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DIEZ PREGUNTAS AL DISERTANTE [1]

 

  1. ¿Admite el disertante que la filosofía del marxismo es el materialismo dialéctico?

En caso de negarlo, ¿por qué no analizó siquiera una sola vez las innumerables declaraciones de Engels al respecto?

En caso afirmativo, ¿por qué los machistas denominan a su "revisión" del materialismo dialéctico "filosofía del marxismo"?

  1. ¿Admite el disertante la división fundamental, en materialismoe idealismo, que hace Engels de los sistemas filosóficos, mientras que ubica en una posición intermedia entre uno y otro —oscilando entre ambos— a la líneade Hume en la filosofía moderna (denominando a esta línea "agnosticismo") y al kantismo (al que considera como una variedad del agnosticismo)?
  2. ¿Admite el disertante que en la base de la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico está la admisión del mundo exterior y el reflejo de este último en el cerebro humano?
  3. ¿Admite el disertante como justos los razonamientos de Engels sobre la trasformación de las "cosas en sí" en "cosas para nosotros"?
  4. ¿Admite el disertante como justa la afirmación de Engels de que "la unidad real del mundo consiste en su materialidad"? (Anti-Dühring, 2ª ed. alemana, 1886, pág. 28, I, sección IV "Esquemática del mundo".)
  5. ¿Admite el disertante como justa la afirmación de Engels de que "materia sin movimiento es tan inconcebible como movimiento sin materia"? (Anti-Dühring, 2ª ed. alemana, 1886, pág. 45, VI "Filosofía de la naturaleza, Cosmogonía, Física y Química.)
  6. ¿Admite el disertante que las ideas de causalidad, de necesidad y de sujeción a la ley, etc. son un reflejo de las leyes de la naturaleza, de un mundo real, en la conciencia humana? ¿O Engels no tenía razón al afirmarlo? (Anti-Dühring, págs. 20-21, III "Apriorismo", y págs. 103-104, XI "Libertad y necesidad".)
  7. ¿Sabe el disertante que Mach expresó su concordancia con el líder de la escuela inmanentista, Schuppe, e incluso le de dicó su último y principal trabajo filosófico? ¿Cómo explica el disertante esta adhesión de Mach a la filosofía notoriamente idealista de Schuppe, defensor delclericalismoy, en general, notorio reaccionario en filosofía?
  8. ¿Por qué el disertante guardó silencio sobre lo "sucedido" con el menchevique Iushkévich, su camarada de ayer (en Ensayos)que (después de haberlo hecho con Rajmétov[2]) hoy declara idealistaa Bogdánov[3]? ¿Sabe el disertante que Petzoldt, en su último libro colocó entre los idealistas a muchos discípulos de Mach?
  9. ¿Confirma el disertante que el machismo no tiene nada en común con el bolchevismo, que Lenin ha protestado reiteradas veces contra el machismo[4], que los mencheviques Iushkévich y Valentínov[5]son empiriocriticistas "puros"?

 

Escrito en mayo-junio de 1908. Publicado por primera vez en 1925 en Recopilación de Lenin, III.      

Se publica de acuerdo al manuscrito.

 



MATERIALISMO Y EMPIRIOCRITICISMO

V.I. LENIN

MATERIALISMO Y EMPIRIOCRITICISMO

 

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PREFACIO.

 

 

El cuarto tomo de las Obras Escogidasde Lenin en 12 tomos contiene Materialismo y empiriocriticismo, escrito entre febrero y octubre de 1908, y un fragmento de los Cuadernos filosóficosde Lenin, que lleva el título de En torno a la dialéctica y fue escrito en 1915.

Lenin escribió el libro Materialismo y empiriocriticismoen el período de la historia de Rusia en que la autocracia zarista, luego de aplastar la revolución de los años 1905-1907, implantó en el país un atroz terrorismo policíaco y en que la reacción se ensañó en todas las esferas de la vida de la sociedad. “Abatimiento, desmoralización, escisiones, dispersión, apostasías, pornografía en vez de política. Reforzamiento de la tendencia al idealismo filosófico, misticismo como disfraz de un estado de espíritu contrarrevolucionario”. Así caracterizó Lenin la situación en el país después de la derrota de la primera revolución rusa (V. I. Lenin. La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. Obras, 4a ed. en ruso, t. 31, pág. 11). La justificación ideológica de la contrarrevolución y el resurgimiento del misticismo religioso imprimieron su huella en la ciencia, en la literatura y en el arte. En la filosofía predominaban las formas de idealismo más reaccionarias, que negaban las leyes objetivas que regulan el desarrollo de la naturaleza y la sociedad y la posibilidad de conocerlas. Las fuerzas contrarrevolucionarias hacían cuanto podían para calumniar a la clase obrera y a su partido y socavar las bases teóricas del marxismo. En esas circunstancias, la defensa de la filosofía marxista se planteó como la tarea más importante e impostergable.

La reacción desbocada en Rusia no era un fenómeno “puramente ruso”. En la época del imperialismo, la burguesía daba un brusco viraje en todos los países, como escribiera Lenin, de la democracia “a la reacción en toda la línea”: en la economía, en la política y en la filosofía. A fines del siglo XIX y comienzos del XX extendiose por Europa la denominada filosofía de la “experiencia crítica”, el empiriocriticismo o machismo. Esta filosofía, aparecida corno variedad del positivismo, pretendía al papel de “única filosofía científica” que había superado presuntamente la unilateralidad tanto del materialismo como del idealismo, si bien con ese atuendo se disfrazaba en realidad una esencia idealista subjetiva, una esencia reaccionaria. Algunos socialdemócratas, que se las daban de “discípulos de Marx”, vieron en el machismo “la última palabra de la ciencia” llamada a “sustituir” la filosofía materialista dialéctica del marxismo.

En Rusia, además de los enemigos declarados del proletariado y de su partido (V. V. Lesévich, V. M. Chernov y otros), predicó el machismo un grupo de intelectuales socialdemócratas integrado por N. Valentínov, P. Yushkóvich, A. Bogdánov, V. Bazárov, A. Lunacharski y otros. Ante los marxistas consecuentes planteose la importantísima misión de mostrar la esencia reaccionaria del machismo, defender el marxismo, esclarecer las cuestiones fundamentales del materialismo dialéctico y dar una explicación materialista dialéctica de los nuevos descubrimientos de las Ciencias Naturales. Esta misión la cumplió Lenin en su libro Materialismo y empiriocriticismo.

A diferencia de la época de Marx y Engels, cuando estaba planteada en primer plano la tarea de desarrollar y defender la interpretación materialista de la historia y de la dialéctica materialista, en el período de fines del siglo pasado y comienzos del presente cobraron una importancia decisiva en la lucha contra el idealismo filosófico la defensa y el desarrollo del materialismo filosófico marxista y de la teoría materialista dialéctica del conocimiento. Los filósofos reaccionarios se afanaban por demostrar teóricamente que era imposible conocer la realidad objetiva y afirmaban que el concepto de materia “había quedado anticuado”, reduciendo la misión de la ciencia a “analizar las sensaciones”, etc. Los machistas intentaron respaldar esta filosofía idealista, enemiga de la ciencia, con los novísimos descubrimientos de las Ciencias Naturalesy hacerla pasar por la última palabra de la ciencia. Lenin demostró la inconsistencia de esas tentativas que, en el fondo, eran un resurgimiento de las opiniones idealistas subjetivas de Berkeley y Hume.

Lenin supo defender el materialismo filosófico marxista en la pugna contra la filosofía reaccionaria. Al desarrollar las tesis fundamentales de dicho materialismo, dio una definición de la materia que era una síntesis de toda la historia de la lucha del materialismo contra el idealismo y la metafísica, una síntesis de los nuevos descubrimientos de las Ciencias Naturales. “La materia -escribió- es una categoría filosófica para designar la realidad objetiva, dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada y reflejada por nuestras sensaciones y existente independientemente de ellas” (véase el presente volumen). Lenin examina la materia vinculada indisolublemente en el movimiento y subraya que la realidad objetiva es precisamente la materia en movimiento.

El gran mérito de Lenin estriba en que, en la lucha contra el idealismo subjetivo y el agnosticismo, desarrolló en todos los aspectos la doctrina marxista de la cognoscibilidad del mundo, la teoría del reflejo. Lenin propugnó la interpretación materialista de la siquis, de la conciencia, como producto supremo de la materia, como función del cerebro humano, y recalcó que el pensamiento, la conciencia, es el reflejo del mundo exterior. Definió espléndidamente la sensación como imagen subjetiva del mundo ob- jetivo y sometió a crítica la teoría agnóstica de los símbolos o jeroglíficos, según la cual las sensaciones no son sino signos convencionales y no imágenes de los objetos reales. Esta teoría es propalada también en nuestros días por representantes de diversas tendencias de la filosofía burguesa, y la crítica a que Lenin la sometió no ha perdido actualidad.

Lenin dio a conocer el complejo proceso dialéctico del conocimiento y mostró que la dialéctica es precisamente la teoría marxista del conocimiento. A esta importantísima tesis, formulada por él posteriormente, en los años 1914-1915, en el trabajo Carlos Marxy en los Cuadernos filosóficos, lleva todo el curso de los razonamientos de Lenin sobre el fondo de la teoría marxista del conocimiento expuestos en el libro Materialismo y empiriocriticismo, “En la teoría del conocimiento, como en todos los otros dominios de la ciencia - escribió—, hay que razonar con dialéctica, o sea, no suponer jamás que nuestro conocimiento es acabado o inmutable, sino indagar de qué manera el conocimiento nace de la ignorancia, de qué manera el conocimiento incompleto e inexacto llega a ser más completo y más exacto”. Un ejemplo magnífico de aplicación de la dialéctica a la investigación del proceso del conocimiento humano es el análisis de la doctrina de la verdad ofrecido en Materialismo y empiriocriticismo. Lenin defino la verdad como proceso complejo y contradictorio del desarrollo del conocimiento y examina esto proceso bajo dos aspectos: en oposición a las diversas formas de idealismo subjetivo y agnosticismo, recalcando la objetividad de nuestros conocimientos y la independencia de su contenido respecto del sujeto; a la vez señala que el conocimiento es un proceso de desarrollo de la verdad relativa hacia la verdad absoluta, oponiendo con ello la doctrina materialista dialéctica de la verdad tanto al relativismo como a la metafísica. “... El pensamiento humano, por su naturaleza —escribió Lenin—, es capaz de proporcionarnos, y proporciona en realidad, la verdad absoluta, que resulta de la suma de verdades relativas. Cada fase del desarrollo de la ciencia añade nuevos granos a esta suma de verdad absoluta; pero los límites de la verdad de cada tesis científica son relativos, tan pronto ampliados como restringidos por el progreso consecutivo de los conocimientos”.

Lenin puso de manifiesto la importancia de la práctica en el proceso del conocimiento como criterio de la verdad y mostró que el punto de vista de la vida, de la práctica, debe ser lo primero y fundamental en la teoría del conocimiento y lleva ineludiblemente al materialismo. Todo el contenido del libro Materialismo y empiriocriticismoes una profunda argumentación de la posibilidad de conocer las leyes de la naturaleza y la sociedad, argumentación presidida por un convencimiento profundo del poder y el vigor de la razón humana.

En las postrimerías del siglo XIX y en los albores del XX comenzó una verdadera revolución en las Ciencias Naturales: se descubrieron los rayos X (1895), el fenómeno de la radioactividad (1896), el electrón (1897) y, al estudiar sus propiedades, la mutabilidad de su masa en dependencia de su velocidad, el radio (1898), etcétera. El desarrollo de la ciencia mostró el carácter limitado del cuadro físico, existente hasta entonces, del mundo. Comenzóse a revisar toda una serie de conceptos elaborados por la Física clásica anterior cuyos representantes adoptaban, por regla general, las posturas del materialismo espontáneo, inconsciente, a menudo metafísico, desde el punto de vista del cual los nuevos descubrimientos de la Física parecían inexplicables. La Física clásica arrancaba de la identificación metafísica de la materia, como categoría filosófica, con determinadas nociones de su estructura. Pero cuando estas nociones cambiaron de raíz, los filósofos idealistas y algunos físicos empezaron a hablar de la “desaparición” de la materia, querían demostrar la “inconsistencia” del materialismo, negaban el significado objetivo de las teorías científicas, veían el objeto de la ciencia sólo en la descripción de los fenómenos, etcétera.

Lenin señalaba que la posibilidad de la interpretación idealista de los descubrimientos científicos iba implícita ya en el propio proceso del conocimiento de la realidad objetiva y nacía del mismo progreso de la ciencia. Así, la ley de la conservación y transformación de la energía fue utilizada por Guillermo Ostwald para argumentar la teoría del “energetismo” e intentar demostrar la “desaparición” de la materia y su transformación en energía. La penetración en lo intrínseco del átomo y las tentativas de separar sus partículas elementales dieron lugar al acrecentamiento del papel de las matemáticas en el desarrollo de los conocimientos de la Física, lo que era, en sí, un fenómeno positivo. Ahora bien, el matematismo en la Física, así corno el principio del relativismo de nuestros conocimientos en el período del cambio radical del cuadro físico del mundo contribuyeron a que se declarase la crisis de esta ciencia y fueron las fuentes gnoseológicas del idealismo “físico”. En realidad, los nuevos descubrimientos de la Física, como enseñara Lenin, lejos de refutar el materialismo dialéctico, al que llevaba todo el desarrollo de las Ciencias Naturales, antes bien lo confirmaban. Caracterizando el complejo curso del desarrollo de la Física y sus búsquedas espontáneas de una teoría filosófica certera, Lenin escribió: “La Física contemporánea... se encamina hacia el único método atinado, hacia la única filosofía certera de las Ciencias Naturales, no en línea recta, sino en zigzag, no sabiendo adonde va, sino por impulso natural, no viendo con claridad su “objetivo final”, sino acercándose a él a tientas, titubeando y, a veces, hasta reculando”.

La honda revolución operada en las concepciones sobre la naturaleza, que comenzó entre últimos del siglo pasado y comienzos del presente, coincidió con un recrudecimiento de la reacción político-social motivada por el tránsito del capitalismo a la nueva fase de su desarrollo, al imperialismo. En esas circunstancias, la filosofía idealista, aprovechándose de la revolución sobrevenida en la Física, hizo una tentativa de desplazar de las Ciencias Naturalesel materialismo e imponer a la Física su explicación de los nuevos descubrimientos, de conciliar la ciencia con la religión. “La esenciade la crisis de la Física contemporánea -escribió Lenin- consiste en que se han desquiciado las viejas leyes y los principios fundamentales, en que se repudia la realidad objetiva existente fuera de la conciencia, es decir, en que se sustituye el materialismo por el idealismo y el agnosticismos.

No contento con sólo analizar el fondo de la crisis de la Física, Lenin señaló que la salida de esta crisis estaba en que los físicos llegasen a dominar el materialismo dialéctico.

En el libro Materialismo y empiriocriticismose ofrece una síntesis filosófica de los nuevos descubrimientos de las Ciencias Naturales, que Lenin abordó como filósofo pertrechado con el método de pensamiento más progresista, el preciso método que no poseían los especialistas en Física. Este método es la dialéctica materialista, en cuyas categorías, y sólo en ellas, puede reflejarse adecuadamente la dialéctica objetiva de la naturaleza. Según palabras de Lenin, este método, a diferencia de la metafísica y el relativismo, hace hincapié en el carácter aproximado y relativo de nuestros conocimientos sobre la estructura y las propiedades de la materia, en la ausencia de fronteras absolutas en la naturaleza, en la transformación de la materia en movimiento de un estado en otro, etc.

Partiendo de la dialéctica materialista, Lenin dedujo la tesis de que la materia es inagotable. “El electrón es tan inagotablecomo el átomo —escribió—, la naturaleza es infinita, pero existeinfinitamente, y este reconocimiento, que es el único categórico, el único incondicional, de su existenciafuera de la conciencia y de las sensaciones del hombre es precisamente lo que distingue al materialismo dialéctico del agnosticismo relativista y del idealismo”. Este magnífico y profundo pensamiento de Lenin ha sido confirmado por todo el desarrollo posterior de la ciencia (el descubrimiento de la radiactividad artificial y de la compleja estructura del núcleo atómico, la moderna teoría de las partículas “elementales”, etc.).

En el libro Materialismo y empiriocriticismoLenin mostró la unidad indisoluble del materialismo dialéctico y el materialismo histórico y desarrolló las tesis fundamentales de este segundo, ante todo la tesis de la función determinante de la existencia social con respecto a la conciencia social. Lenin opuso el materialismo histórico a la teoría idealista de Bogdánov sobre la identidad del ser y la conciencia y a las tentativas anticientíficas de los machistas de sustituir las leyes especificas del desarrollo de la sociedad por la “energética social”, las leyes biológicas, etcétera.

Lenin puso de manifiesto los íntimos nexos existentes entre el machismo y la religión y mostró que el idealismo como tendencia filosófica es un medio importante de conservación y sostenimiento de la religión. Debido al estudio multilateral del empiriocriticismo y a su comparación con otras variedades de idealismo, Lenin llegó a la conclusión de que el idealismo “...no es más que una forma acendrada, refinada, del fideísmo, que apresta todas sus armas, dispone de muy vastas organizaciones y sigue influyendo sin cesar en las masas, haciendo que redunde en su provecho la menor vacilación del pensamiento filosófico”.

Lenin denunció en su libro la ficticia imparcialidad de la filosofía burguesa, imparcialidad disimulada con tretas terminológicas y escolasticismo “erudito”. Mostró que el desarrollo de la filosofía en la sociedad dividida en clases antagónicas se manifiesta ineludiblemente en la lucha de las dos direcciones filosóficas fundamentales: del materialismo y el idealismo que, por regla general, expresan respectivamente los intereses de las clases progresistas y de las clases reaccionarias. Al dar a conocer el carácter anticientífico del idealismo, Lenin le opone la tradición filosófica materialista (desde Demócrito hasta Feuerbach y Chernyshevski), que alcanzó el máximo desarrollo en la filosofía marxista. Lenin conceptúa la historia de la filosofía de lucha entre “las tendencias o las trayectorias de Platón y Demócrito” y recalca que la filosofía contemporánea es tan partidista como hace dos mil años.

El libro de Lenin es un manual imprescindible en la pugna contra la filosofía y la sociología burguesas contemporáneas. En él se desenmascaran los métodos y procedimientos fundamentales de “critica” del marxismo por los ideólogos de la burguesía reaccionaria: la sustitución de las leyes que rigen el desarrollo social por “factores” biológicos, sicológicos y de otro tipo, la propensión a falsear el marxismo, fingiendo “desarrollarlo”, etcétera.

Lenin mostró, y el desarrollo posterior de las Ciencias Naturaleslo confirmó, que el materialismo dialéctico es la única filosofía acertada de las Ciencias Naturalesy el método de pensamiento más consecuente y científico. Esta obra suya ha ayudado a muchos científicos progresistas a encontrar el camino certero en sus dominios del saber, a romper con la filosofía idealista y a pasar a las posiciones de la visión científica, materialista y dialéctica, del mundo. La profunda síntesis filosófica de los adelantos de las Ciencias Naturales, la caracterización de la crisis de la Física y la salida de esta crisis que dio Lenin revisten inmensa importancia para combatir la moderna falsificación idealista de los descubrimientos científicos en aras de la victoria del materialismo dialéctico en las Ciencias Naturales.

El fragmento En torno a la dialécticada fin a los trabajos filosóficos de Lenin en 1914-1915. Breve de volumen, es una síntesis de todo lo de importancia y enjundia que constituye el fondo de la dialéctica materialista.

LA EDITORIAL.

 

 

 

[1]Lenin escribió el trabajo titulado Diez preguntas al disertanteen mayo-junio de 1908 como tesis para la intervención de I. F. Dubrovinski (Innokenti), miembro del centro bolchevique y de la Redacción del periódico Proletari, en la disertación filosófica de A. A. Bogdánov, en Ginebra.

[2]N. Rajmétov, seudónimo de Oskar Blum, menchevique plejanovista.

[3]A. Bogdánov, seudónimo de A. A. Malinovski.

[4]Véase la carta de Lenin a A. M. Gorki del 25 de febrero (nuevo calendario) de 1908. (Obras Completas, t. XIII) .

[5]N. Valentínov, seudónimo de N. V. Volski.

 

 

 

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