debemos salir del presente congreso, en todo caso, con una unidad del partido más sólida, más estrecha y sincera! (Aplausos.)

Publicado el 9 de marzo de 1921 en el núm. 52 de"Pravda".

  1. 43, págs. 3-6.

 

2. Informe sobre la gestión política del CC del PC(b) de Rusia, presentado el 8 de marzo.

Camaradas: Como sabéis, la gestión política del CC guarda, naturalmente, una relación tan estrecha con toda la labor del partido, con toda la labor de las instituciones soviéticas y con toda la marcha de la revolución que, al menos a mi juicio, no puede hablarse de un informe de rendición de cuentas en el sentido exacto y literal de las palabras. Y concibo mi tarea en el aspecto de que debo esforzarme por destacar algunos de los hechos más importantes: lo que, a mi entender, constituye, por decirlo así, los puntos nodulares de nuestro trabajo y de la política soviética durante este año, lo más característico de la experiencia vivida y lo que nos proporciona más materia para reflexionar sobre las causas que han determinado la marcha de la revolución, sobre el significado de los errores cometidos —y hemos cometido no pocos— y sobre las enseñanzas que de aquí se desprenden para el futuro. Porque, por natural que sea la tarea de rendir cuenta de la gestión durante el año transcurrido, por obligatoria que sea para el CC y por interesante que resulte de por sí para el partido, las tareas de la lucha que nos espera y que ya se está desplegando son tan impostergables, tan difíciles y tan arduas y hasta tal punto nos agobian que, quiérase o no, toda nuestra atención está puesta precisamente en hacer las deducciones más pertinentes de la experiencia vivida y en cumplir de la mejor manera las tareas del presente y del futuro que reclaman toda nuestra atención.

El primero de los puntos nodulares de nuestro trabajo que durante este año reclaman más la atención y con los que, a mi parecer, están más relacionados nuestros errores, es la transición de la guerra a la paz. Es probable que todos vosotros, o cuando menos la mayoría, recordéis que, en el transcurso de tres años y medio, hemos hecho ya varias veces esta transición sin que la hayamos terminado una sola. Por lo visto, tampoco ahora la llevaremos a cabo, porque los intereses vitales del capitalismo internacional están profundamente ligados al deseo de impedirlo. Recuerdo que ya en abril de 1918, es decir, hace tres años, tuve ocasión de hablar ante el CEC de toda Rusia de nuestras tareas, que entonces se formulaban diciendo que la fase principal de la guerra civil había terminado, cuando, en realidad, no hacía más que empezar. Todos recordaréis que en el anterior congreso del partido basamos nuestros cálculos en esta transición a la edificación pacífica, suponiendo que las enormes concesiones que hicimos entonces a Polonia[4]nos asegurarían la paz. Pero ya en abril comenzó la ofensiva de la burguesía polaca, que, junto con los imperialistas de los países capitalistas, interpretó nuestro afán de paz como un signo de debilidad, cosa que esa burguesía pagó cara, pues obtuvo una paz más desfavorable. Pero nosotros no conseguimos pasar a la edificación pacífica y tuvimos que concentrar de nuevo la atención principal en la guerra con Polonia y, más tarde, en la liquidación de Wrangel. Eso es lo que determinó el contenido de nuestro trabajo en el año del que rendimos cuenta. De nuevo toda nuestra labor hubo de orientarse a las tareas militares.

Luego comenzó el tránsito de la guerra a la paz, cuando logramos que no quedase en el territorio de la RSFSR ni un solo soldado de los ejércitos enemigos.

Este tránsito ha acarreado tantas conmociones que hemos estado lejísimos de tenerlas todas en cuenta. Es indudable que en ello radica una de las causas principales del cúmulo de errores y desaciertos que hemos cometido en nuestra política durante este período y cuyas consecuencias sufrimos hoy. La desmovilización del ejército, que fue preciso crear en un país que había soportado una tensión de gravedad inaudita, que fue preciso crear después de varios años de guerra imperialista; la desmovilización del ejército, cuyo retorno ofreció extraordinarias dificultades por el estado de nuestros medios de transporte y, además, en un momento en que sufríamos el azote del hambre como consecuencia de la mala cosecha y de la escasez de combustible, que paralizó en grado considerable el transporte; esta desmovilización nos impuso, como vemos ahora, tareas que no supimos calibrar, ni mucho menos, por completo. Aquí radican en buena parte las causas detoda una serie de crisis: la económica, la social y la política.

 

 

 

 

 

[1]El X Congreso del PC(b) de Rusia se reunió en Moscú del 8 al 16 de marzo de 1921. Según datos de la Comisión de Credenciales, asistieron a él 694 delegados con voz y voto y 296 con voz, pero sin voto, en representación de 732.521 miembros del partido. Los puntos del orden del día eran los siguientes: 1) Informe de la gestión del Comité Central; 2) informe de la gestión de la Comisión de Control; 3) los sindicatos y su papel en la economía del país; 4) la república socialista en el cerco capitalista, el comercio exterior, el arrendamiento de empresas en régimen de concesión a capitalistas, etc.; 5) el trabajo de los organismos de abastecimiento, el sistema de contingentación y el impuesto en especie, la crisis de combustibles; 6) problemas orgánicos del partido; 7) las tareas inmediatas del partido en el problema nacional; S) la reorganización del ejército y el problema de las milicias de orden público; 9) el Comité General de Instrucción Política y la labor de propaganda y agitación del partido; 10) informe del representante del PC de Rusia en la Internacional Comunista y las tareas inmediatas de ésta; 11) informe de los miembros del PC de Rusia en el Consejo Sindical Mundial; 12) elecciones al Comité Central y a las comisiones de Control y Revisión.

El X Congreso adoptó resoluciones sobre los problemas cardinales de la vida política y económica del país. Dirigió sus labores Lenin, quien pronunció los discursos de inauguración y clausura y los informes de la gestión política del CC, sobre la sustitución del sistema de contingentación con el impuesto en especie, sobre la unidad del partido y la desviación anarcosindicalista, sobre los sindicatos y sobre el problema de los combustibles. Lenin redactó también los proyectos de las resoluciones más importantes del congreso. En el informe sobre la gestión del Comité Central y en el relativo a la sustitución del sistema de contingentación con el impuesto en especie, Lenin dio profundos argumentos teóricos y políticos de la necesidad de pasar a la nueva política económica. Tras discutir el informe de Lenin, el congreso adoptó el histórico acuerdo de sustituir el sistema de contingentación con el impuesto en especie, de pasar del comunismo de guerra a la nueva política económica, calculada para incorporar a los millones y millones de campesinos a la edificación del socialismo.

El X Congreso dedicó especial atención al problema de la unidad del partido. Lenin sometió a dura crítica en sus discursos las concepciones antimarxistas de los grupos de oposición. En la resolución aprobada a propuesta de Lenin Sobre la unidad del partido se prescribía disolver inmediatamente todos los grupos fraccionales que debilitaban al partido y rompían su unidad. El congreso dio al CC plenos poderes para aplicar como medida extrema la expulsión del partido de los miembros del CC que hubieran emprendido la senda fraccionalista.

El X Congreso adoptó también una resolución, redactada por Lenin, Sobre la desviación sindicalista y anarquista en nuestro partido. Decíase en ella que las ideas de la "oposición obrera" eran expresión de vacilaciones pequeñoburguesas, anarquistas. La propaganda de las ideas de la desviación anarcosindicalista fue conceptuada de incompatible con la filiación en el PC(b) de Rusia. En el ambiente de edificación pacífica del socialismo, el congreso exigió que se ampliase la democracia interna del partido y se reorganizase la actuación del mismo con una base de lo más democrática.

Ocupó un lugar muy importante en las labores del X Congreso el problema del papel de los sindicatos en la organización de la economía. Al hacer el resumen de los debates sobre los sindicatos, el congreso condenó enérgicamente las ideas de los trotskistas, de la "oposición obrera", del grupo "centralismo democrático" y otras tendencias oportunistas y aprobó por inmensa mayoría de votos la plataforma leninista, en la que se determinaba el papel y las tareas de los sindicatos como escuela de comunismo y se proponían medidas para ampliar la democracia en los sindicatos.

El X Congreso trazó las vías concretas de paso del capitalismo al socialismo y determinó los métodos de la edificación de socialismo en las nuevas condiciones.

[2]El II Congreso de la Internacional Comunista, que colocó las bases programáticas, tácticas y orgánicas de esta Internacional, se celebró del 19 de julio al 7 de agosto de 1920 en la Rusia Soviética (Véanse en el t. 11 de la presente edición los discursos pronunciados por Lenin en el II Congreso de la Internacional Comunista).

[3]Se alude a la discusión sobre el papel y las tareas de los sindicatos en la edificación del socialismo. Esta discusión fue impuesta al partido por Trotski, quien pronunció, el 3 de noviembre de 1921, un discurso en la sesión de la minoría del PC(b) de Rusia en la V Conferencia Sindical de toda Rusia, impugnando la pauta del partido enfilada a desplegar en lossindicatos los principios de la democracia y llamando a "apretar las clavijas del comunismo de guerra". El fondo de las discrepancias estribaba en el distinto enfoque del "problema de los métodos de abordar a las masas, de ganarse a las masas, de ligarse con las masas". Las discrepancias que surgieron en la reunión de la minoría fueron sometidas al examen del Pleno del CC del PC(b) de Rusia. Sin embargo, a fines de diciembre, la discusión se incrementó y rebasó el marco del CC. El 24 de diciembre Trotski habló en la reunión de activistas del movimiento sindical y delegados al VIII Congreso de los Soviets de toda Rusia. El 25 de diciembre publicó un folleto que implicaba la constitución de una fracción antipartido y fue la señal para que se manifestasen otros grupos antipartido: el grupo "tope", la "oposición obrera", el grupo "centralismo democrático" y demás.

Lenin estaba en contra de la discusión, pues consideraba que distraía la atención y las fuerzas del partido del cumplimiento de las tareas inmediatas en el terreno de la economía, encauzadas a combatir el desbarajuste y el hambre. Pero, una vez manifestada la oposición, Lenin le dio enérgica batalla, enderezando el golpe principal contra los trotskistas, fuerza fundamental de los grupos antipartido. Puso al desnudo el verdadero sentido de la lucha en el seno del partido, denunció el carácter fraccional de las acciones de los oposicionistas, que socavaban la unidad del partido y mostró el daño que hacía la discusión impuesta por ellos. A la vez, expuso y desplegó varias tesis importantísimas, acordes con los principios, sobre la función de los sindicatos en el sistema de la dictadura del proletariado y sus tareas en la edificación del socialismo.

La discusión sobre los sindicatos duró más de dos meses, a lo largo de los cuales la mayoría de las organizaciones del partido aprobó la plataforma leninista. La oposición sufrió una derrota completa en todas organizaciones comunistas más influyentes. Los resultados de la discusión se resumieron en el X Congreso del partido.

[4]El Gobierno soviético hizo todo lo posible para entablar relaciones normales de buena vecindad con Polonia. En 1919 propuso ya varias veces a este país concluir una paz sólida y duradera. Pero d Gobierno terrateniente-burgués de Polonia no respondió a estas propuestas de paz y prosiguió su política hostil a la Rusia Soviética. El 28 de enero de 1920, el Consejo de Comisarios del Pueblo de la Federación Rusa dirigió al Gobierno de Polonia y al pueblo polaco una declaración en la que se volvía a hacer hincapié en el reconocimiento de la independencia y la soberanía del Estado polaco y se ofrecían considerables concesiones territoriales a Polonia. El 2 de febrero de 1920, el CEC de toda Rusia volvió a dirigir al pueblo polaco propuestas de paz. No obstante, el Gobierno reaccionario de Polonia, que se hallaba en completa dependencia de la Entente imperialista, tomó por síntoma de debilidad las concesiones del Estado soviético. Por eso fracasaron las negociaciones de paz. Los medios dirigentes de Polonia se preparaban para atacar a mano armada a la República Soviética.

 

 

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