Original en PDF

 

 

PREFACIO

 

El quinto tomo incluye las obras de J. V. Stalin escritas en los años 1921-1923.

En lo fundamental, este volumen contiene artículos, informes y discursos acerca de las tareas del Partido en el restablecimiento de la economía nacional, sobre las nuevas formas de la alianza de la clase obrera y el campesinado en las condiciones de la nueva política económica (Nep), sobre el fortalecimiento de la unidad orgánica e ideológica del Partido, sobre las formas y los métodos de vinculación del Partido con las masas («Nuestras discrepancias», «Las tareas inmediatas delcomunismo en Georgia y en la Transcaucasia», «Perspectivas», los informes ante el X y el XII Congresos del Partido).

De este tomo forman parte el esbozo del plan del folleto «La estrategia y la táctica políticas de los comunistas rusos» y los artículos «El Partido antes y después de la toma del Poder» y «En torno a la cuestión de la estrategia y de la táctica de loscomunistas rusos», en los cuales J. V. Stalin desarrolla la doctrina leninista de la estrategia y la táctica políticas del Partido Bolchevique.

Una parte considerable de las obras que integran el tomo quinto está dedicada a desarrollar la teoría de la cuestión nacional, a la política nacional del Partido Bolchevique, a la construcción del Estado soviético multinacional y a la elaboración de los postulados básicos de la primera Constitución de la U.R.S.S. (las tesis para el X y el XII Congresos del Partido, los informes pronunciados ante estos Congresos del Partido y en la IV Conferencia del C.C. del P.C.(b) de Rusia con los funcionarios responsables de las repúblicas y regiones nacionales, los informes ante el X Congreso de los Soviets de toda Rusia y el ICongreso de los Soviets do la U. R.S.S., los artículos «El planteamiento de la cuestión nacional», «La Revolución de Octubre y la política nacional de los comunistas rusos» y otros).

En este tomo se publican por primera vez: «La estrategia y la táctica políticas de los comunistas rusos», esbozo del plan de un folleto; el «Proyecto de plataforma sobre la cuestión nacional»; el informe titulado «Medidas prácticas para aplicar la resolución del XII Congreso del Partido acerca de la cuestión nacional», el resumen de la discusión en torno al informe y la respuesta a las intervenciones en la IV Conferencia del C.C. del P.C.(b) de Rusia con los funcionarios responsables de lasrepúblicas y regiones nacionales.

Instituto Marx-Engels-Lenin, anejo al C.C. del P.C. (b) de la U.R.S.S.

 

 

DISCURSO DE APERTURA EN LA CONFERENCIA DE COMUNISTAS DE LOS PUEBLOS DE LA RSFSR [1]

 

1 de enero de 1921 (Acta).

Al inaugurar la Conferencia y después de señalar la deficiente labor del Buró Central, que debe ser renovado, el camaradaStalin pasa a caracterizar brevemente las condiciones del desarrollo del comunismo entre los pueblos turcos de la R.S.F.S.R.

El desarrollo del comunismo en Rusia tiene un largo historial, que abarca varios decenios, de trabajo teórico y de lucha teórica en el seno del socialismo ruso. Como resultado de esta lucha se formó un cohesionado grupo de elementos dirigentes, bastante fuertes en conocimientos teóricos y bastante firmes en el terreno de los principios para guiar a las masas del Partido.

Por el contrario el comunismo en el Oriente de nuestro país se ha gestado hace poco, en el curso de la lucha revolucionaria práctica por el socialismo, sin una previa fase de desarrollo teórico. De ahí la debilidad teórica del comunismo de los pueblosturcos, debilidad que únicamente puede subsanarse creando una literatura basada en los principios comunistas en los idiomas turcos de nuestro país.

En la historia del desarrollo del comunismo ruso, la lucha contra la desviación nacionalista nunca ha tenido mucha importancia. Por haber sido en el pasado nación gobernante, los rusos, en general, y los comunistas rusos, en particular, no sufrieron la opresión nacional, no tuvieron que habérselas, en general, con tendencias nacionalistas en sus propios medios, aparte ciertas inclinaciones al "chovinismo de Gran Potencia", y por eso no han tenido o apenas han tenido que luchar para vencer esas tendencias.

Por el contrario, los comunistas de los pueblos turcos, hijos de pueblos oprimidos que han pasado por la fase de la opresión nacional, siempre han tenido y siguen teniendo que habérselas con la desviación nacionalista, con las supervivenciasnacionalistas en sus propios medios; y vencerlas es la tarea inmediata de los comunistas de los pueblos turcos. Esta circunstancia supone, indudablemente, una remora para la cristalización del comunismo en el Oriente de nuestro país.

Ahora bien, el comunismo del Oriente tiene la vez su lado ventajoso. Para llevar el socialismo a la práctica, los comunistas rusos no tuvieron o apenas si tuvieron a su disposición la experiencia de los países avanzados de Europa (Europa ofrecía, sobre todo, experiencia de la lucha parlamentaria), por lo que hubieron de abrirse camino hacia el socialismo por sus propios medios, digámoslo así, con una serie de errores inevitables.

Por el contrario, el comunismo de los pueblos turcos, gestado en el curso de la lucha práctica por el socialismo, hombro con hombro con los camaradas rusos, ha tenido la posibilidad de aprovechar su experiencia práctica y de evitar los errores. Estacircunstancia es la garantía de que el comunismo en el  Oriente  tiene  todas  las  probabilidades  de desarrollarse y fortalecerse con rapidez.

Todas estas circunstancias han determinado la política relativamente suave del C.C. del Partido respecto al aun joven comunismo de los pueblos turcos, política dirigida a ayudar a los comunistas firmes del Oriente en la lucha contra las debilidades y las fallas antes mencionadas del comunismo de los pueblos turcos.

El Buró Central es el organismo a través del cual deben ser aplicadas las medidas de lucha contra las supervivencias nacionalistas y las medidas para el fortalecimiento teórico del comunismo en el Oriente de nuestro país.

Publicado el 12 de enero de 1921 en el núm. 6 de "Pravda ".

 

 

NUESTRAS DISCREPANCIAS.

 

Nuestras discrepancias en la cuestión de los sindicatos no residen en una apreciación de principio de lo que éstos son. Los conocidos puntos de nuestro programa, que Trotski cita con frecuencia, acerca del papel de los sindicatos y la resolución del IX Congreso del Partido sobre los sindicatos[2] sigue (y seguirán) en vigor. Nadie discute que los sindicatos y los organismos económicos deban penetrarse ni que se irán penetrando recíprocamente ("compenetración"). Nadie discute que el momentoactual del resurgimiento económico del país dicta la transformación gradual de los sindicatos, que por el momento sólo depalabra son industriales, en auténticos sindicatos industriales, capaces de poner en pie las ramas básicas de nuestra industria. En pocas palabras: nuestras discrepancias no son discrepancias de principio.

Tampoco tienen que ver nuestras discrepancias con la necesidad de una disciplina de trabajo en los sindicatos y entre la clase obrera en general. Las habladurías de que una parte de nuestro Partido "suelta las riendas" y deja las masas a merced de lasfuerzas espontáneas, son fruto de la estulticia. El papel dirigente de los elementos del Partido en el seno de los sindicatos, y de los sindicatos en el seno de la clase obrera, sigue siendo una verdad incontrovertible.

Menos todavía tienen que ver nuestras discrepancias con la composición de los C.C. de los sindicatos y del Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia, desde el punto de vista cualitativo. Todos coincidimos, en que la composición de estosorganismos dista mucho de ser ideal, en que los sindicatos han sido diezmados por la serie de movilizaciones militares y de otra índole; todos coincidimos en que es menester devolverles sus viejos cuadros y proporcionarles otros nuevos, en que es necesario facilitarles medios técnicos, etc., etc.

No, no es en este terreno donde residen nuestras discrepancias.

 

I. Dos métodos de tratar con las masas obreras.

Nuestras discrepancias se refieren a las formas de reforzar la disciplina de trabajo entre la clase obrera, a los métodos de tratar con las masas obreras, que van siendo incorporadas a la empresa de restablecer la industria, a los caminos a seguir para transformar los débiles sindicatos actuales en sindicatos potentes, verdaderamente industriales, capaces de hacerrenacer, nuestra producción industrial.

Existen dos métodos: el método coercitivo (método militar) y el método persuasivo (método sindical). El primer método no excluye en modo alguno los factores de persuasión, pero estos factores se hallan subordinados aquí a las exigencias delmétodo coercitivo y constituyen para él un medio auxiliar. El segundo método, a su vez, no excluye los factores de coerción, pero estos factores se hallan subordinados a las exigencias del método persuasivo y constituyen para él un medio auxiliar. Confundir estos dos métodos es tan improcedente como meter en un mismo saco al ejército y a la clase obrera.

Un grupo de funcionarios del Partido, con Trotski a la cabeza, embriagado por los éxitos de los métodos militares en el ejército, supone que es posible y necesario trasplantar estos métodos a los medios obreros, a los sindicatos, con el fin de lograr análogos éxitos en el fortalecimiento de los sindicatos, en el renacimiento de la industria. Pero este grupo olvida que el ejército y la clase obrera son dos medios distintos y que el método que es adecuado para el ejército puede ser inadecuado ypernicioso para la clase obrera y sus sindicatos.

El ejército no es un todo homogéneo; se compone de dos grupos sociales fundamentales, los campesinos y los obreros, siendo el número de aquéllos varias veces mayor que el de éstos. Fundamentando la necesidad de aplicar en el ejércitopreferentemente los métodos coercitivos, el VIII Congreso del Partido[3] se basaba en que nuestro ejército lo integran fundamentalmente campesinos, en que los campesinos no irían a luchar por el socialismo y en que era posible y necesario obligarles a luchar por el socialismo aplicando métodos coercitivos. De ahí surgieron formas de influencia tan típicamente militares como el sistema de los comisarios con las secciones políticas, los tribunales revolucionarios, las sanciones disciplinarias, la provisión de los cargos exclusivamente por designación superior, etc., etc.

Al revés del ejército, la clase obrera constituye un medio social homogéneo con predisposición al socialismo en virtud de su situación económica; es fácilmente influenciable por la agitación comunista, se organiza voluntariamente en los sindicatos yconstituye, por todo ello, la base, la médula del Estado Soviético. No es de extrañar, pues, que el empleo preferente de los métodos persuasivos sea la base de la labor práctica de nuestros sindicatos industriales. De ahí provienen métodos de influencia tan típicamente sindicales como el esclarecimiento, la propaganda de masas, el desarrollo de la iniciativa y de la actividad de las masas obreras, la elegibilidad de los cargos, etc.

El error de Trotski consiste en que menosprecia la diferencia entre el ejército y la clase obrera, en que coloca en un mismo plano a las organizaciones militares y a los sindicatos y en que trata, al parecer por inercia, de trasladar los métodos militares del ejército a los sindicatos, a la clase obrera.

"La mera contraposición de los métodos militares (la orden, el castigo) a los métodos sindicales (el esclarecimiento, la propaganda, la iniciativa) —dice Trotski en un documento— es una manifestación de prejuicios kautskiano— menchevico-eseristas... La contraposición de la organización de trabajo a la organización militar en un Estado obrero es de por sí una bochornosa capitulación ante el kautskismo". Eso dice Trotski.

Si hacemos abstracción de la innecesaria palabrería sobre el "kautskismo", el "menchevismo", etc., está claro que Trotski no ha comprendido la diferencia que hay entre las organizaciones obreras y las militares, no ha comprendido que lacontraposición de los métodos militares a los métodos democráticos (sindicales) en el momento de la liquidación de la guerra y del renacimiento de la industria es necesaria, inevitable, y que, debido a ello, trasladar los métodos militares a los sindicatoses erróneo y nocivo.

Esta incomprensión ha servido de base a los folletos de carácter polémico de Trotski acerca de los sindicatos, publicados recientemente. En esta incomprensión está el origen de los errores de Trotski.

 

II. Democracia consciente y "democracia" forzada.

Algunos piensan que cuanto se dice acerca de la democracia en los sindicatos es huera declamación, una moda suscitada por ciertos fenómenos de la vida interna del Partido; piensan que, con el tiempo, la "charlatanería" en torno a la democracia hartará, y que todo marchará "como antes".

Otros suponen que la democracia en los sindicatos es, en el fondo, una concesión, una concesión obligada a las demandas de los obreros, y que se trata más bien de diplomacia que de algo auténtico y verdadero.

Ni que decir tiene que unos y otros camaradas se equivocan profundamente. La democracia en los sindicatos, es decir, lo que se ha dado en llamar "los métodos normales de democracia proletaria en el seno de los sindicatos", es la democracia consciente propia de las organizaciones obreras de masas, que presupone la conciencia de que es necesario y conveniente aplicar en forma sistemática los métodos persuasivos para tratar con las masas de millones de obreros organizados en los sindicatos. Sin esta conciencia, la democracia se convierte en una palabra vacía.

Mientras duró la guerra y teníamos el peligro a las puertas, los llamamientos de nuestras organizaciones "en ayuda del frente" encontraban vivo eco entre los obreros, porque el peligro mortal era demasiado tangible, pues tenía una forma plenamente concreta y evidente para todos: los ejércitos de Kolchak, de Yudénich, de Denikin, de Pilsudski y de Wrángel, que avanzaban y restauraban el Poder de los terratenientes y los capitalistas. Entonces no era difícil levantar a las masas. Pero ahora, cuando el peligro militar ha desaparecido, y el nuevo peligro, el peligro económico (la ruina económica), dista muchode ser tan perceptible para las masas, no se puede poner en pie a las amplias masas exclusivamente a base de llamamientos. Todos sienten, por supuesto, la escasez de pan y de ropa, pero, en primer lugar, la gente se las arregla como puede y de una forma u otra encuentra pan y ropa, por cuya razón el peligro de quedarse sin pan y sin otros artículos no acucia tanto a las masas, ni mucho menos, como lo hacía el peligro militar; en segundo lugar, nadie osará afirmar que el peligro económico (la escasez de locomotoras, de máquinas para la agricultura, de fábricas textiles, de fábricas metalúrgicas, de instalaciones para las centrales eléctricas, etc.) es tan palpable para la conciencia de las masas como lo era recientemente el peligro militar. Para movilizar a los millones de hombres que forman la clase obrera contra la ruina económica, es necesario elevar la iniciativa, laconciencia y la actividad de las amplias masas, es preciso convencerlas con hechos concretos de que la ruina económica represente un peligro tan real y tan mortal como ayer lo era el peligro militar, es necesario incorporar a los millones de obreros al resurgimiento de la producción a través de sindicatos democráticamente estructurados. Sólo de esa manera es posible convertir en causa vital para toda la clase obrera la lucha de los organismos económicos contra la ruina de la economía. De no hacerlo así, es imposible vencer en el frente económico.

En pocas palabras: la democracia consciente, el método de la democracia proletaria en el seno de los sindicatos es el único método justo de los sindicatos industriales.

Con esta democracia no tiene nada de común la "democracia" forzada.

Leyendo el folleto de Trotski "Papel y tareas de los sindicatos", se puede pensar que, en el fondo, Trotski también es partidario del método "democrático". Por esta razón, algunos camaradas creen que la cuestión de los métodos de trabajo de los sindicatos no es el objeto de nuestras discrepancias. Pero esto es completamente falso, pues la "democracia" que propone Trotski es una democracia forzada, a medias, carente de principios, y, como tal, no es sino el complemento del método militar— burocrático, inadecuado para los sindicatos.

Juzguen ustedes mismos. ...................................

 

 

 

 

 

[1] La Conferencia de comunistas de los pueblos turcos de la R.S.F.S.R., convocada por el C.C. del P.C.(b) de Rusia, se celebró en Moscú el 1 y el 2 de enero de 1921. En la Conferencia participaron funcionarios del Partido de Azerbaidzhán, Bashkiria, Turkestán, Tartaria, Daguestán, de la región del Terek, de Kirguizia y Crimea. La Conferencia discutió el informe del Buró Central de las organizaciones comunistas de los pueblos del Oriente, problemas de organización y otros. El 2 de enero, J. V. Stalin pronunció el informe sobre cuestiones de organización (que no fue tomado taquigráficamente). De acuerdo con el informe de J. V. Stalin, la Conferencia aprobó el "Reglamento del Buró Central para el trabajo entre los pueblos turcos de la R .S. F .S. R). En virtud de este "Reglamento", el Buró Central de las organizaciones comunistas de los pueblos del Oriente, que existía desde 1918, fue reorganizado como Buró Central de agitación y propaganda entre los pueblos turcos de la R.S.F.S.R.

[2] Se alude al programa del P.C.(b) de Rusia aprobado en el VIII Congreso del Partido, al capítulo "En el terreno de la economía" y a la resolución del IX Congreso del P.C.(b) de Rusia "Acerca de los sindicatos y de su organización" (v. "El P.C.(b) de la U.R.S.S. en las resoluciones y acuerdos de los Congresos y Conferencias y de los Plenos del C.C", parte I, págs. 289-291 y 337-340, ed. en ruso, 1941).

[3] Acerca del VIII Congreso del P.C.(b) de Rusia y de sus acuerdos sobre la cuestión militar y otras cuestiones, v. "Historia del P.C.(b) de la U.R.S.S.), págs. 296-301, ed. en español, Moscú, 1947, y "El P.C.(b) de la U.R.S.S. en las resoluciones y acuerdos de los Congresos y Conferencias y de los Plenos del C.C", parte I, págs. 280-313, ed. enraso, 1941. J. V. Stalin, pronunció ante el VIII Congreso del P.C.(b) de Rusia un discurso sobre la cuestión militar (v. Obras, t. 4, ed. en español) y formó parte de la Comisión militar creada por el Congreso para elaborar la resolución sobre la cuestión militar.

 

 

 

Ver el documento completo             Original en PDF