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INTRODUCCIÓN

 

Este trabajo sobre la globalización está diseñado desde la perspectiva de Euskal Herria. Desde la perspectiva de este pequeño pais que con el 0'7% de la población de la Unión Europea tiene más del 50% de sus encarcelados por razones de índole política. Busca conscientemente entre sus objetivos el diferenciarse de los análisis sobre la globalización que hacen abstracción de la realidad de los pueblos oprimidos. Mas todavía, en coherencia con la práctica social y política que los pueblos oprimidos del planeta sufrimos sistemática, lacerada  y repetidamente, debemos afirmar que  la concepción del mundo de las comunidades nacionales marginadas y negadas hoy, en el planeta actual, es sustancialmente diferente a la concepción del mundo de las naciones dominantes.

De esta manera,  la izquierda actual en los Estados-Nación de los países desarrollados, es una izquierda que piensa, siente, analiza y actúa, en su amplia mayoría, como izquierda de las naciones dominantes. Es por lo tanto consubstancial a muchas de las realidades económicas, sociales, políticas, ecológicas, culturales, lingüísticas y filosóficas de este modelo de más de V siglos de dominación. Es también, en consecuencia, negadora, insolidaria y represora, de las nuevas prácticas culturales, sociales y políticas cristalizadas por los pueblos oprimidos en sus procesos de emancipación. El  presente trabajo trata de romper esta lógica, buscando consolidar una nueva izquierda, impulsora de un nuevo internacionalismo y promocionadora de un antiimperialismo que cuestione hasta las raíces de este modelo histórico de conquista, explotación y  dominación.

Se trata de ayudar a crear una izquierda que sirva a los mas de 7.000 pueblos oprimidos de nuestro planeta, que siguiendo la lógica más profunda del imperialismo, del racismo y de la dominación, ni siquiera están reconocidos. Ella aspira a una nueva globalización, esta vez reconocedora de la heterogeneidad humana, garantizadora de la dignidad humana y que sueña, desde la perspectiva de los pueblos oprimidos, en un socialismo autogestionario y en un comunismo comunitarista. 

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La civilización capitalista no es mas que una de las mil formas históricas que ha podido tomar la civilización humana. Es esta forma de civilización que convierte la vida humana en un gran bazar en el que se compra y se vende todo; en el que todo vale en función de su capacidad de cambio; y en el que todo, incluso la persona humana, es susceptible de transformarse en mercancía.

El capitalismo aparece en la historia como una tempestad que azota a la humanidad y toma hoy  la fuerza de un enorme maremoto en el que la dimensión de la ola refleja la magnitud del desastre. Un maremoto en el que el enorme nivel de acumulación de capital producido refleja también el enorme nivel de miseria visible y (en el intrincado y cuasi infinito mundo de la naturaleza humana) que oculta a su vez el muy superior nivel de miseria intangible.

El capitalismo es la civilización del "dios dinero" y de la "diosa productividad"; que impone a cuasi todos/das una enorme alienación en nombre de "su felicidad"; que  impone a la mayoría humana las condiciones de una supervivencia de malvivencia en nombre de "su libertad"; que envenena el agua, el aire y la tierra en nombre de "su progreso"; que avanza destrozando culturas y exterminando pueblos en nombre de "su igualdad"; que niega  el derecho a la participación y a la construcción de su propio desarrollo a amplias colectividades y a pueblos enteros en nombre de "su democracia".

La civilización occidental no es mas que la expresión actual de la fase imperialista de un capitalismo mundualizado. Es esa sociedad que rompe el sujeto humano, separando del individuo toda dimensión comunitaria o colectiva, social, política o cultural mas amplia. Es esa existencia humana que reduce el individuo a su poder de producción y a su capacidad de consumo. Es esa sociedad que de tanto hablar del individuo, lo deja cada vez mas aislado, cada vez mas perdido, en el desierto del olvido.

El eurocentrismo es esa corriente de pensamiento que trata de hacer compatible los sueños humanos de emancipación,  con el mantenimiento de los conceptos de progreso, libertad, democracia e igualdad propios del capitalismo imperialista. Es esa forma de pensamiento paternalista que reduce el progreso a crecimiento económico, la emancipación a la economía, la persona a la mercancía y convierte el sujeto creador de estrellas que debe ser el ser humano en el objeto de la política económica de los demás.

La globalización es el desarrollo capitalista de una época salvaje en el que como auténticos caballos del apocalipsis, el capital financiero, las empresas multinacionales, las instituciones de Bretton Woods y el imperialismo cultural, cabalgan por el planeta arrasando los  ecosistemas, aniquilando las identidades nacionales, destruyendo los derechos sociales  y haciéndonos  a todas y todos mas iguales en la exclusión social , la miseria ética y la desolación.

 

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Dividiremos este trabajo en cuatro apartados diferenciados:

— El primero hace referencia a la obligatoria perspectiva histórica de un modelo de mas de V siglos de dominación, en el que, como la parte visible del iceberg de la historia de la dominación humana, se asienta el desarrollo de la civilización capitalista actual.

— El segundo apartado aborda el análisis del "modelo fordista" que ha hegemonizado las sociedades industrializadas después de la segunda Guerra Mundial. El análisis desvela aquí los aspectos socio-económicos, político-culturales e internacionales que han condicionado, determinado y marcado su impronta en el conjunto de las sociedades del planeta.

— El tercer apartado nos adentra en el universo de la internacionalización-globalización, buscando articular, ordenar y estructurar la multiplicidad de aspectos y diversidad de acontecimientos, económicos, políticos y culturales, que aparecen ante nosotros y nosotras como un mar de estrellas en el caos del inmenso vacío.

— El cuarto apartado, en fin, profundiza en la necesaria referencia alternativa, planteando algunas orientaciones que posibiliten a los oprimidos/das del planeta en general y a los pueblos oprimidos en particular, superar sus legendarias cadenas y avanzar en la reconquista del cielo. 


 

UN PROCESO HISTORICO Y ESTRUCTURAL

 

A nuestro juicio, es necesario entender el desarrollo actual como el resultado de una situación estructural que se conforma a través de un proceso histórico de al menos V siglos, que culmina con el diseño de nuestra sociedad en la época actual y que se matiza en el período presente  en  una dinámica de transición  marcada por el cambio en las bases de la acumulación.

Un proceso histórico de V siglos de dominación(Desarrollo del Capitalismo, Proceso Colonial y Opresión Nacional 

En los albores del siglo XV de nuestra era comienza una nueva época, aquella que estableciendo unas relaciones de dominación a nivel mundial gestará las bases de un desarrollo profundamente desigual.

 

El imperialismo del capital comercial

 

El imperialismo del capital comercial comienza en Europa y la consolidación de los grandes Estados Feudales Europeos encierra, para una gran parte de los pueblos occidentales, la forma de conquista político-militar, grandes matanzas, procesos de limpieza étnica y relación de subordinación y sumisión para sus estructuras sociales y políticas.

La extensión de los métodos de dominación extra-económicos propios del capital comercial europeo a otros Continentes representa el episodio mas trágico y vergonzoso de la historia de la humanidad. La expropiación sistemática de las tierras conquistadas, las enormes hambrunas creadas por la destrucción de las grandes obras hidráulicas absolutamente necesarias para la supervivencia de las poblaciones asiáticas, la infame esclavitud aplicada a las juventudes del África sub-Sahariana  y el genocidio sistemático de las poblaciones autóctonas en Australia y el Continente Americano, va parejo a la implantación de una economía agrícola y minera asentada por doquier sobre el trabajo forzado y las relaciones esclavistas. Se implanta aquí una economía agrícola (café, algodón, azúcar, cacao, etc.) y minera (oro, plata, etc.), organizada en base a la explotación y expoliación de los recursos naturales y poblaciones de estos territorios al exclusivo servicio del capital comercial europeo.

Lo peor de todo no son las cifras de las riquezas expoliadas o del número de los que esclavizaron o murieron, sino el daño moral que produjo este fenómeno y el hecho de que sus secuelas permanecen intactas en el modo de vida de muchos, marcando nuestras mentalidades y el destino del planeta entero.   La codicia inherente al capital comercial europeo degradaría progresivamente la conducta y mentalidad de los pueblos colonizados.

Portugal, España, Gran Bretaña, Francia y Holanda fueron en ese momento los componentes del club de un Primer Mundo que condenaba al resto a la degradación y al subdesarrollo. Valga la imagen de los obispos europeos bendiciendo a los miles de prisioneros negros apiñados en las bodegas de los barcos negreros, mientras los misioneros inculcaban el principio de la cultura del dolor (aquella que debía infligir el hombre blanco y que debía amar el colonizado/da) para representar de manera sintetizada  lo acaecido  en ésta época atroz. ([1])

Gradualmente fueron rompiéndose todos los  eslabones de la estructura social de los pueblos colonizados, mientras los europeos trataban de reconstruir un colonizado distinto, construido según la voluntad de sus deseos. Así, el colonialismo secuestró las libertades y las voluntades de los individuos haciendo que estos/estas se adaptaran al modo de vida que les imponían.

 

La primera época de la dominación  del capital financiero

 

La primera época de la dominación  del capital financiero corresponde a los procesos de industrialización de los Estados Europeos. Se conforman aquí los modernos  Estados Nacionales construidos bajo la hegemonía de la burguesía (destruyendo las comunidades autóctonas y provocando verdaderas limpiezas étnicas al objeto de homogeneizar el territorio). A la unidad de mercado creada la burguesía le llama nación. El mercado tiende a expansionarse y las burguesías europeas recurren a la guerra para extender sus dominios. Cuando el equilibrio bélico entre las burguesías vecinas delimita los límites territoriales continentales, las burguesías europeas se lanzan a su vez  a la conquista y consolidación de nuevos territorios en ultramar.

Se implanta así en estos Estados el modelo: Estado-Lengua-Nación, por el que las burguesías europeas emplean el Estado para imponer la lengua y cultura de la nación dominante al conjunto de los habitantes de un territorio determinado, creando así la nación ([2]). Los nuevos sistemas de democracia representativa, eliminan también los mecanismos directos de poder, control y participación popular, negando a su vez toda soberanía y representación para los pueblos diferenciados. La universalización de este modelo profundamente etnicida, racista y genocida para las comunidades diferenciadas, tendrá consecuencias catastróficas para los pueblos del mundo

En lo que se refiere a los territorios de ultramar, la intervención del capital financiero en la primera época, consiste en establecer las bases para el desarrollo de la producción capitalista asalariada. Para ello el capital financiero recurrirá a métodos de dominación extra-económicos y mas concretamente al trabajo forzado arrancando a los indígenas de sus comunidades, y llevándolos lejos de sus familias al objeto de realizar grandes obras de infraestructura y mas concretamente los enormes trayectos de vía férrea de la época. A los nuevos trabajadores reclutados de esta manera se les pagará en moneda, de manera que tendrán que aprovisionarse en el mercado de los víveres y productos necesarios para su subsistencia.

 Al principio, se recurrirá a métodos coercitivos y será socialmente muy costoso (alterando una vez mas las costumbres y mentalidades) pero al final se creará una economía monetaria que acostumbrará al colonizado a vender de forma natural su fuerza de trabajo, pagar el impuesto obligatorio, desarrollar la compra-venta y convertirse en un consumidor empedernido, mientras los bancos comerciales controlan desde la metrópoli el conjunto del proceso.  A partir de este consumo se implanta el modo de vida del blanco.

Asistimos en esta época a la destrucción de las industrias tradicionales de las colonias ([3]) y a la agudización de la desintegración social, política y cultural de las formaciones sociales existentes en estas sociedades. Las colonias desarrollan una economía de importación de productos manufacturados y de exportación de materias primas y productos agrícolas, subordinada a los intereses del centro. A su vez, la revolución industrial aumenta las diferencias culturales y tecnológicas entre los países del centro y las colonias y la acumulación capitalista de los países del centro necesita del imperialismo para su funcionamiento.

 

 El imperialismo del capital financiero de la segunda época

 

El imperialismo del  capital financiero de la segunda época se caracteriza por su capacidad para someter a los países y pueblos por métodos exclusivamente económicos y sin el recurso a la utilización de mecanismos coercitivos de otro tipo (políticos, militares, etc.). Una vez creadas las condiciones de desarrollo capitalista en las colonias el proceso se desarrolla solo y el beneficio para el imperialismo es enormemente mayor. Corresponde, de una forma general, al movimiento de descolonización parejo a la Segunda Guerra mundial y llega hasta nuestros días (marcado desde hace dos décadas por el proceso de internacionalización-mundialización).

 Los países con independencia política se encontraron con que las estructuras económicas coloniales no podían ser desmanteladas. Sus economías son pobres, primarias y dependen del mundo desarrollado en cuanto a sus ventas de materias primas, importación de capitales, de bienes de consumo, de tecnología, etc. Todo ello agudiza la dependencia cultural y lingüística respecto a la metrópoli y la destrucción de la humanidad propia. Esta influencia se pone de manifiesto en todos los ámbitos de la vida social, política, cultural y militar del Tercer Mundo. 

A las sociedades propias destruidas por el capitalismo y homogeneizadas por la lógica colonial o de la opresión nacional del Estado-Nación se les impone la democracia representativa. La imposición de esta fórmula jurídico-política en unas sociedades multinacionales (camufladas con el nombre de "etnias" y "tribus" por la psico-lingüística colonial), agrícolas, con débil urbanización, con base social comunitaria (en proceso de desestructuración) y que no han conocido la revolución industrial, genera  unas élites dominantes que buscan reproducir los privilegios de los antiguos colonizadores e identifican la creación del Estado-Nación  con el control, (por medio del desarrollo de los mecanismos estatales) de la ciudadanía de ese territorio y el fortalecimiento de su poder.

 En este sentido, el Estado-Nación y la estructura de poder jerarquizada han sido las herencias envenenadas de la colonización. El constante desarrollo de la función pública asegurará a los nuevos diplomados universitarios su transformación en blancos. El proceso neocolonial  combatirá la identidad real de los pueblos del Tercer Mundo y buscará  en los nuevos Estados-Nación, una clase dominante y un colectivo intelectual interesados en olvidar la memoria histórica y en particular todo el proceso de vejaciones, humillaciones y explotación del período colonial ([4]).

 Aquí, la imposición lingüístico-cultural y la penetración de los valores cristianos y del capitalismo occidental han creado una enorme alienación interiorizada particularmente por los intelectuales autóctonos aculturizados. Han sido ellos, junto con los colonizadores, los mejores agentes de difusión de la ideología del Estado-Nación de tipo occidental, esforzándose en enseñar el carácter retrógrado y tribal de las culturas propias y dejando los nuevos países en manos de verdaderos déspotas que encarnaban la idea de la democracia. De esta manera, los Estados post-coloniales  se convierten en factorías  de fabricar blancos o aculturizados, que olvidarán las reivindicaciones democráticas y nacionales del proceso de resistencia.  

En Europa, la democracia representativa y el Estado-Nación se han construido alrededor de las clases sociales y destruyendo los pueblos occidentales. La imposición de este modelo centrado en la competición individual, negación de los pueblos y en las clases sociales, en unas sociedades multiculturales de base profundamente rural y comunitaria ha provocado un gigantesco trauma, impidiendo una representación real de los diferentes instituciones, grupos, sectores y nacionalidades existentes en estas sociedades. Así, el caso Africano es el ejemplo típico de Estados-Nación que no funcionan porque las diferentes nacionalidades luchan entre ellas por obtener en "exclusiva" el poder, y  a su vez, esa actitud, exacerba las desconfianzas, rivalidades y las reivindicaciones de las nacionalidades desfavorecidas. ([5])

 

Aproximación a la " cuestión nacional"

 

La resistencia de las formaciones sociales y de los pueblos a la desintegración de las estructuras sociales, políticas y culturales y a la pérdida de su identidad, viene expresada en la denominada "cuestión nacional", englobando en este término el conjunto del movimiento de emancipación de las colonias y el proceso de emancipación de los pueblos en el interior de los Estados-Nación. Trataremos de situar en su contexto socio-político la evolución de esta resistencia

 

La primera gran reflexión sobre esta cuestión se produce en Europa y va unida a la práctica de la lucha de liberación de los pueblos oprimidos en el interior de los Balcanes, de la Rusia Zarista y del Imperio Austro-Húngaro 

La nación se concibe aquí como una categoría del capitalismo ascendente, basada en la existencia de una nacionalidad (comunidad socio-cultural diferenciada). El desarrollo del Modo de Producción Capitalista provocará la conciencia y cohesión  económica necesarias (base de su posterior unificación político-cultural) y será la burguesía ascendente de la nación oprimida la que dirija todo el proceso.

La Cuestión Nacional se concibe a su vez como parte de la Revolución Democrática y la gran solución es la aplicación del principio del "Derecho de las Naciones a la Autodeterminación". Esto significa que cada Nación es libre de decidir sin injerencias extrañas sobre su propio destino y este derecho incluye la secesión del estado anterior y la construcción de otro propio. La aplicación de este principio trajo la independencia de Polonia, de Finlandia, la destrucción del Imperio Austro-Húngaro y la consolidación de las nuevas Naciones y Federaciones  Balcánicas.

 

Con  la transformación del capitalismo en imperialismo, la burguesía pasa de ser liberadora en algunas naciones oprimidas a ser la mayor opresora de naciones que ha conocido la historia. En los países europeos multinacionales la burguesía de la nación dominante generaliza el modelo Estado-Lengua-Nación, mediante el cual esa burguesía aniquila político-culturalmente a las nacionalidades menos desarrolladas y emplea el Estado para unificar político-culturalmente  el nuevo territorio y crear la Nación. Pero además, la apropiación de nuevos mercados y en consecuencia la colonización de nuevos territorios aparece como una consecuencia necesaria del desarrollo del Modo de Producción Capitalista. Así, a la opresión y dominación de las nacionalidades periféricas englobadas en territorio europeo, seguirá la opresión y dominación de la mayor parte de las naciones y países del mundo, (la guerra del 14-18 refleja este reparto del mundo entre los capitalismos mas poderosos).

En estas condiciones la cuestión nacional pasa de ser una cuestión europea a ser una cuestión mundial y la lucha de esa nacionalidades y colonias contra la burguesía imperialista es directamente solidaria de la lucha de las clases trabajadoras de las metrópolis contra esa misma burguesía. En esta nueva etapa histórica la cuestión nacional se concibe como parte de la  Revolución Socialista Mundial. Además, la Revolución Rusa parecía demostrar la posibilidad de organizar la sociedad de una forma más adecuada a las/los trabajadores, a las masas populares y a los fines últimos de estas colonias y nacionalidades.... y las nuevas ideas van progresivamente penetrando en la lucha antiimperialista. ([6])

 

La fase posterior a la Segunda Guerra Mundial, marca una época en que la lucha de las colonias oprimidas contra el imperialismo (concretizado fundamentalmente en la lucha de las colonias del Tercer Mundo) alcanza tal amplitud que pasa de ser una cuestión mundial a ser la forma principal de la lucha de clases a través del mundo. Aquí, la "cuestión colonial" es parte de la Revolución Socialista Mundial no solo porque combate la burguesía metropolitana, enemiga común de las clases trabajadoras de esas metrópolis y es el principal foco de la Revolución Mundial, sino porque proyecta, en determinados casos, una forma de organización económico-social para su país que tiende hacia el  modelo socialista (China, Vietnam, Cuba, Nicaragua, etc..). En estos países y colonias, el Derecho de Autodeterminación se dirime en el mismo proceso de la lucha antiimperialista y toma siempre la forma de lucha por la Independencia.

 

 

[1] Inongo-Vi-Makone. "El drama de África Negra desde hace 500 años" . Wiñay Marka - nº 18 - Diciembre - 1.992.

[2] La declaración sobre los derechos del hombre y del ciudadano y sobre los principios de soberanía nacional de 1.789 en Francia establecen las bases del nuevo modelo de "nación burguesa". De esta manera, Francia, tal y como hoy la conocemos, es el resultado del proceso histórico concreto de la monarquía francesa y de la Revolución de 1.789.

[3] Los ingleses utilizaron las relaciones coloniales de dominación para imponer fuertes tasas que impedían las exportaciones de los bellos tejidos de la India, mientras Inglaterra introducía masivamente los tejidos producidos por su industria textil, a precios muy baratos, en el subcontinente Indio, haciendo quebrar las producciones locales y provocando una hambruna que hizo morir de hambre a decenas de millones de personas.

[4] Thierry Michalon. "Legitimite de l' Etat et Solidarites Ethniques". Le Monde Diplomatique. Novembre. 1.993.

[5] En los últimos 40 años, el África Negra Sub-Sahariana ha conocido cerca de 33 guerras relacionadas con este problema.

[6] Ver los análisis elaborados por Emilio López Adan (Beltza) sobre esta evolución.


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