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PREFACIO. 

 

Componen el octavo tomo de las Obras de J. V. Stalin trabajos escritos de enero a noviembre de 1926.

El año 1926 fué el primero en que se despliega la lucha del Partido Bolchevique por aplicar la línea general del Partido y del Poder Soviético, orientada a la industrialización socialista del país.

En las obras "Cuestiones del leninismo" y "La situación económica de la Unión Soviética y la política del Partido", J. V. Stalin pone al desnudo las tergiversaciones de los fundamentos del leninismo, realizadas con fines hostiles por el grupo de Zinóviev-Kámenev, defiende las decisiones del XIV Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S., denuncia los intentos de la "nueva oposición" de contaminar al Partido la desconfianza en la victoria del socialismo en la Unión Soviética.

En el informe ante la XV Conferencia del P.C.(b) de la U. R.S.S. "La desviación socialdemócrata en nuestro Partido" y en el resumen de la discusión del informe, J. V. Stalin defiende la unidad ideológica y orgánica del Partido Bolchevique y desenmascara la ideología capituladora del bloque trotskista— zinovievista y su labor de zapa encaminada a provocar la escisión en el Partido.

En estos trabajos de J. V. Stalin se desarrolla la doctrina leninista de la— posibilidad de la victoria del socialismo en uno u otro país, se fundamenta la posibilidad, la necesidad y la trascendencia internacional de la edificación completa de la sociedad socialista en la U.R.S.S. en las condiciones del cerco capitalista; se señalan las tareas prácticas del Partido en la edificación socialista, se especifican las vías y los métodos concretos para aplicar la línea general del Partido, orientada a la industrialización socialista del país.

 En diversos trabajos, entre ellos "La huelga inglesa y los sucesos de Polonia", "El Comité Anglo— Ruso de Unidad", "La lucha contra las desviaciones derechistas y "ultraizquierdistas", "Discurso en la Comisión Alemana del VI Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista". J. V. Stalin subraya la necesidad de luchar con insistencia y perseverancia por la unidad de la clase obrera, contra la reacción imperialista, contra el peligro de nuevas guerras imperialistas; desenmascara laaventurera teoría trotskista de   saltarse movimientos que no se han consumado, señala las vías y los métodos de lucha, en el terreno ideológico y de organización, contra el oportunismo en los Partidos Comunistas extranjeros.

En el discurso "Las perspectivas de la revolución en China", J. V. Stalin explica las particularidades de la revolución china, su carácter y su dirección.

En el octavo tomo se publican por primera vez los siguientes documentos: "El campesinado como aliado de la clase obrera", "Sobre la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro país", "Discurso en la Comisión Francesa del VI Pleno ampliado del Comité Ejecutivo, de la Internacional Comunista", el discurso "El Comité Anglo-Ruso", "Carta a Slepkov", "Acerca de las medidas para atenuar la lucha interna del Partido", la carta de J. V. Stalin "A la redacción del "Daily Worker", órgano central del Partido Obrero de los Estados Unidos", Se publica íntegra la carta de J. V. Stalin "Al camarada Kaganóvich y a los demás miembros del Buró Político del C.C. del P:C(b) de Ucrania".

Instituto Marx, Engels, Lenin, anejo al C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.  

 

 

LA LUCHA CONTRA LAS DESVIACIONES DERECHISTAS Y "ULTRAIZQUIERDISTAS". 

 

Dos discursos en la reunión del Presidium del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, 22 de enero de 1926.

 

I

Me parece que Hansen y Ruth Fischer sustentan un punto de vista equivocado. Exigen que en la lucha contra los derechistas y los "ultraizquierdistas" los golpes tengan siempre, en todas partes y en cualesquiera circunstancias la misma fuerza, que se asesten, por decirlo así, con equidad. Este punto de vista, que establece la necesidad de asestar golpes equitativos e iguales a los derechistas y a los "ultraizquierdistas" en todas las circunstancias y en cualquier situación, es un punto de vista infantil. Un político no puede plantear así el problema. La cuestión de la lucha contra los derechistas y los "ultraizquierdistas" no debe ser juzgada desde el punto de vista de la equidad, sino desde el punto de vista de las exigencias del momento político, desde el punto de vista de las necesidades políticas del Partido en cada momento dado. ¿Por qué en el Partido francés la tarea de choque inmediata, en este momento; es la lucha contra los derechistas, mientras que en el Partido Comunista de Alemania la tarea inmediata es la lucha contra los "ultraizquierdistas"? Porque en el Partido Comunista de Francia y en el de Alemania la situación no es la misma. Porque en este momento las necesidades políticas de estos dos partidos son distintas.

Alemania acaba de salir de una profunda crisis revolucionaria[1], durante la cual el método de lucha del Partido ha sido el empuje directo. Hoy, el Partido Comunista Alemán pasa por un período de acumulación de fuerzas y de preparación de las masas para futuros combates decisivos. En la nueva situación, el método del empuje directo no es adecuado ya para el logro de los viejos objetivos. Ahora, el Partido Comunista Alemán debe pasar al método de los movimientos por caminos de rodeo, a fin de ganarse a la mayoría de la clase obrera de Alemania. Es natural que en tales circunstancias haya aparecido enAlemania un grupo de "ultraizquierdistas", que, repitiendo como chicos de la escuela las viejas consignas, no ha sabido o no quiere adaptarse a las nuevas condiciones de lucha, que requieren nuevos procedimientos de trabajo. De ahí los "ultraizquierdistas", que con su política impiden al Partido adaptarse a las nuevas condiciones de lucha y abrirse paso hacia las amplias masas del proletariado alemán. O el Partido Comunista Alemán rompe la resistencia de los "ultraizquierdistas", en cuyo caso saldrá al ancho camino que le ha de llevar a la conquista de la mayoría de la clase obrera; o no lo hace, en cuyo caso la presente crisis se hará crónica y será funesta para el Partido. De ahí que la lucha contra los "ultraizquierdistas" en el Partido Comunista Alemán sea su tarea inmediata.

En Francia tenemos otra situación. Allí aun no se ha registrado una profunda crisis revolucionaria. La lucha se ha llevado allí en el marco de la legalidad, con sus métodos de combate exclusivamente o casi exclusivamente legales. Pero ahora se perfila una crisis en Francia. Me refiero a las guerras de Marruecos y de Siria y a las dificultades financieras de Francia[2]. Es difícil decir todavía hasta qué punto es profunda esa crisis, pero, con todo, es una crisis, que exige al Partido la necesidad de aprovechar las condiciones de lucha legales y clandestinas y le exige el máximo de bolchevización. En tales condiciones es natural que haya surgido en el Partido francés un grupo —me refiero al grupo derechista— que no ha sabido o no quiere adaptarse a las nuevas condiciones de lucha y que continúa insistiendo, por inercia, en los viejos métodos de lucha, juzgándolos los únicos acertados. Esta circunstancia, claro está, no puede por menos de frenar la bolchevización del Partido Comunista Francés. De ahí el peligro de derecha en el Partido Comunista Francés como peligro inmediato. De ahí la tarea de luchar contra el peligro de derecha como tarea de choque del Partido Comunista Francés.

Algunos ejemplos de la historia del. P.C.(b) de la U.R.S.S. Después de la revolución de 1905, en nuestro Partido también se formó un grupo "ultraizquierdista", con el nombre de "otsovistas", que no sabía o no quería adaptarse a las nuevas condiciones de lucha y que no admitía el método de la utilización de las posibilidades legales (la Duma, los clubs obreros, las cajas de seguros, etc.). Es sabido que Lenin sostuvo una lucha decidida contra ese grupo, y que el Partido, después de haberlo vencido, consiguió emprender un camino acertado. Lo mismo ocurrió en nuestro Partido después de la revolución de 1917,cuando el grupo "ultraizquierdista"[3] se pronunció contra la paz de Brest-Litovsk. Es sabido que también este grupo fue derrotado por nuestro Partido, dirigido por Lenin.

¿Qué evidencian estos hechos? Evidencian que la cuestión de la lucha contra los derechistas y los "ultraizquierdistas" no debe ser planteada de modo abstracto, sino concretamente, en dependencia de la situación política.

¿Es, casual que los franceses presenten en el Presidium del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista una resolución contra los elementos derechistas de su Partido, y los alemanes una resolución contra los "ultraizquierdistas"? Naturalmente, no es casual. Cada uno habla de lo que le duele.

Por eso, el punto de vista que establece la necesidad de asestar golpes equitativos e iguales a los derechistas y a los "ultraizquierdistas" carece de fundamento.

Precisamente por eso, yo propondría que se suprimiera del proyecto de resolución sobre los "ultraizquierdistas" en Alemania la frase relativa a que en el Partido Comunista Alemán la lucha debe ser acentuada en el mismo grado contra los derechistas y los "ultraizquierdistas". Yo propongo que se suprima esa frase por la misma razón que indujo a suprimir de la resolución sobrelos derechistas en el Partido Comunista Francés la frase concerniente a la acentuación de la lucha contra los "ultraizquierdistas". Que se debe luchar siempre y en todas partes contra los derechistas y los "ultraizquierdistas", es cosa absolutamente cierta. Pero ahora no se trata de eso; se trata de determinar en qué se debe hacer hincapié precisamente, en el momento dado, en Francia, de una parte, y en Alemania, de otra. Yo creo que en el Partido Comunista Francés hay que hacer hincapié en la lucha contra los derechistas, ya que así lo exige la necesidad política del momento; y en el Partido Comunista Alemán hay que hacer hincapié en la lucha contra los "ultraizquierdistas", porque así lo exigen las necesidadespolíticas del Partido Comunista Alemán en este momento.

¿Cuál es la situación del grupo intermedio en el Partido Comunista Alemán, del grupo de Ruth Fischer-Maslow, si consideramos esta cuestión desde el punto de vista que acaba de ser expuesto? Este grupo, a mi parecer, encubre diplomáticamente al grupo "ultraizquierdista" de Scholem. El grupo de Ruth Fischer-Maslow, sin solidarizarse francamente con el grupo de Scholem, hace, sin embargo, cuanto puede para atenuar el golpe del Partido contra el grupo de Scholem. El grupo de Ruth Fischer-Maslow impide, de ese modo, al Comité Central, del Partido Comunista Alemán vencer y liquidar los prejuicios "ultraizquierdistas" del Partido Comunista Alemán. Por eso, el Partido Comunista Alemán debe sostener una lucha resuelta contra ese grupo, contra el grupo de Ruth Fischer-Maslow. O el grupo de Ruth Fischer-Maslow es derrotado, y entonces el Partido podrá superar la crisis actual luchando contra el grupo de Scholem; o el Partido Comunista Alemán se deja engañar por los subterfugios diplomáticos del grupo de Ruth Fischer-Maslow, y entonces se perderá la lucha, y Scholem saldrá vencedor.

 

II

Me parece que, en el problema de la lucha ideológica en el seno del Partido, Hansen predica una moral de cura, completamente inadecuada en un Partido Comunista. Por lo visto, no está contra la lucha ideológica, pero quisiera sostener esa lucha de modo que no resultase ningún descrédito para los jefes de la oposición. Debo decir que semejante lucha no existe bajo la capa del cielo. Debo decir que el que admite la lucha sólo a condición de que no se comprometa en lo más mínimo a los jefes, niega, de hecho, la posibilidad de toda lucha ideológica en el seno del Partido. ¿Debemos poner al desnudo los errores de estos o aquellos dirigentes del Partido? ¿Debemos sacar esos errores a la luz del día para que sea posible educar a las masas del Partido en los errores de los dirigentes? Yo creo que sí. Yo creo que no hay otros caminos para corregir los errores. Yo creo que el método de disimular los errores no es nuestro método. Pero de esto se infiere que la lucha en el seno del Partido y la corrección de los errores no pueden transcurrir sin que se comprometa de un modo u otro a estos o aquellos jefes. Quizá sea lamentable, pero no hay más remedio, ya que no podemos luchar contra lo inevitable.

Hansen pregunta: ¿debemos, en general, luchar tanto contra los "ultraizquierdistas" como contra los derechistas? Claro que sí. Hace ya mucho que hemos resuelto este problema. No es eso lo que se discute. ¿En la lucha contra qué peligro debemos ahora hacer hincapié en dos Partidos distintos, en el francés y en el alemán, que no se encuentran en estos momentos en idéntica situación? Eso es lo que se discute. ¿Es casual que los franceses hayan presentado en el Presidium del CE. de la I.C. una resolución contra los derechistas, y los alemanes una resolución contra los "ultraizquierdistas"? ¿Se habrán equivocado los franceses al hacer hincapié en la lucha contra los derechistas? ¿Por qué Hansen no ha intentado, entonces, presentar en el Presidium una contrarresolución sobre la lucha contra los "ultraizquierdistas" en Francia? ¿Se habrán equivocado los alemanes al hacer hincapié en la lucha contra los "ultraizquierdistas"? ¿Por qué Hansen y Ruth Fischer no han intentado, entonces, presentar en el Presidium una contrarresolución que hiciera hincapié en la lucha contra los derechistas? ¿Qué sucede? Sucede que no estamos ante el  problema abstracto de la lucha contra los derechistas y los "ultraizquierdistas" en general, sino ante el problema concreto de las tareas inmediatas del Partido alemán en el momento presente. Y la tarea inmediata del Partido Comunista Alemán es vencer el peligro "ultraizquierdista", como la tarea inmediata del Partido Comunista Francés es vencer el peligro de rechista.

¿A qué obedece, por ejemplo, el hecho bien conocido de que los Partidos Comunistas de Inglaterra, de Francia y de Checoslovaquia tengan ya importantes puntos de apoyo en el movimiento sindical de sus países, que se hayan abierto ya camino hacia las amplias masas de la clase obrera y que comiencen a ganarse la confianza, si no de la mayoría, sí de considerables masas de la clase obrera, mientras que en Alemania las cosas marchan todavía, en este sentido, muy despacio?Obedece esta circunstancia, ante todo, a que en el Partido Comunista Alemán todavía son fuertes los "ultraizquierdistas", que aun ven con escepticismo los sindicatos, la consigna de frente único, la consigna de ganar a los sindicatos. Todos saben que los "ultraizquierdistas" defendían aún no hace mucho la consigna de "fuera de los sindicatos". Todos saben que entre los "ultraizquierdistas" todavía no han desaparecido por entero hasta el presente las supervivencias de esa consigna antiproletaria. Una de dos: o el Partido Comunista Alemán logra extirpar rápida y resueltamente los prejuicios de los "ultraizquierdistas" en la cuestión de los métodos de trabajo entre las masas, derrotando en toda la línea, derrotando ideológicamente al grupo de Scholem; o no logra hacerlo, en cuyo caso la crisis en el Partido Comunista Alemán puede tomar un rumbo muy peligroso.

Se dice que en el campo de los "ultraizquierdistas" hay honrados obreros revolucionarios, a quienes no se debe ni conviene apartar. Esto es muy cierto. Tampoco nosotros proponemos que se les aparte. Y en vista de ello, tampoco incluimos en nuestro proyecto de resolución ninguna propuesta de apartar o de expulsar del Partido a los "ultraizquierdistas", quienesquiera que sean, y mucho menos a los obreros. Pero ¿cómo se puede elevar a estos obreros hasta el nivel de conciencia del Partido leninista? ¿Cómo se les puede salvar de los extravíos en que se debaten ahora, por culpa de los errores y de los prejuicios de sus jefes "ultraizquierdistas"? Para eso existe sólo un procedimiento: el procedimiento de desautorizar políticamente a los jefes "ultraizquierdistas", el procedimiento de poner al desnudo los errores "ultraizquierdistas" que desorientan a los obreros revolucionarios honrados y que les impiden emprender un ancho camino. ¿Podemos admitir, en las cuestiones de la lucha ideológica en el Partido y de la educación política de las masas, el podrido juego diplomático, la disimulación de los errores? No, no podemos. Eso sería engañar a los obreros. ¿Cuál es en tal caso, la salida? La única salida es poner al desnudo los errores de los jefes "ultraizquierdistas" y ayudar, de ese modo, a los obreros revolucionarios honrados a encontrar el camino acertado......................................

 

 

 

[1] Se alude a la profunda crisis económica y política que se produjo en Alemania en el otoño de 1923. En el país se desarrolló un fuerte movimiento revolucionario; los obreros comenzaron a pasar en masa de la socialdemocracia al Partido Comunista. En Sajonia y en Turingia formáronse gobiernos obreros; estaba al orden del día la organización inmediata de Soviets proletarios y la toma del Poder por los comunistas. En Hamburgo se produjo una insurrección armada de los obreros. El movimiento revolucionario de Alemania fue derrotado, después de lo cual se intensificó en el país la reacción burguesa.

[2] Se trata de las guerras de liberación nacional de Marruecos y de Siria (1925-1926) contra el imperialismo francés. Estas guerras costaron a Francia más de mil millones de francos.

[3] Se alude al grupo de los “comunistas de izquierda”, hostil al Partido Bolchevique. (Acerca de los “comunistas de izquierda”, v. “Historia del P .C.(b) de la U.R.S.S.”, págs. 275, 279, ed. en español, Moscú, 1947, y V. I. Lenin, Obras, t. 27, págs. 46- 53, 57-62, 65-101 y 291-319, 4a ed. en ruso.)

 

 

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