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PREFACIO

 

Integran el cuarto tomo de las Obras de J. V. Stalin los trabajos escritos después de la Revolución de Octubre, desdenoviembre de 1917 hasta diciembre de 1920.

Los trabajos de este período están dedicados a los problemas del fortalecimiento del régimen estatal socialista, a cuestiones de la política nacional del Poder Soviético, de la organización y del fortalecimiento del Ejército Rojo, de la estrategia y de la táctica militar en los años de la intervención armada extranjera y de la guerra civil.

Las cuestiones de la edificación del Estado y de la política nacional del Poder Soviético se exponen en los discursos de J. V. Stalin en el III Congreso de los Soviets de toda Rusia, en las declaraciones relativas a «La organización de la República Federativa de Rusia», en los «Principios generales de la Constitución de la R.S.F.S.R.», en los artículos «La Revolución de Octubre y la cuestión nacional», «La política del Poder Soviética respecto a la cuestión nacional en Rusia» y en otros trabajos.

En diversos artículos («El nudo ucraniano», «A propósito de la región del Don y el Cáucaso del Norte», «Del Este llega la luz» y otros) se trata de la lucha de los pueblos de Ucrania, del Cáucaso y de la región del Báltico contra los invasores extranjeros,por el establecimiento del Poder Soviético.

Al análisis de la situación en los frentes de la guerra civil están dedicados: el «Informe de la Comisión del C.C. del Partido y del Consejo de Defensa al camarada Lenin acerca de las causas de la caída de Perm en diciembre de 1918», el proyecto de carta del C.C. del P.C.(b) de Rusia «A todas las organizaciones del Partido», los artículos «La situación militar en el Sur», «La nueva campaña de la Entente contra Rusia», los análisis militares de la situación en los frentes de Tsaritsin, de Petrogrado y del Suroeste, así como diversas cartas y telegramas a V. I. Lenin.

En los informes de J. V. Stalin «La situación política de la República» y «Tres años de dictadura proletaria» encontramos el balance de la lucha y de la victoria del pueblo soviético en la guerra civil.

En el presente tomo se publica el artículo «Lenin como organizador y jefe del Partido Comunista de Rusia» y el discurso en la reunión del Comité de Moscú del P.C.(b) de Rusia con motivo del 50° aniversario del nacimiento de V. I. Lenin, en los que se traza la personalidad del gran Lenin.

Entre los materiales que se publican por vez primera figuran una carta de J. V. Stalin a V. I. Lenin enviada desde Tsaritsin (julio de 1918), una carta sobre la situación en el Frente del Oeste (agosto de 1919), un memorándum y una declaración al C.C. delPartido sobre la creación de reservas militares de la República (agosto de 1920) y otros documentos. No se incluyen en este tomo numerosos telegramas, cartas, notas de conversaciones por hilo directo, órdenes y otros documentos relativos a lasoperaciones militares, ni tampoco los saludos dirigidos a unidades, combatientes y jefes del Ejército Rojo.

Todas las fechas hasta el paso al nuevo calendario (14 de febrero de 1918) aparecen con arreglo al viejo calendario.

Instituto Marx-E'ngels-Lenin, anejo al C.C. del P.C. (b) de la U.R.S.S.

 

 

DISCURSO EN EL CONGRESO DE HELSINGFORS DEL POSD DE FINLANDIA.

 

14 de noviembre de 1917

Camaradas:

He sido delegado para saludaros en nombre de la revolución obrera de Rusia, que resquebraja los cimientos del régimen capitalista. He venido para saludar vuestro Congreso en nombre del Gobierno obrero y campesino de Rusia, en nombre del Consejo de Comisarios del Pueblo, nacido en el fuego de esta revolución.

Mas no sólo he venido a saludaros. Quisiera, ante todo, transmitiros las gratas nuevas de las victorias de la revolución rusa, de la desorganización de sus enemigos y deciros que, en la atmósfera de la guerra imperialista que agoniza, las probabilidades de éxito de la revolución aumentan día tras día.

Ha sido roto el yugo terrateniente, ya que el Poder en la aldea, ha pasado a manos de los campesinos. Ha sido roto el Poder de los generales, ya que el Poder en el ejército se ha concentrado en manos de los soldados. Se ha sujetado a los capitalistas, ya que se implanta a toda prisa el control obrero de las fábricas, de los bancos. Todo el país, las ciudades y los pueblos, la retaguardia y el frente, está sembrado de comités revolucionarios de obreros, soldados y campesinos que toman en sus manos las riendas de la administración.

Trataban de intimidarnos con Kerenski y con los generales contrarrevolucionarios, pero Kerenski ha sido expulsado y los generales son mantenidos a raya por los soldados y los cosacos, solidarizados también con las reivindicaciones de los obreros y de los campesinos. Trataban de intimidarnos con el hambre, auguraban que el Poder Soviético perecería entre las garras del desbarajuste del abastecimiento. Pero nos ha bastado sujetar a los especuladores, nos ha bastado dirigirnos a los campesinos, para que el trigo haya comenzado a fluir a la ciudad por centenares de miles de puds.

Trataban de intimidarnos con la desorganización del aparato del Estado, con el sabotaje de los funcionarios, etc. Nosotros ya sabíamos que el nuevo gobierno, el gobierno socialista, no conseguiría tomar sencillamente y hacer suyo el viejo aparato delEstado, el aparato burgués. Pero nos ha bastado acometer la renovación del viejo aparato, su depuración de elementos antisociales, para que el sabotaje haya comenzado a remitir.

Trataban de intimidarnos con las "sorpresas" de la guerra, con posibles complicaciones por parte de las camarillasimperialistas con motivo de nuestra propuesta de una paz democrática. Y, en efecto, ese peligro —un peligro mortal— ha existido. Pero ha existido después de la toma de Ósel[1], cuando el gobierno Kerenski se disponía a huir a Moscú y a entregar Petrogrado, y los imperialistas anglo— alemanes se confabulaban para concertar una paz a expensas de Rusia. Sobre la base de tal paz, los imperialistas habrían podido, en efecto, malograr la revolución rusa y, quizá, la revolución internacional. Pero la Revolución de Octubre llegó oportunamente. Tomó en sus propias manos la causa de la paz, arrancó de manos del imperialismo internacional el arma más peligrosa y, de tal modo, preservó a la revolución de un peligro de muerte. Los viejos lobos del imperialismo se han encontrado ante la disyuntiva de rendirse al movimiento revolucionario que arrecia en todos los países y aceptar la paz o proseguir la lucha mediante la continuación de la guerra. Pero continuar la guerra al cuarto año deempezada, cuando el mundo entero se asfixia en sus garras, cuando la campaña invernal "en puertas" provoca una tempestuosa indignación entre los soldados de todos los países, cuando han sido publicados ya los inmundos tratados secretos, continuar la guerra en tales condiciones significa condenarse a un fracaso evidente. En esta ocasión, los viejos lobos del imperialismo han cometido un error de cálculo. Y precisamente por eso no nos asustan las "sorpresas" de los imperialistas.

Trataban de intimidarnos, en fin, con la disgregación de Rusia, con su fraccionamiento en múltiples Estados independientes, y aludían, tildándolo de "funesto error", al derecho de las naciones a la autodeterminación proclamado por el Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero debo declarar del modo más terminante que no seríamos demócratas (¡no hablo ya del socialismo!) si no hubiésemos reconocido a los pueblos de Rusia el derecho a la libre determinación. Declaro que habríamos traicionado el socialismo si no hubiésemos adoptado todas las medidas para el restablecimiento de la confianza fraterna entre los obreros de Finlandia y de Rusia. Pero todo el mundo sabe que el restablecimiento de tal confianza es inconcebible sin el firme reconocimiento del derecho de libre determinación al pueblo finlandés. Y lo importante aquí no es sólo su reconocimiento de palabra, aunque sea oficialmente. Lo importante es que el Consejo de Comisarios del Pueblo confirmaráen la práctica este reconocimiento verbal, que lo cumplirá sin vacilaciones, ya que el tiempo de las palabras ha pasado, ya que ha llegado la época en que la vieja consigna de "¡Proletarios de todos los países, unios!" debe ser llevada a la práctica.

¡Plena libertad, de estructurar su vida al pueblo finlandés, como a los demás pueblos de Rusia! ¡Unión voluntaria y honrada del pueblo finlandés con el pueblo ruso! ¡Ninguna tutela, ningún control desde arriba sobre el pueblo finlandés! Tales son losprincipios rectores de la política del Consejo de Comisarios del Pueblo.

Sólo esta política puede dar por fruto la confianza mutua entre los pueblos de Rusia. Sólo sobre la base de tal confianza puede lograrse la agrupación de los pueblos de Rusia en un ejército. Sólo con tal agrupación pueden ser consolidadas las conquistas de la Revolución de Octubre e impulsada la causa de la revolución socialista internacional.

Por eso nos sonreímos siempre que nos hablan de la inevitable disgregación de Rusia con motivo de llevar a la práctica la idea del derecho de las naciones a la autodeterminación.

Tales son las dificultades con que trataban y siguen tratando de intimidarnos nuestros enemigos, pero que vamos venciendoconforme crece la revolución.

Camaradas: Hasta nosotros han llegado noticias de que vuestro país atraviesa una crisis de Poder semejante a la de Rusia en vísperas de la Revolución de Octubre. Hasta nosotros han llegado noticias de que también tratan de intimidaros con el hambre, con el sabotaje, etc. Permitidme que os diga, basándome en la experiencia adquirida en la práctica del movimientorevolucionario de Rusia, que esos peligros, aun cuando sean reales, no son, ni mucho menos invencibles. Se les puede vencer, si se actúa con decisión y sin vacilaciones. En la atmósfera de la guerra y del desbarajuste económico, en la atmósfera delmovimiento revolucionario que arrecia en Occidente y de las crecientes victorias de la revolución obrera en Rusia, no hay peligros ni dificultades que puedan resistir a vuestro empuje. En tal atmósfera sólo puede mantenerse y vencer un Poder, el Poder socialista. En tal atmósfera sólo sirve una táctica, la táctica de Dantón: ¡audacia, audacia y siempre audacia!

Y si necesitáis nuestra ayuda, os la daremos, tendiéndoos fraternalmente la mano.

Podéis estar, seguros de ello.

Publicado el 16 de noviembre de 1917 en el núm. 191 de 'Pravda".

 

 

 

 

CONTESTACIÓN A LOS CAMARADAS UCRANIANOS EN LA RETAGUARDIA Y EN EL FRENTE.

 

Desde que comenzaron a agudizarse las relaciones con la Rada ucraniana,[2] vengo recibiendo muchas resoluciones y cartas de camaradas ucranianos a propósito del conflicto con la Rada. Considero imposible y superfluo contestar por separado cadaresolución y cada carta, puesto que casi siempre se repiten. Por eso he decidido tomar de ellas las cuestiones que más abundan y responderlas con una precisión que no deje lugar a dudas. Estas cuestiones son bien conocidas de todos:

1) ¿cómo ha surgido el conflicto?,

2) ¿a propósito de qué puntos ha surgido el conflicto?,

3) ¿qué medidas son necesarias para solventar por vía pacífica el conflicto?,

4) ¿será posible que se derrame la sangre de pueblos hermanos? Después sigue la certidumbre general de que el conflicto entre los dos pueblos entroncados se resolverá pacíficamente, sin efusión de sangre fraterna.

Ante todo, es necesario señalar cierta confusión en los conceptos de los camaradas ucranianos. A veces presentan el conflicto con la Rada como un conflicto entre los pueblos ucraniano y ruso. Pero eso no es cierto. Entre los pueblos ucraniano y ruso noexisten ni pueden existir conflictos. Los pueblos ucraniano y ruso, como los demás pueblos de Rusia, están formados por obreros y campesinos, soldados y marinos. Todos ellos han luchado juntos contra el zarismo y la kerenskiada, contra los terratenientes y los capitalistas, contra la guerra y el imperialismo. Todos ellos han vertido juntos la sangre por la tierra y la paz, por la libertad y el socialismo. En la lucha contra los terratenientes y los capitalistas, todos ellos son hermanos y camaradas. En la lucha por sus intereses vitales, no existen ni pueden existir conflictos entre ellos. Por supuesto, a los enemigos de los trabajadores les conviene presentar el conflicto con la Rada como un conflicto entre los pueblos ruso y ucraniano, ya que de esa manera se puede incitar más fácilmente unos contra otros a los obreros y campesinos de estospueblos hermanos, para satisfacción de sus opresores. Mas, ¿acaso a obreros y campesinos conscientes les cuesta trabajocomprender que lo que favorece a los opresores de los pueblos perjudica a los pueblos?

El conflicto no ha surgido entre los pueblos de Rusia y de Ucrania, sino entre el Consejo de Comisarios del Pueblo y el Secretariado General de la Rada.

¿A propósito del qué cuestiones ha surgido el conflicto?

Se dice que el conflicto ha surgido en la cuestión del centralismo y de la autodeterminación, que el Consejo de Comisarios del Pueblo impide al pueblo ucraniano tomar en sus manos el Poder y determinar libremente sus destinos. ¿Es eso cierto? No, no es cierto. El Consejo de Comisarios del Pueblo trata, precisamente, de que todo el Poder en Ucrania pertenezca al puebloucraniano, es decir, a los obreros y soldados, a los campesinos y marinos ucranianos. El Poder Soviético, es decir, el Poder delos obreros y los campesinos, de los soldados y los marinos, sin terratenientes ni capitalistas, es precisamente el Poderpopular por el que lucha el Consejo de Comisarios del Pueblo. El Secretariado General no quiere ese Poder, puesto que no desea prescindir de los terratenientes ni de los capitalistas. En esto, y no en el centralismo, reside el verdadero fondo de la cuestión.

Desde el principio mismo, el Consejo de Comisarios del Pueblo ha sustentado y sigue sustentando el punto de vista de la libredeterminación. No tiene nada en contra incluso de que el pueblo ucraniano se separe y forme un Estado independiente. Así lo ha declarado varias veces con carácter oficial. Ahora bien, cuando se confunde la autodeterminación de un pueblo con la autocracia de Kaledin, cuando el Secretariado General de la Rada intenta presentar las tropelías contrarrevolucionarias de los generales cosacos como una manifestación de la autodeterminación del pueblo, el Consejo de Comisarios del Pueblo no puede por menos de advertir que el Secretariado General juega a la autodeterminación, encubriendo con tal juego su alianza con Kaledin y Rodzianko. Somos partidarios de la autodeterminación de los pueblos, pero enemigos de que bajo la bandera de la autodeterminación se pase de contrabando la autocracia de Kaledin, quien todavía ayer abogaba por la estrangulación de Finlandia.

Se dice que el conflicto ha surgido en la cuestión de la República Ucraniana, que el Consejo de Comisarios del Pueblo no reconoce a la República Ucraniana. ¿Es eso cierto? No, no es cierto. El Consejo de Comisarios del Pueblo ha reconocidooficialmente a la República Ucraniana en el "Ultimátum"[3] y en la "Respuesta" al Estado Mayor ucraniano de Petrogrado3. Está dispuesto a reconocer como república a cualquier región nacional de Rusia, si lo desea así la población trabajadora de la región interesada.

Está dispuesto a reconocer la estructura federativa para la vida política de nuestro país, si lo desea así la población trabajadora de las regiones de Rusia. Ahora bien, cuando se confunde la república popular con la dictadura militar de Kaledin, cuando el Secretariado General de la Rada intenta presentar a los monárquicos Kaledin y Rodzianko como pilares de la República, el Consejo de Comisarios del Pueblo no puede por menos de decir que el Secretariado General juega a la república, encubriendo con tal juego su plena supeditación a los ricachones monárquicos. Somos partidarios de la República Ucraniana, pero enemigos de que se encubra con la bandera de la República a los enemigos jurados del pueblo, a los monárquicos Kaledin y Rodzianko, quienes todavía ayer abogaban por el restablecimiento del viejo régimen y de la pena de muerte para los soldados.

No, las cuestiones del centralismo y de la autodeterminación no afectan al conflicto con la Rada. El litigio no ha surgido en torno a tales cuestiones. El centralismo y la autodeterminación han sido adosados artificialmente a este asunto por elSecretariado General, como ardid estratégico destinado a ocultar de las masas ucranianas las verdaderas causas del conflicto.

El conflicto no ha surgido por las cuestiones del centralismo y de la autodeterminación, sino por las siguientes tres cuestiones concretas:

Primera cuestión. El conflicto arranca de las órdenes del día de Petliura, miembro del Secretariado General, que amenazaban conla completa desorganización del frente. Sin tomar en consideración al Cuartel General ni los intereses del frente, sin tomar en consideración las negociaciones de paz ni el problema de la paz en general, Petliura ha comenzado con sus órdenes a llamar a Ucrania a todas las unidades ucranianas del ejército y de la flota. Es fácil comprender que el frente se habría desmoronado en el acto si las unidades ucranianas hubiesen acatado las órdenes de Petliura: las unidades ucranianas del Norte se habrían desplazado al Sur; las del Sur, no ucranianas, al Norte; las demás nacionalidades también se habrían ido "cada una por su lado"; los ferrocarriles estarían ocupados sólo con el transporte de soldados y pertrechos; hubieran dejado de llegar al frente provisiones porque no habría habido con qué transportarlas. Y del frente no quedaría más que el recuerdo. De este modo sehubiese hec

 

 

 

 

 

[1] El 29 de septiembre de 1917 comenzó un desembarco alemán en Ösel, Dago y otras islas del Báltico, a la entrada del golfo de Riga.

[2] La Rada Central de Ucrania fue constituida en Kiev en abril de 1917 por el bloque de partidos y grupos burgueses y pequeñoburgueses. Después del triunfo de la Revolución Socialista de Octubre, la Rada se negó a reconocer al Gobierno Soviético y, apoyando a Kaledin y a otros generales blancos que operaban en el Don, emprendió el camino de la lucha abierta contra el Poder Soviético. En abril de 1918, las tropas alemanas de ocupación sustituyeron la Rada por el hetmanado de Skoropadski.

[3] En el “Ultimátum” del Consejo de Comisarios del Pueblo o “Manifiesto al pueblo ucraniano con un ultimátum a la Rada de Ucrania”, escrito por V. I. Lenin, se decía: “...nosotros, el Consejo de Comisarios del Pueblo, reconocemos a la República Popular Ucraniana su derecho a separase por entero de Rusia o a concertar un tratado con la República de Rusia acerca de las relaciones federativas y de otras relaciones semejantes entre ellas.

Todo lo que se refiere a los derechos nacionales y a la independencia nacional del pueblo ucraniano es reconocido por nosotros, el Consejo de Comisarios del Pueblo, en el acto, sin limitaciones e incondicionalmente” (véase: V. I. Lenin, Obras, t. 26, págs. 323-325, 4a ed. en ruso).

En la “Respuesta” del Consejo de Comisarios del Pueblo al Estado Mayor ucraniano de Petrogrado (o más exactamente: al Estado Mayor Ucraniano de la Rada territorial, militar de Petrogrado) que, en nombre de la Rada Central, sostenía negociaciones con el Consejo de Comisarios del Pueblo, se decía: “En cuanto a las condiciones presentadas por la Rada, las que tienen un carácter de principios (derecho a la autodeterminación) no han sido ni son objeto de discusión ni de conflicto, ya que el Consejo de Comisarios del Pueblo reconoce y aplica estos principios en toda su plenitud” (v. “Izvestia”, núm. 245, 7 de diciembre de 1917).

 

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