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PREFACIO.

 

 


En el décimo tomo de la presente edición se insertan obras escritas durante el período comprendido entre junio de 1919 y abril de 1920.

En aquel tiempo la joven República Soviética hubo de arrostrar durísimas pruebas. Las potencias de la Entente emprendieron una nueva campaña militar cifrando las mayores esperanzas en el ejército del general blanco Denikin, muy numeroso y bien armado, que atacaba en el Frente Sur. Por el Oeste amenazaban al país las tropas de la Polonia terrateniente-burguesa, por el Este y el Norte también avanzaban las fuerzas de la contrarrevolución interna y de la intervención. Las bases fundamentales de productos alimenticios y materias primas habían sido cortadas de la Rusia Central, escaseaba el combustible y casi no funcionaba el transporte. Y no obstante, pese a las excepcionales dificultades de la lucha contra el enemigo interior y exterior, las masas trabajadoras dirigidas por el partido de Lenin lograron alcanzar la victoria decisiva. El lector encontrará en este volumen muchas obras que formulan las tareas militares y económicas planteadas en aquellos momentos ante el pueblo soviético y trabajos que exponen a las masas populares la esencia de la política del Partido Comunista y del Gobierno soviético. Figuran entre estos materiales ante todo el informe La situación actual y las tareas inmediatas del Poder soviético, la carta del Comité Central del PC(b) de Rusia a las organizaciones del partido: ¡Todos a la lucha contra Denikin! y la Carta a los obreros y campesinos con motivo de la victoria sobre Kolchak. Lenin señalaba que el régimen soviético había creado posibilidades inauditas para movilizar los recursos económicos y morales de la nación.

La causa de las victorias tanto en el frente de la guerra como en el del trabajo, destacaba Lenin, hay que buscarla en la capacidad del Partido Comunista para poner en movimiento la energía, el heroísmo y el entusiasmo de las masas, y la apelación directa del partido y del Poder soviético al pueblo. El entusiasmo laboral de las masas encontró brillante expresión en los sábados comunistas, cuyo significado fue analizado ampliamente por Lenin en el conocido trabajo Una gran iniciativa, en elartículo De la destrucción de un régimen secular a la creación de otro nuevo y en otras obras. Como señalaba Lenin, los sábados comunistas significaban el comienzo de un cambio radical en la conciencia de los hombres, una mudanza de su actitud hacia el trabajo, el paso de la disciplina capitalista del hambre a la disciplina consciente de los mismos trabajadores que habían derribado el yugo del capital. Esta nueva actitud hacia el trabajo, que eleva sensiblemente la productividad del trabajo humano, es lo principal, lo fundamental para el triunfo del nuevo régimen social.

La historia muestra que cada formación económico-social crea un nivel más alto de las fuerzas productivas y de la productividad del trabajo que el de la formación precedente. "El capitalismo — escribió Lenin— podrá ser y será definitivamente derrotado porque el socialismo logra una nueva productividad del trabajo muchísimo más alta".

Pese a lo recargadísimo que se hallaba con la labor estatal, organizativa y puramente partidaria, Lenin se ocupa mucho en este período de los problemas teóricos, particularmente del desarrollo de la teoría marxista de la lucha de clases, del Estado y de la dictadura del proletariado.

Fundándose en la experiencia de la Revolución Socialista de Octubre y de los primeros años de existencia del Poder soviético, Lenin desarrolla los postulados del marxismo sobre el período de transición del capitalismo al socialismo, revela las leyes objetivas de la lucha de clases en la época de la dictadura del proletariado y define la política del partido orientada a edificar la sociedad socialista.

En las obras incluidas en el presente volumen — Acerca del Estado, Economía y política en la épocade la dictadura del proletariado, Las elecciones a laAsamblea Constituyente y la dictadura del proletariado—, Lenin fundamenta la necesidad de la dictadura del proletariado, expone sus tareas y las ventajas de la democracia soviética en comparación con la falsa democracia de la burguesía.

En varios trabajos incluidos en este torno, en entrevistas concedidas a corresponsales de periódicos extranjeros y en otros materiales, Lenin hace un exhaustivo y profundo análisis de la situación internacional del Estado soviético, define con todaclaridad y precisión el afán inherente orgánicamente al régimen soviético de coexistir en paz con todos los países. Lenin recalcaba los invariables anhelos de paz de la Rusia Soviética, sus deseos de establecer relaciones económicas eficientes con los Estados capitalistas y señalaba la recíproca dependencia económica de los distintos países.

Lenin consideraba la actividad económica como la función principal y permanente del Estado socialista y formuló como tarea primordial la creación de un plan económico único de transformación de la economía. Por iniciativa de Lenin y bajo su dirección fue elaborado el plan GOELRO, calculado para diez o quince años, primer plan prospectivo científico de desarrollo económico del Estado proletario que se conoce en la historia. En las indicaciones acerca de este plan, Lenin subrayaba que la restauración y el ascenso de la economía de Rusia debían asentarse en la técnica avanzada y ante todo en la electrificación del país. Estas ideas leninistas obtuvieron en el IX Congreso la fuerza de directriz general del partido, pasando a ser la base de toda la planificación socialista posterior.

* * *

Todas las obras incluidas en el tomo figuran en orden cronológico. Han sido traducidas de la 5ª edición en ruso de las Obras Completasde V. I. Lenin, preparada por el Instituto de Marxismo— Leninismo adjunto al CC del PCUS, indicándose al pie de cada trabajo el tomo y las páginas correspondientes. Al final del tomo se insertan notas aclaratorias y un índice de nombres.

LA EDITORIAL.

 

UNA GRAN INICIATIVA.

 


(El heroísmo de los obreros en la retaguardia. Los "sábados comunistas")

La prensa informa de multitud de ejemplos de heroísmo dados por los combatientes del Ejército Rojo. En la lucha contra las tropas de Kolchak, Denikin y demás fuerzas de los terratenientes y capitalistas, los obreros y los campesinos obran con frecuencia prodigios de valor y resistencia defendiendo las conquistas de la revolución socialista. Lenta y difícilmente vamos desembarazándonos de la indisciplina, vamos venciendo la fatiga y la relajación; pero, a pesar de todo, hacemos progresos. El heroísmo de las masas trabajadoras, que se sacrifican de modo consciente en aras del triunfo del socialismo, es precisamente la base de la disciplina nueva, disciplina de camaradas, del Ejército Rojo, lo que le permite renacer, fortalecerse y engrosar sus filas.

No menos digno de atención es el heroísmo de los obreros en la retaguardia. Los sábados comunistas, organizados a iniciativa de los obreros, tienen en este sentido una importancia verdaderamente gigantesca. Evidentemente, se trata sólo del comienzo, pero de un comienzo que tiene extraordinaria trascendencia. Es el comienzo de una revolución más difícil, más esencial, más radical y más decisiva que el derrocamiento de la burguesía, pues es una victoria obtenida sobre la propia rutina y la indisciplina, sobre el egoísmo pequeñoburgués, sobre todos esos hábitos que el maldito capitalismo ha dejado en herencia al obrero y al campesino. Cuando estavictoria esté consolidada, entonces y sólo entonces se creará la nueva disciplina social, la disciplina socialista; entonces y sólo entonces será imposible la vuelta atrás, al capitalismo, y el comunismo se haráverdaderamente invencible.

Pravda ha publicado el 17 de mayo un artículo del camarada A. Zh., titulado: Trabajo a lorevolucionario (Un sábado comunista). Es tan importante que lo reproducimos íntegro:

 

TRABAJO A LO REVOLUCIONARIO

(Un sábado comunista)

La carta del ce del PCR acerca del trabajo a lo revolucionario ha dado un gran impulso a las organizaciones comunistas y a los comunistas. Un entusiasmo general ha llevado al frente a gran número de ferroviarios comunistas; pero la mayoría de ellos no ha podido abandonar los puestos de responsabilidad y elaborar nuevos métodos de trabajo a lo revolucionario. Las noticias procedentes de diversos puntos acerca de la lentitud en el trabajo de movilización y la existencia de trabas burocráticas llevaron al Comité de subzona de la línea férrea Moscú— Kazán a fijar la atención en el mecanismo de explotación de la red ferroviaria. Resultó que, a causa de la insuficiencia de mano de obra y de la poca intensidad del trabajo, no se cumplían en el plazo debido los encargos urgentes y las reparaciones rápidas de locomotoras. El 7 de mayo, en una asamblea general de comunistas y simpatizantes de la subzona de la línea férrea Moscú-Kazán, se planteó que era necesario pasar de las palabras a los hechos, es decir, contribuir de modo efectivo a la victoria sobre Kolchak. La proposición presentada decía:

"En vista de la grave situación interior y exterior, y a fin de conseguir la superioridad sobre el enemigo de clase, los comunistas y simpatizantes deben espolearse de nuevo y quitarle una hora más a su descanso para entregarla al trabajo, es decir, aumentar en una hora su jornada ordinaria, hacer la suma semanal de estas horas suplementarias y cada sábado entregar de una vez seis horas al trabajo físico, a fin de producir un valor inmediato y efectivo. Considerando que los comunistas no deben escatimar su salud ni su vida para asegurar las conquistas de la revolución, se acuerda efectuar este trabajo gratuitamente. Los sábados comunistas tendrán lugar en toda la subzona hasta la victoria completa sobre Kolchak".

Después de algunas vacilaciones, esta proposición fue aprobada por unanimidad.

El sábado, 10 de mayo, a las seis de la tarde, los comunistas y simpatizantes, como soldados, se presentaron a trabajar, formaron filas y los maestros de taller los distribuyeron, sin el menor barullo, por los lugares de trabajo.

Los resultados de este trabajo a lo revolucionario están a la vista. El cuadro adjunto muestra la empresa y el carácter del trabajo realizado.

Sitio de trabajo

Clase de trabajo

Número de

obreros

Número de horas

Trabajo efectuado

Unidad en tiempo

Total

Moscú.

Talleres principales de locomotoras

Carga de materiales para la línea, de herramientas para la reparación de locomotoras y piezas de vagones a: Perovo, Múrom, Alatyr y Syzran.

48

 

21

 

5

5

 

3

 

4

240

 

63

 

20

 

Carga: 7.500 puds.

 

Descarga: 1.800 puds.

Moscú.

Deposito de trenes de viajeros.

Reparación corriente compleja de locomotoras.

26

5

130

En total, un trabajo equivalente a la reparación de locomotora y media.

Moscú.

Estación de maniobras.

Reparación corriente de locomotoras.

24

6

144

Dos locomotoras han sido reparadas por completo; se han desmontado las piezas que han de repararse en otras cuatro.

Moscú.

Sección de vagones.

Reparación corriente de coches de viajeros.

12

6

2

Dos coches de tercera clase.

“Perovo”.

Talleres principales de vagones.

Reparación de vagones y otras pequeñas reparaciones realizadas el sábado y el domingo.

 

46

23

 

5

5

 

230

115

Doce vagones de mercancías cubiertos y dos plataformas.

 

Total

05

 

1.104

Reparados en total: cuatro locomotoras y dieciséis vagones. Se han cargado y descargado 9.300 puds.

 

El valor total del trabajo asciende, según la tarifa normal, a 5 millones de rublos, y según la tarifa de horas extraordinarias, al 50% más.

La intensidad del trabajo de carga ha sido superior en un 270% a la de los obreros corrientes. En los demás trabajos, la intensidad ha sido aproximadamente igual.

Se ha suprimido el retraso de siete días a tres meses que existía en el cumplimiento de los encargos (urgentes) como resultado de la insuficiencia de mano de obra y el papeleo.

El trabajo se ha efectuado con herramientas que tenían defectos (fáciles de reparar), lo que retrasó de 30 a 40 minutos a diversos equipos.

El personal administrativo encargado de la dirección de los trabajos apenas daba abasto a preparar nuevas tareas, y quizás no sea muy exagerada la reflexión, hecha por un viejo maestro, de que en el sábado comunistase ha efectuado un trabajo en el que obreros sin la debida conciencia y disciplina habrían invertido toda una semana.

Como en los trabajos han tomado parte asimismo personas que son simplemente adeptos sinceros del Poder soviético, como se espera la afluencia de gran número de ellos en los sábados siguientes y como también otras zonas desean imitar el ejemplo de los ferroviarios comunistasde la línea Moscú-Kazán, hablaré con más detalle del aspecto organizativo, utilizando los datos procedentes de los distintos puntos.

Un 10% de los participantes en estas labores son ferroviarios comunistas que trabajan permanentemente en dichos puntos. Los restantes ocupan puestos electivos y de responsabilidad, desde el comisario de la línea hasta el de cada servicio, así como en la organización sindical, o son personas que trabajan en la Dirección y en el Comisariado de Vías de Comunicación.

Jamás se vio tanto entusiasmo y unanimidad en el trabajo. Cuando los obreros, oficinistas y funcionarios de los organismos de dirección, después de haber agarrado el aro de 40 puds de una rueda de locomotora para un tren de viajeros, lo hacían rodar hacia su sitio; sin que mediaran palabras gruesas ni discusiones, como hormigas laboriosas, se sentía nacer en el fondo del corazón ese fervoroso sentimiento de alegría que causa el trabajo colectivo y se afianzaba la fe en el triunfo seguro de la clase obrera. Los bandoleros imperialistas del mundo no podrán asfixiar a los obreros victoriosos; el sabotaje interior no verá la victoria de Kolchak.

Al terminar la labor, los presentes fueron testigos de una escena jamás vista: un centenar de comunistas, fatigados, pero con los ojos brillantesde alegría, saludaron el éxito del trabajo con el canto solemne de La Internacional. Y parecía que las notas triunfales del himno de la victoria rebasaban los muros para extenderse por el Moscú obrero y, como los círculos que forma una piedra arrojada al agua, propagarse por la Rusia obrera e impulsar a los cansados y negligentes.

A. Zh.

 

Comentando este magnífico "ejemplo digno de ser imitado", Pravda decía el 20 de mayo, en un artículo del camarada N. H. que llevaba por título esas mismas palabras:

"No son raros los casos en que los comunistas trabajan de esta manera. Conozco hechos semejantes en la central eléctrica y en diversos ferrocarriles. En la línea de Nicolás los comunistas contribuyeron con varias noches de trabajo suplementario a levantar una locomotora, que había caído en una placa giratoria; en la línea del Norte, todos los comunistas y simpatizantes han trabajado varios domingos, en invierno, para limpiar de nieve las vías; las células comunistas de numerosas estaciones de mercancías hacen rondas de noche para evitar los robos. Pero era un trabajo ocasional, no sistemático. Los camaradas de la línea Moscú-Kazán han introducido un elemento nuevo que da a este trabajo un carácter sistemático y permanente. Han dicho: "Hasta la victoria completa sobre Kolchak", y en eso reside toda la significación de su trabajo. Han acordado aumentar en una hora la jornada de trabajo de los comunistas y simpatizantes mientras el país continúe en guerra y, al mismo tiempo, dan ejemplo de trabajo productivo.

Este ejemplo ha sido ya imitado y debecontinuar siéndolo. La asamblea general de comunistas y simpatizantes del ferrocarril de Alejandro, después de examinar la situación militar y el acuerdo de los camaradas de la línea Moscú-Kazán, ha decidido: 1) Organizar "sábados" para los comunistas y simpatizantes de la línea de Alejandro. El primer sábado será el 17 de mayo. 2) Organizar equipos modelo de comunistas y simpatizantes, que deberán mostrar a los obreros cómo hay que trabajar y qué se puede conseguir en realidad con los materiales, herramientas y alimentación de que disponemos en la actualidad.

Los camaradas de la línea Moscú-Kazán dicen que su ejemplo ha causado gran impresión y esperan que el sábado próximo participará en el trabajo un número considerable de obreros sinpartido. Cuando escribimos estas líneas, en los talleres de la línea de Alejandro no ha comenzado aún el trabajo extraordinario de los comunistas; sólo se ha corrido el rumor sobre los trabajos en proyecto, pero la masa sin partido se ha puesto en  movimiento y lo comenta. "De haberlo sabido ayer, nos hubiéramos preparado y habríamos trabajado también"; "el sábado próximo vendré sin falta", se oye repetir por doquier. La impresión que ha producido este género de trabajo es muy grande.

El ejemplo de los camaradas de la línea Moscú-Kazán debe ser seguido por todas las células comunistas de la retaguardia. No sólo las células comunistas de los ferroviarios de Moscú, sino todas las organizaciones del partido en Rusia deben imitar este ejemplo. Y en el campo, las células comunistas deben cultivar en primer término la tierra de los combatientes del Ejército Rojo, ayudando así a sus familias.

Los camaradas de la línea Moscú-Kazán han acabado su primer sábado comunista cantando LaInternacional. Si las organizaciones comunistas de toda Rusia siguen este ejemplo y lo aplican firmemente, las dificultades que nos aguardan en el curso de los penosos meses venideros serán vencidas por la República Soviética de Rusia a los potentes acordes de La Internacional, cantada por los trabajadores de toda la república...

¡Manos a la obra, camaradas comunistas!"

 

Pravda informaba el 23 de mayo de 1919:

"El 17 de mayo ha tenido lugar el primer

"sábado" comunista en la línea de Alejandro. Cumpliendo el acuerdo de la asamblea general, 98 comunistas y simpatizantes trabajaron gratis cinco horas extraordinarias, recibiendo únicamente el derecho a una segunda comida, que pagaron, y con ella, como a todos los obreros manuales, les fue entregada media libra de pan, que también pagaron".

A pesar de que el trabajo estaba poco preparado y poco organizado, su productividad fue dos o tres veces superior al término medio ordinario.

He aquí algunos ejemplos:

Cinco torneros hicieron en cuatro horas 80 rodillos: el 213 % de la productividad ordinaria.

Veinte peones recogieron en cuatro horas 600 puds de material viejo y 70 muelles de vagón de tres puds y medio de peso cada uno, que suman en total 850 puds, La productividad del trabajo fue del 300 % en comparación con la habitual.

"Los compañeros explican este resultado diciendo que en tiempo corriente el trabajo es fastidioso y aburre, mientras que ese día se trabajó con gusto, con entusiasmo. Pero en adelante dará vergüenza hacer menos en tiempo corriente que durante los sábados comunistas".

"Muchos obreros sin partido expresan ahora el deseo de participar en los sábados. Los equipos de sección de locomotoras se ofrecen para sacar el sábado del "cementerio" una locomotora, repararla y ponerla nuevamente en circulación.

Se han recibido noticias de que en la línea de Viazma se están organizando sábados análogos".

El camarada A. Diachenko relata en Pravda del 7 de junio cómo transcurre el trabajo durante los sábados comunistas. Reproducimos lo más esencial de su artículo, titulado 0otas de un sábado comunista:

"Fui con gran alegría, acompañado de un camarada, a hacer mi "faena" del sábado — conforme a la decisión del Comité del partido de la subzona ferroviaria—, dispuesto a proporcional un descanso a la cabeza durante algunas horas, haciendo trabajar los músculos... Teníamos que trabajar en la carpintería mecánica de la línea. Cuando llegamos al taller, encontramos a nuestros camaradas, nos saludamos, bromeamos e hicimos un recuento de nuestras fuerzas: éramos 30... Y ante nosotros teníamos un "monstruo", una caldera de peso bastante considerable, unos 600 ó 700 puds, que debíamos "desplazar", es decir, hacer rodal un cuarto o un tercio de versta hacia una plataforma. Nos asaltaron las dudas... Pero pusimos manos a la obra: sin más preámbulos, los camaradas colocaron bajo la caldera unos rodillos de madera, ataron dos sogas y comenzó el trabajo... La caldera no quería moverse; más, al fin, cedió. Estábamos contentos: ¡éramos tan pocos!... Porque durante casi dos semanas, obreros no comunistas en número tres veces mayor que el nuestro habían estado tirando de aquella misma caldera, que se había empeñado en no moverse hasta que llegáramos nosotros... Trabajamos una hora intensamente, de consuno, al son acompasado de la voz de nuestro camarada capataz: "una, dos, tres", y la caldera rodaba y rodaba. Pero, de pronto, ¿qué había ocurrido? Toda una fila de camaradas cayó por tierra cómicamente: una de las sogas nos había traicionado... Pero la interrupción no duró más que unos minutos, mientras la reemplazamos con un cable... Empezaba a hacerse de noche, mas debíamos vencer aún un pequeño montículo para que el trabajo estuviese casi acabado. Nos dolían las manos, nos ardían las palmas, apretábamos con todas nuestras fuerzas y la cosa marchaba. Los de la "administración”, confusos ante nuestro éxito, no tuvieron más remedio que echar una mano al cable. "¡Arrimad el hombro! ¡Ya va siendo hora!" Un soldado rojo, con un acordeón en las manos, observaba cómo trabajábamos. Quizá pensase: ¿qué gente es ésta, por qué trabajan de esta manera un sábado, cuando todo el mundo está ya descansando? Para poner fin a sus conjeturas, le dijo: "¡Compañero, tócanos algo alegre! No somos unos trabajadores cualesquiera, sino verdaderos comunistas. ¿Ves cómo nos cunde el trabajo? No somos unos haraganes, mira cómo empujamos". El soldado rojo dejó cuidadosamente su acordeón y se apresuró a echar una mano al cable...

 

 

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