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PREFACIO.

 

El tomo once de las Obras de J. V. Stalin lo integran trabajos escritos en el período comprendido entre enero de 1928 y marzo de 1929.

En este período, el Partido Bolchevique, basándose en los éxitos obtenidos en la industrialización socialista del país, desplegó con gran intensidad la labor preparatoria del paso de las masas campesinas trabajadoras del cauce de la hacienda individual al de la hacienda socialista koljosiana. Siguiendo consecuentemente el rumbo a la colectivización de la agricultura, marcado por el XV Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S., el Partido preparó todas las condiciones necesarias para que los campesinos afluyeran en masa a los koljoses.

Cuando el Partido inició la ofensiva contra los kulaks, el grupo enemigo bujarinista-rikovista de capituladores de derecha se quitó la careta y se manifestó abiertamente contra la política del Partido.

En la carta “A los miembros del Buró Político del C.C.”, en los discursos “Sobre el peligro de derecha en el P.C.(b) de la U.R.S.S.”, '“Sobre la industrialización del país y la desviación de derecha en el P.C.(b) de la U.R.S.S.”, “El grupo de Bujarin y la desviación de derecha en nuestro Partido”, en el artículo “A lo que han llegado” y en otras obras, J. V. Stalin pone al desnudo la esencia kulakista y contrarrevolucionaria de la desviación de derecha, desenmascara la actividad subversiva de los capituladores de derecha y de la organización antisoviética clandestina trotskista y señala la necesidad de desplegar una lucha intransigente en dos frentes, concentrando el fuego sobre la desviación de derecha.

En los informes “Sobre las labores del Pleno conjunto de abril del C.C. y de la C.C.C.”, “Balance del Pleno de julio del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.”, en la charla “En el frente cerealista”, en los discursos “Sobre la industrialización y el problema cerealista”, “Sobre la ligazón de los obreros y los campesinos y sobre los sovjosos”, en el discurso en el VIII Congreso de la Unión de la Juventud Comunista Leninista de la U. R.S.S., en el discurso “Los acopios de cereales y las perspectivas de desarrollo de la agricultura”, en el artículo “Lenin y la cuestión de la alianza con el campesino medio” y en otros trabajos, J. V. Stalin traza las vías y los medios fundamentales para resolver el problema cerealista, organizar koljoses y sovjoses y fortalecer la ligazón entre la ciudad y el campo. En estas obras, J. V. Stalin fundamenta la necesidad de imprimir un ritmo rápido al desarrollo de la industria, base del socialismo y de la defensa del país, plantea la tarea de formar cuadros nuevos, salidos de la clase obrera, capaces de dominar la ciencia y la técnica. J. V. Stalin subraya la necesidad imperiosa de desarrollar al máximo la crítica y la autocrítica, método bolchevique de educación de los cuadros y fuerza motriz del desarrollo de la sociedad soviética.

En la obra “La cuestión nacional y el leninismo”, que se publica por vez primera, se desarrolla la teoría marxista-leninista y se fundamenta la política del Partido Bolchevique en la cuestión nacional. En esta obra, J. V. Stalin formula la tesis acerca de las naciones nuevas, las naciones socialistas, que se han formado, por vez primera, en la Unión Soviética, muestra la diferencia de principio entre las naciones burguesas y las naciones socialistas y subraya la unidad y la viabilidad de las naciones socialistas.

Forma parte del tomo once el conocido discurso de .J. V. Stalin “Tres particularidades del Ejército Rojo”, en el que habla de las fuentes de la fuerza y el poderío del Ejército Rojo y traza las vías para seguir fortaleciéndolo.

Las cuestiones del movimiento revolucionario internacional y las tareas de los Partidos Comunistas hermanos se tratan en el informe “Balance del Pleno de julio del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.”, en los discursos “El programa ele la Internacional Comunista” y “Sobre el peligro de derecha en el Partido Comunista Alemán”. J. V. Stalin subraya la significación internacional de la Gran Revolución Socialista de Octubre y de la edificación socialista en la U.R.S.S. J. V. Stalin explica que la nueva política económica (Nep) del Estado Soviético es una fase inevitable de la revolución socialista en todos los países.

En el tomo once se publican por vez primera los siguientes 14 trabajos de J. V. Stalin: “Los acopios de cereales y las perspectivas del desarrollo de la agricultura”; “Primeros resultados de la campaña de acopios y las tareas del Partido”; “A los miembros del Buró Político del C.C.”; “El programa de la Internacional Comunista”; “Sobre la industrialización y el problema cerealista”; “Sobre la ligazón de los obreros y los campesinos y sobre los sovjoses”; “Carta al camarada Kúibishev”; “Respuesta al camarada Sh.”; “Respuesta a Kushtisev”; “A lo que han llegado”; “El grupo de Bujarin y la desviación de derecha en nuestro Partido”; “Respuesta a Bill- Bielotserkovski”; “Telegrama a Proskúrov: y “La cuestión nacional y el leninismo”.

Instituto Marx-Engels-Lenin, anejo al C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.

 

LOS ACOPIOS DE CEREALES Y LAS PERSPECTIVAS DEL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA.

  

De intervenciones en distintos lugares de Siberia, en enero de 1928[1] (Apuntes).

He sido enviado aquí, a Siberia, por poco tiempo. Se me ha encomendado que os ayude a cumplir el plan de acopios de cereales. Se me ha encomendado, igualmente, que examine con vosotros las perspectivas del desarrollo de la agricultura, el plan de fomento de la organización de kbljoses y sovjoses en vuestro territorio.

Estaréis enterados, seguramente, de que en el balance cerealista de nuestro país tenemos este año un déficit superior a 100.000.000 de puds. Con este motivo, el Gobierno y el C.C. han tenido que presionar en el acopio de cereales en todas las regiones y territorios, a fin de llenar esta laguna en nuestro balance cerealista. El déficit deberá ser cubierto, en primer lugar, a costa de las regiones y territorios que recogen abundantes cosechas, logrando que no se limiten a cumplir, sino que sobrepasen el plan de acopios.

Sabéis, naturalmente, a qué puede conducir el déficit si no es enjugado. Puede conducir a que nuestras ciudades y nuestros centros industriales, lo mismo que nuestro Ejército Rojo, se vean en una situación difícil; mal abastecidos y amenazados por el hambre. Está claro que eso no podemos permitirlo.

¿Qué opináis vosotros de ello, qué medidas pensáis tomar para cumplir vuestro deber ante el país? He recorrido los distritos de vuestro territorio y he tenido la oportunidad de convencerme de que entre vosotros no se advierte una seria preocupación por ayudar a nuestro país a salir de la crisis cerealista. La cosecha ha sido aquí grande, puede decirse, que extraordinaria. Este año tenéis más excedentes de grano que nunca, pero el plan de acopios no se cumple. ¿Por qué, cuál es el motivo?

Decís que el plan de acopios es elevado, que resulta imposible cumplirlo. ¿Por qué?, ¿de dónde habéis sacado eso? ¿No es un hecho, acaso, que vuestra cosecha de este año es verdaderamente extraordinaria? ¿No es un hecho, acaso, que el plan de acopios es este año para Siberia casi igual que el del año pasado? ¿Por qué pues, lo consideráis irrealizable? Mirad las haciendas de los kulaks: los graneros y depósitos rebosan de cereales, se guarda el grano en cobertizos, por falta de sitio; las haciendas de los kulaks tienen excedentes de cereales de cincuenta y sesenta mil puds cada una, sin contar las reservas hechas para la siembra, para la alimentación y para pienso del ganado; y vosotros decís que el plan de acopios de cereales es irrealizable. ¿A qué obedece ese pesimismo?

Decís que los kulaks no quieren entregar el grano, que esperan a que suban los precios y prefieren dedicarse a una especulación desenfrenada. Eso es cierto. Pero los kulaks no esperan simplemente un aumento de precios, sino que piden que sean el triple de lo que el Estado paga. ¿Pensáis que es posible satisfacer a los kulaks? Los campesinos pobres y parte considerable de los medios han entregado ya el grano a precios del Estado. ¿Y se puede tolerar que el Estado pague el grano a los kulaks el triple que a los campesinos pobres y medios? Basta hacerse la pregunta para comprender hasta qué punto es inadmisible satisfacer las exigencias de los kulaks.

Si los kulaks despliegan una especulación desenfrenada en torno a los precios del grano, ¿por qué no los procesáis como especuladores? ¿No sabéis, acaso, que la ley castiga la especulación, que existe el artículo 107 del Código Penal de la R.S.F.S.R., en virtud del cual los culpables de especulación incurren en responsabilidad criminal y la mercancía es confiscada en beneficio del Estado? ¿Por qué no empleáis esta ley contra los especuladores en cereales? ¡¿Teméis, acaso, perturbar la tranquilidad de los señores kulaks?!

Decís que aplicar a los kulaks el artículo 107 es una medida extraordinaria, que no dará buen resultado y empeorará la situación en el campo. Insiste en ello, especialmente, el camarada Zagumenni. Admitamos que sea una medida extraordinaria. Bueno, ¿y qué? ¿Por qué la aplicación del artículo 107 ha dado un resultado espléndido en otros territorios y regiones, ha agrupado a los campesinos trabajadores en torno del Poder Soviético y ha mejorado la situación en el campo, y aquí, en Siberia, debe resultar mal y empeorar la situación? ¿Por qué, qué motivo hay para ello?

Decís que vuestras autoridades fiscales y judiciales no están preparadas para esto. Pero ¿por qué las autoridades fiscales y judiciales de otros territorios y regiones están preparadas y actúan con todo éxito, y las vuestras no están preparadas para aplicar el artículo 107 a los especuladores? ¿Quién tiene la culpa de ello? Es evidente que la culpa la tienen vuestras organizaciones del Partido, que, a lo que se ve, trabajan mal y no procuran que las leyes de nuestro país sean cumplidas rigurosamente. He visto a muchos fiscales y jueces de por aquí. Casi todos ellos se albergan y comen en casas de kulaks, y, naturalmente, tratan de vivir en paz con ellos. A mis preguntas respondían que los kulaks tienen las habitaciones más limpias y dan mejor de comer. Se comprende que de esos representantes de la autoridad fiscal y judicial no puede esperarse nada provechoso ni útil para el Estado Soviético. Únicamente hay una cosa que no se comprende: por qué no se ha hecho todavía una limpieza de estos señores, sustituyéndolos por otros trabajadores, por trabajadores honrados.

Propongo:

a) que se exija de los kulaks la entrega inmediata de todos los excedentes de cereales a precios del Estado;

b) en el caso de que los kulaks se nieguen a acatar la ley, que se les procese de acuerdo con el artículo 107 del Código Penal de la R.S.F.S.R. y se les confisquen los excedentes de grano en beneficio del Estado, de manera que el 25 % de lo confiscado se distribuya entre los campesinos pobres y los campesinos medios menos pudientes a bajos precios del Estado o a título de créditos a largo plazo.

Por lo que se refiere a esos fiscales y jueces, hay que destituir a todos los ineptos y sustituirlos por hombres soviéticos, cabales y honrados.

Veréis en seguida cómo estas medidas dan resultados magníficos y lograréis no sólo cumplir, sino sobrepasar el plan de acopios de cereales.

Pero la cosa no acaba aquí. Estas medidas serán suficientes para corregir la situación este año. Mas nadie nos garantiza que el sabotaje del acopio de cereales por parte de los kulaks no vaya a repetirse el año próximo. Es más, puede decirse con seguridad que mientras haya kulaks habrá sabotaje de los acopios de cereales. Para garantizar estos acopios de una manera más o menos satisfactoria se necesitan otras medidas. ¿Qué clase de medidas, concretamente? Me refiero al impulso de la organización de koljoses y sovjoses.

Los koljoses y sovjoses son, como vosotros sabéis, haciendas grandes, capaces de emplear tractores y máquinas. Dan más producción mercantil que las haciendas de los terratenientes y los kulaks. Debe tenerse en cuenta que nuestras ciudades y nuestra industria crecen y seguirán creciendo cada año, cosa necesaria para la industrialización del país. Por consiguiente, aumentará de año en año la demanda de cereales, es decir, aumentarán también los planes de acopio de grano. No podemos hacer que nuestra industria esté supeditada a los caprichos de los kulaks. Por eso es necesario conseguir que en los tres o cuatro años próximos los koljoses y sovjoses, como proveedores de grano, puedan dar al Estado aunque sólo sea una tercera parte del grano indispensable. Esto desplazaría a los kulaks a un segundo plano y sentaría las bases para proporcionar, más o menos regularmente, el pan necesario a los obreros y al Ejército Rojo. Ahora bien, para conseguirlo hace falta impulsar al máximo, sin escatimar esfuerzos ni recursos, la organización de koljoses y sovjoses. Esto puede hacerse y debemos hacerlo.

Pero tampoco esto es todo. Nuestro país no puede limitarse a vivir al día. Debemos pensar en el mañana, en las perspectivas del desarrollo de nuestra agricultura, pensar, en fin, en la suerte del socialismo en nuestro país. El problema de los cereales es parte del problema agrícola, y éste es parte integrante del problema de la edificación del socialismo en nuestro país. La colectivización parcial de la agricultura, de la que acabo de hablar, es suficiente para abastecer, mal que bien, del pan necesario a la clase obrera y al Ejército Rojo, pero es insuficiente por completo para:

a) asentar sobre una base firme y de manera plena el necesario suministro de víveres a todo el país, asegurando las necesarias reservas de víveres en manos del Estado,

b) conseguir el triunfo de la edificación socialista en el campo, en la agricultura.

Actualmente, el régimen soviético se apoya en dos bases heterogéneas: en la unida industria socializada y en la hacienda individual del pequeño campesino, que se basa en la propiedad privada sobre los medios de producción. ¿Puede mantenerse mucho tiempo el régimen soviético sobre estas bases heterogéneas? No, no puede.

Lenin dice que, mientras en el país predomine la hacienda campesina individual, que engendra capitalistas y capitalismo, existirá el peligro de restauración del capitalismo. Se comprende que, mientras exista dicho peligro, no se pueda hablar en serio de la victoria de la edificación socialista en nuestro país.

Por tanto, para la consolidación del régimen soviético y la victoria de la edificación socialista en nuestro país no basta, ni mucho menos, con la socialización de la industria y nada más. Para ello es necesario pasar de la socialización de la industria a la socialización de toda la agricultura.

¿Y qué significa esto?

Esto significa, en primer lugar, que es necesario agrupar paulatina, pero consecuentemente, las haciendas campesinas individuales, que son las que dan menos producción mercantil, en haciendas colectivas, en koljoses, que son las haciendas que dan más producción mercantil.

Esto significa, en segundo lugar, que es necesario cubrir todas las comarcas de nuestro país, todas sin excepción, de koljoses (y de sovjoses), capaces de sustituir no sólo a los kulaks, sino también a los campesino individuales, en la entrega de cereales al Estado.

Esto significa, en tercer lugar, suprimir todas las fuentes que dan origen a los capitalistas y al capitalismo y acabar con la posibilidad de restauración del capitalismo.

Esto significa, en cuarto lugar, crear una base firme para el abastecimiento ininterrumpido y abundante de todo el país, no sólo de cereales, sino de toda clase de víveres, asegurando las necesarias reservas para el Estado.

Esto significa, en quinto lugar, asentar sobre una base socialista, única y firme, el régimen soviético, el Poder Soviético.

Esto significa, por último, garantizar la victoria de la edificación socialista en nuestro país.

Tales son las perspectivas del desarrollo de nuestra agricultura.

Tal es la tarea para la edificación victoriosa del socialismo en nuestro país.

La empresa es complicada y difícil, pero completamente realizable, pues las dificultades existen para superarlas y vencerlas.

Es preciso darse cuenta de que no podemos continuar progresando sobre la base de la pequeña hacienda individual campesina, que en la agricultura necesitamos haciendas grandes, capaces de emplear máquinas y de dar la máxima producción mercantil. Existen dos vías para la formación de haciendas grandes en la agricultura: la vía capitalista, que pasa por la ruina en masa de los campesinos y la organización de grandes fincas capitalistas, en las que se explota el trabajo, y la vía socialista, que pasa por la agrupación de las pequeñas haciendas campesinas en grandes haciendas colectivas, sin la ruina de los campesinos y sin la explotación del trabajo. Nuestro Partido ha optado por la vía socialista, por la vía de organización de grandes haciendas en la agricultura.

Lenin, antes del triunfo de la Revolución de Octubre y luego, inmediatamente después de la victoria, planteó ante el Partido la tarea de agrupar las pequeñas haciendas campesinas en grandes haciendas colectivas como perspectiva del desarrollo de nuestra agricultura y como medio decisivo para lograr la victoria del socialismo en el campo, en la agricultura.

Lenin señalaba que:

  1. a) “El sistema de la pequeña hacienda, bajo el régimen de producción de mercancías, no está en condiciones de liberar a la humanidad de la miseria ni de la opresión de las masas” (t. XX, pág. 122[2]);
  2. b) “Si seguimos con las pequeñas haciendas, como en el pasado, aun siendo ciudadanos libres en tierra libre nos amenaza una catástrofe inevitable” (t. XX, pág. 417[3]);
  3. c) “Sólo por medio del trabajo en común, en arteles y cooperativas, es posible salir del atolladero a que nos ha llevado la guerra imperialista” (t. XXIV, pág. 537).

Y más adelante Lenin señala:

“Sólo si se consigue hacer ver prácticamente a los campesinos las ventajas del cultivo en común, colectivo, en cooperativas y arteles; sólo si se logra a.................................

 

 

 

 

[1] Durante su viaje a Siberia, que duró del 15 de enero al 6 de febrero de 1928, J. V. Stalin visitó las principales zonas cerealistas del Territorio de Siberia. J. V. Stalin participó en una reunión del Buró del Comité Territorial de Siberia del P.C.(b) de la U.R.S.S. celebrada en Novosibirsk, en reuniones de los Burós de los comités comarcales del P.C.(b) de la U.R.S.S. y en asambleas de los activistas de las organizaciones comarcales del Partido de Barnaúl, Biisk, Rubtsovsk y Omsk, conjuntamente con los representantes de los Soviets y de los organismos de acopios. Gracias a las medidas políticas y de organización tomadas por J. V. Stalin, las organizaciones del Partido de Siberia pudieron asegurar que el plan de acopios de cereales fuese cumplido

[2] Véase: V. I. Lenin, Obras, t. 24, pág. 51, 4a ed. en ruso

[3] Véase: V. I. Lenin, Obras, t. 24, pág. 465, 4a ed. en ruso

 

 

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