(Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona)

Justo de la Cueva

 

Compañera:

No te conozco. Ni siquiera estoy seguro de que existas. Ni siquiera sé que hubiera mujeres en el grupo de jóvenes vascos que hace unos días quemasteis un autobús en Pamplona reivindicando después vuestra acción en llamada posterior a la prensa como protesta por la violación de los derechos de los prisioneros políticos vascos y por la opresión y explotación que sufre Euskal Herria.

Pero tu existencia es para mí una hipótesis razonable con base empírica. Prácticamente todos los fines de semana durante los últimos catorce o quince meses he presenciado desde un balcón del Casco Viejo de Pamplona los choques de los jóvenes vascos con los policías españoles. Y muchísimas veces he distinguido figuras que eran inequívocamente femeninas formando parte de los grupos de encapuchados que para defenderse de las agresiones de esos policías lanzaban piedras, cohetes o cócteles Molotov.

Es esa mi vivencia repetida de los fines de semana la que me ha hecho formular la hipótesis razonable de que hubiera al menos una joven vasca, tú, en ese grupo que dió fuego al autobús.

Te escribo esta carta porque acabo de ver y oír (en esa odiosa fábrica de mentiras, de falsificaciones, de tergiversaciones y trampas que es Euskal Telebista) unas abyectas declaraciones sobre una acción similar a la vuestra contra el autobús. Las han defecado por la boca unos miserables lacayos del Capital que se mienten sindicalistas, pertenecientes a esos sindicatos amarillos vendidos a la patronal que todavía se atreven a malusar, cubriéndolos de oprobio, los nombres una vez heroicos de Comisiones Obreras y UGT.

Fíjate bien. Esos miserables de UGT y de Comisiones Obreras hicieron, al declarar sobre las acciones juveniles vascas de sabotaje en autobuses y trenes, lo que un sabio chino dijo que hacen siempre los imbéciles: que cuando se les señala a la Luna con el dedo miran al dedo y no a la Luna. Estos, que no son imbéciles sino que están imbecilizados por España y por el Capital, no miraron, no quisieron mirar al conflicto que señalan los sabotajes, miraron la fiebre, el síntoma, el efecto, sin querer —sin poder— mirar la enfermedad, la causa. Y el pensamiento débil que sobre el asunto forjaron sus mentes debilitadas, enfermas, contaminadas por la alienación, fué un terrible síntoma de su degeneración mental, de la castración mental que España y el Capital han logrado inducirles y aplicarles.

Preguntaron cómo era posible que quemaseis esos autobuses y esos trenes. Cuando la pregunta correcta, la que deberían haberse hecho es la de cómo es posible que no os lancéis a quemar TODOS los autobuses, TODOS los trenes, TODOS los Bancos, TODOS los coches de la policía, TODOS los cuarteles, TODAS las Iglesias, TODOS los restaurantes y grandes almacenes y a pasarnos a cuchillo a TODOS los que tenemos más de treinta años y que somos TODOS culpables ya sea como autores y disfrutadores ya sea como cómplices o encubridores o sumisos consentidores o, incluso en el mejor de nuestros casos, como torpes, incapaces, incompetentes y fracasados subvertidores del orden bestial e injusto que padecéis.

Fíjate bien, compañera. Para los creyentes es blasfemia tomar, usar, el nombre de Dios en vano. Esos miserables de UGT y CCOO no sólo cometieron en sus declaraciones una intolerable ofensa a vosotros, a la juventud vasca. Sino que tambien hicieron lo que equivale a una blasfemia porque el paro equivale a Dios en el Modo de Producción Capitalista, es —como dice la religión que es Dios para el mundo-su condición necesaria. Blasfemaron porque tomaron en vano el nombre del paro. Porque usaron, como supremo y legitimador argumento para hacer su protesta, el de que tenían miedo de ir al paro y que vuestras acciones ponían en peligro sus puestos de trabajo. Blasfemaron porque tomaron en vano el nombre del paro para injuriar a quienes precisamente sois hoy y aquí las principales víctimas del paro, las mujeres y los varones jóvenes de Euskal Herria.

 


 

1. La depauperación absoluta de la juventud vasca (I). Una previa noticia de otros encapuchados rebeldes y resistentes.

 

Tengo que explicarte que comencé esta carta en caliente a raíz de los hechos que comento, cuando aún no había empezado la primavera de 1996. Y de un tirón escribí lo que llevas leído y cinco o seis páginas más. Después sucedió que mi propia exigencia de rigor en el acopio de información y el hecho de sufrir el "atropello" por el encargo de un trabajo científico de mucha carga de trabajo y muy exigentes plazos de entrega me forzaron a retrasar el seguir con esta carta. Cuando la retomé a finales de julio tuve noticia, vía Internet, de un tal texto que decidí "bajármelo" (copiarlo en mi ordenador, en la jerga de Internet) para transcribírtelo precisamente aquí, a esta altura de la carta.

Porque trata de rebeldes encapuchados y de las razones que tienen. Léelo. Dice así:

"Palabras de la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el acto de inicio del Primer Encuentro Intercontinental Por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo.

27 De julio de 1996. AGUASCALIENTES OVENTIK, SAN ANDRES SACAMCHEN DE LOS POBRES, CHIAPAS, MEXICO.

Hermanos y hermanas de Asia, África, Oceanía, Europa y América:

Bienvenidos a las montañas del sureste mexicano.

Queremos presentarnos.

Nosotros somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Durante 10 años estuvimos viviendo en estas montañas, preparándonos para hacer una guerra.

Dentro de estas montañas construimos un ejército.

Abajo, en las ciudades y en las haciendas, nosotros no existíamos.

Nuestras vidas valían menos que las máquinas y los animales.

Éramos como piedras, como plantas que hay en los caminos.

No teníamos palabra.

No teníamos rostro.

No teníamos nombre.

No teníamos mañana.

Nosotros no existíamos.

Para el poder, ése que hoy se viste mundialmente con el nombre de "neoliberalismo", nosotros no contábamos, no producíamos, no comprábamos, no vendíamos.

Éramos un número inútil para las cuentas del gran capital.

Entonces nos fuimos a la montaña para buscarnos bien

y para ver si encontrábamos alivio para nuestro dolor de

ser piedras y plantas olvidadas.

Aquí, en las montañas del sureste mexicano, viven nuestros muertos. Muchas cosas saben nuestros muertos que viven en las montañas.

Nos habló su muerte y nosotros escuchamos.

Cajitas que hablan nos contaron otra historia que viene de

ayer y apunta hacia el mañana.

Nos habló la montaña a nosotros, los macehualob, los que somos gente común y ordinaria, los que somos gente simple, así como nos dicen los poderosos. Todos los días y sus noches que arrastran quiere el poderoso bailarnos el x— tol y repetir su brutal conquista.

El kaz-dzul, el hombre falso, gobierna nuestras tierras y tiene grandes máquinas de guerra que, como el boob que es mitad puma y mitad caballo, reparten el dolor y la muerte entre nosotros.

El falso que es gobierno nos manda los aluxob, los mentirosos que engañan y regalan olvido a nuestra gente.

Por eso nos hicimos soldados.

Por eso seguimos siendo soldados.

Porque no queremos más muerte y engaño para los nuestros, porque no queremos el olvido.

La montaña nos habló de tomar las armas para así tener voz.

Nos habló de cubrirnos la cara para así tener rostro.

Nos habló de olvidar nuestro nombre para así ser nombrados.

Nos habló de guardar nuestro pasado para así tener mañana.

En la montaña viven los muertos, nuestros muertos.

Con ellos viven el votán y ik'al, la luz y la oscuridad, lo húmedo y lo seco, la tierra y el viento, la lluvia y el fuego.

La montaña es la casa del halach uinic, el hombre verdadero, el alto jefe.

Ahí aprendimos y ahí recordamos que somos lo que somos, los hombres y mujeres verdaderos.

Ya con la voz armando nuestras manos, con el rostro nacido

otra vez, con el nombre renombrado, el ayer nuestro sumó el centro a las cuatro puntas de chan santa cruz en balam ná y nació la estrella que define al hombre y que recuerda que 5 son las partes que hacen al mundo.

En el tiempo en que cabalgaron los chaacob repartiendo la lluvia, bajamos otra vez para hablar con los nuestros y preparar la tormenta que señalaría el tiempo de la siembra.

Nacimos la guerra con el año blanco y empezamos a andar este camino que nos llevó hasta su corazón de ustedes y hoy los trajo a ustedes hasta el corazón nuestro.

Esto somos nosotros.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

La voz que se arma para hacerse oír.

El rostro que se esconde para mostrarse.

El nombre que se calla para ser nombrado.

La roja estrella que llama al hombre y al mundo para que escuchen, para que vean, para que nombren.

El mañana que se cosecha en el ayer.

Detrás de nuestro rostro negro.

Detrás de nuestra voz armada.

Detrás de nuestro innombrable nombre.

Detrás de los nosotros que ustedes ven.

Detrás estamos ustedes.

Detrás estamos los mismos hombres y mujeres simples y ordinarios que se repiten en todas las razas, se pintan de todos los colores, se hablan en todas las lenguas y se viven en todos

los lugares.

Los mismos hombres y mujeres olvidados.

Los mismos excluídos.

Los mismos intolerados.

Los mismos perseguidos.

Somos los mismos ustedes.

Detrás de nosotros estamos ustedes.

Detrás de nuestros pasamontañas está

el rostro de todas las mujeres excluidas.

De todos los indígenas olvidados.

De todos los homosexuales perseguidos.

De todos los jóvenes despreciados.

De todos los migrantes golpeados.

De todos los presos por su palabra y pensamiento.

De todos los trabajadores humillados.

De todos los muertos de olvido.

De todos los hombres y mujeres simples y ordinarios que no cuentan, que no son vistos, que no son nombrados, que no tienen mañana.

Hermanos y hermanas:

Nosotros los hemos invitado a este encuentro para venir a

buscar y a encontrarse y encontrarnos.

Todos ustedes han llegado hasta nuestro corazón y deben ver que no somos especiales.

Deben ver que somos hombres y mujeres simples y ordinarios.

Deben ver que somos el espejo rebelde que quiere ser cristal

y romperse.

Deben ver que somos lo que somos para dejar de ser lo que somos y para ser los ustedes que somos.

Nosotros somos los zapatistas.

Los invitamos para escucharnos y hablarnos todos.

Para vernos los todos que somos.

Hermanos y hermanas:

En la montaña nos hablaron las cajitas parlantes y nos contaron historias antiguas que recuerdan nuestros dolores y nuestras rebeldías.

No acabarán nuestros sueños donde nos vivimos.

No se rendirá nuestra bandera.

Siempre vivirá nuestra muerte.

Así dicen las montañas que nos hablan.

Así habla la estrella que brilla en chan santa cruz.

Así nos dice que los cruzob, los rebeldes, no serán derrotados y seguirán su camino junto a los todos que son en la estrella humana.

Así nos dice que vendrán siempre los hombres rojos, los chachac-mac, la roja estrella que ayudará al mundo a ser libre.

Así nos dice la estrella que es montaña.

Que un pueblo que es cinco pueblos.

Que un pueblo que es estrella de todos los pueblos.

Que un pueblo que es hombre y es todos los pueblos del mundo.

Vendrá para ayudar en su lucha a los mundos que se hacen gente.

Para que el hombre y mujer verdaderos vivan sin dolor y se ablanden las piedras.

Todos ustedes son los chachac-mac, los que son pueblo que viene a ayudar al hombre que se hace de cinco partes en todo el mundo, en todos los pueblos, en las gentes todas.

Todos ustedes son la roja estrella que tiene espejo en nosotros.

Podremos seguir camino bueno si los ustedes que somos nosotros nos caminamos juntos.

Hermanos y hermanas:

En nuestros pueblos los más antiguos sabedores han puesto una cruz que es estrella en donde se nace el agua dadora de la vida.

Así se marca el inicio de la vida en la montaña, con una estrella.

Así se nacen los arroyos que bajan de la montaña y que llevan la voz de la estrella parlante, de nuestra chan santa cruz.

Habló ya la voz de la montaña y habló diciendo que vivirán libres los hombres y mujeres verdaderos cuando se sean los todos que promete la estrella de cinco puntas.

Cuando los cinco pueblos se hagan uno en la estrella.

Cuando las cinco partes del hombre que es mundo se encuentren y encuentren al otro.

Cuando los todos que son cinco encuentren su lugar y el lugar del otro.

Hoy, miles de caminos distintos que vienen de los cinco continentes se encuentran aquí, en las montañas del sureste mexicano, para juntar sus pasos.

Hoy, miles de palabras de los cinco continentes se callan aquí, en las montañas del sureste mexicano, para escucharse las unas a las otras y para oírse ellas mismas.

Hoy, miles de luchas de los cinco continentes se luchan aquí, en las montañas del sureste mexicano, por la vida y en contra de la muerte.

Hoy, miles de colores de los cinco continentes se pintan

aquí, en las montañas del sureste mexicano, para anunciar un mañana de inclusión y tolerancia.

Hoy, miles de corazones de los cinco continentes se viven aquí, en las montañas del sureste mexicano, por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Hoy, miles de seres humanos de los cinco continentes gritan su ¡YA BASTA! aquí, en las montañas del sureste mexicano. Gritan ¡YA BASTA! al conformismo, al nada hacer, al cinismo, al egoísmo hecho dios moderno. Hoy, miles de pequeños mundos de los cinco continentes ensayan un principio aquí, en las montañas del sureste mexicano. El principio de la construcción de un mundo nuevo y bueno, es decir, un mundo donde quepan todos los mundos.

Hoy, miles de hombres y mujeres de los cinco continentes inician aquí, en las montañas del sureste mexicano, el Primer Encuentro Intercontinental Por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo.

Hermanos y hermanas de todo el mundo:

Bienvenidos a las montañas del sureste mexicano.

Bienvenidos a este rincón del mundo donde todos somos iguales porque somos diferentes.

Bienvenidos a la búsqueda de la vida y la lucha contra la muerte.

Bienvenidos a este Primer Encuentro Intercontinental Por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo.

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Desde las montañas del sureste mexicano.

Comité clandestino revolucionario indígena- Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Planeta Tierra, julio de 1996."([1])

¿Ya lo leíste?. Repite, para disfrutarlo. Y ahora lee otro, que copia los dos últimos párrafos de un texto aprobado en agosto de 1973 en Hazparne, en la primera parte de la VI Asamblea de ETA V (aquella ETA V que se prolongaría luego en ETA militar y hoy en la única ETA existente). Dice así:

"Como revolucionarios comunistas que somos, luchamos contra toda opresión; luchamos pues contra la opresión nacional. Y, por ello mismo, estamos por la Independencia de Euskadi, por un Estado Socialista Vasco. Lo único que nos mueve a ello es la convicción plena de que de otro modo no obtendremos la respuesta correcta a la cuestión que nos plantea nuestra existencia como Pueblo Vasco oprimido, explotado y dividido. Absolutamente esto y nada más.

¿Quién puede dudar de que obrando así no pretendemos sino ser revolucionarios honrados?" ([2])

Y vamos ya, con esos dos textos como telón de fondo, a nuestro concreto tema.

 

 

2. La depauperación absoluta de la juventud vasca (II). La feroz sentencia a la miseria emitida por el Gobierno tripartito PNV/PSOE/EA y aplaudida por el pseudoparlamento vascongado.

 

En el mismo teleberri, en el mismo espacio informativo en que se emitieron aquellas declaraciones de los sindicalistas fementidos de CCOO y UGT de las que te hablaba al principio de esta carta, pudo oírse una reseña de lo que ese individuo (Ramón Jáuregui) que dice ejercer como responsable de Economía de la Comunidad Autónoma Vasca había confesado en una de las sesiones de ese órgano que finge ser e insiste en falsamente llamarse el Parlamento Vasco, en el pseudoparlamento vascongado.

Te ruego encarecidamente, te suplico, que leas con atención, que te obligues a leer las páginas que ahora voy a dedicar a "destripar" ese discurso. Sé que no es un asunto divertido. Es más, me consta que a las y los jóvenes vascos, hartos de sufrirla, no os gusta hablar del tema de la miseria a que os condena hoy el capital ni que os lo recuerden. Me consta que voy a "mentar la bicha" o hablar de la soga en casa del ahorcado. Pero no me perdonaría guardar silencio sobre el asunto porque estimo que para mí y para tí es imprescindible que no lo haga.

Para mí, para no ver en el espejo un canalla por las mañanas cuando me afeito, es imprescindible escribir esto. Pero, sobre todo, creo que es imprescindible que tú lo leas. No es que te convenga. Es que necesitas desesperadamente enterarte de lo que voy a contarte. Porque, sencillamente, es la explicación de lo que te pasa. De las bestialidades que ya te están haciendo a ti y a tus camaradas jóvenes de Euskal Herria y de las que están ya planeadas para haceros. Por eso te ruego que te fijes más en la almendra que en la cáscara, más en lo que te digo que en cómo te lo digo. Y que aguantes que te parezca un rollo o que me enrollo para, a cambio de ese aguante, poder leer cosas que te interesan sobre los hechos que te afectan, los hechos que te atacan.

Fíjate: el tal Ramón Jáuregui, en nombre del fementido Gobierno tripartito PNV/PSOE/EA, confesó que todos los cálculos (los que le habían hecho expertos al servicio como él del Capital mundial del que, sin confesarlo, ejercía como portavoz) indicaban que en los próximos años, incluso aunque se produzca en la C.A.V. un crecimiento económico, no bajará la tasa de paro.

Que en la C.A.V. seguirán parados uno de cada cuatro trabajadores y trabajadoras (el 24%).

Después de hacer tan impúdica, tan terrible, tan estremecedora confesión, propuso "un paquete de medidas". Lo definitivamente impúdico, terrible y estremecedor del asunto es que Jauregui se atreviera a reconocer que, en el supuesto de que funcionaran todas sus medidas, el "magnífico" resultado sería que el paro se reduciría al veinte (20%) de la población activa de la C.A.V.

Te juro que al decir eso ni se le mudó la voz ni palideció ni le temblaron las manos. Ni después de decir eso sacó un revólver de la cartera para saltarse la tapa de los sesos. Tampoco dimitió.

Insisto. No tuvo ni el gesto de suicidarse en la tribuna ni siquiera el de dimitir. Nada de eso. Impávido, impasible el ademán como mandan los cánones fascistas y enfatizan las canciones falangistas, formuló ese cálculo, enunció esa previsión, cantó ese pronóstico, promulgó esa feroz sentencia de condena futura a la desesperación y a la miseria para, como mínimo, uno de cada cinco trabajadores y trabajadoras de la C.A.V.

Para que enmarques bien lo que eso significa tengo que recordarte que el 7 de marzo de 1996 EGIN publicó unos terribles datos del Eustat, el Instituto Vasco de Estadística, según los cuales de las 643.700 familias de la C.A.V más de la cuarta parte (el 25,8%), ciento sesenta y seis mil trescientas, tenían uno o más parados entre sus miembros. En 19.600 de ellas todos sus miembros se encontraban sin trabajo.([3]) Y que el día anterior también EGIN había publicado que, como resultado del continuo y sistemático ataque del Gobierno del PSOE a los derechos de los trabajadores, ya en 1995 en Hegoalde sólo UNO de cada CUATRO parados cobró subsidio. Sólo 62.722 parados, el 24,9% del total de parados, obtuvieron ayuda en forma de prestación contributiva y subsidio de desempleo.([4])

En este mismo momento es imprescindible que te recuerde que mienten los locutores de televisión cuando, poniendo cara compungida, dan las cifras de parados como si fueran las cifras de víctimas de la furia desatada de la Naturaleza. No, el paro, la sobrepoblación obrera, NO es una desgracia que nos ocurre por un capricho de la Naturaleza. El paro, la sobrepoblación obrera, NO es como un rayo o una inundación o la erupción de un volcán o un huracán o una sequía o una peste.

Hace ya casi ciento treinta años que en El Capital Marx nos enseñó que el paro, la sobrepoblación obrera, es a la vez el fruto necesario y la condición necesaria del capitalismo: "si una sobrepoblación obrera es el producto necesario de la acumulación o del desarrollo de la riqueza sobre una base capitalista, esta sobrepoblación se convierte, a su vez, en palanca de la acumulación capitalista e incluso en condición de existencia del modo capitalista de producción. Constituye un ejército industrial de reserva a disposición del capital, que le pertenece a éste tan absolutamente como si lo hubiera criado a sus expensas." ([5]) Karl Marx subrayó también, irónicamente, que: "La gran belleza de la producción capitalista no sólo estriba en que reproduce constantemente al asalariado como asalariado, sino en que, proporcionalmente a la acumulación del capital, produce siempre una sobrepoblación relativa de asalariados"([6])

Recuérdalo siempre, por favor: el paro NO es una desgracia natural, que hay que sufrir como se sufren los aguaceros, sino el fruto necesario y la necesaria condición del capitalismo.

Pero, hecha esa fundamentalísima advertencia, volvamos a la feroz condena a la miseria futura emitida por Jáuregui. Te repito que emitida para uno de cada cinco seres humanos incluidos en la categoría de trabajadores o trabajadoras de la C.A.V. Y eso en el mejor de los casos por él previstos, en el que él sabe imposible de que todos esos inútiles parches que su Gobiernillo proponía le salgan bien. ¿Necesito decirte que le aplaudieron, que ese placebo, esa pseudomedicina engañosa que configuraban sus "planes", recibió el apoyo de todos los grupos parlamentarios menos, claro está, el de HB?. Supongo que no.

Lo que sí necesito es hacerte ver hasta qué punto esas cínicas manifestaciones de Ramón Jauregui suponían otro feroz ataque más a vosotros, a la juventud vasca. En efecto, date cuenta de que esa su sentencia de condena a la desesperación y a la miseria encubre, miente y disimula una implícita y simultánea condena que es MAS DEL DOBLE de grave para vosotros, los jóvenes vascos.

Porque cuando el Instituto Vasco de Estadística dice que hay un 23% de paro en la C.A.V. (como por ejemplo ha dicho del primer trimestre de 1996 en la página 3 del segundo nº de este año de su Boletín de Estadística) está hablando de paro global y esconde hasta cinco páginas después los datos precisos (que además hay que saber calcular porque dan los datos brutos y, listillos que son ellos, omiten/esconden los porcentajes) para enterarse de que el paro juvenil, el paro de los jóvenes de 16 a 24 años, sube hasta el 48,2%.([7])

Es decir, que si los parados son casi uno de cada cuatro trabajadores vascongados subís a ser uno de cada dos los jóvenes que estáis en el paro.

Para que veas qué triste record es ése te diré que en un informe referido al año 1994 de la agencia europea de estadística Eurostat saltaba a la vista que:

1º) la tasa de paro global de la C.A.V. doblaba la media europea y era tan alta que sólo la superaban cuatro de las doscientas regiones europeas de los quince Estados de la Unión Europea.

2º) la tasa vascongada de paro de jóvenes menores de veinticinco años era dos veces y media la europea y sólo superada por la de una de las doscientas regiones europeas.

Y, de nuevo, esos datos mienten.

Tienes que entender bien que los datos que fabrica el Capital a través de sus lacayos son como esas muñecas rusas, las matrioskas. Porque abres, rompes, una mentira y te encuentras dentro otra. Que, a su vez, encierra otra. Y así sucesivamente. En el caso del paro juvenil en la C.A.V. ese dato de uno de cada dos jóvenes activos (el 48%) en el paro miente, disimula, omite, esconde, escamotea, evapora, hace humo, oculta dos feroces realidades: una mala y otra peor.

Una realidad mala ocultada: que buena parte de los jóvenes que el Eustat contabiliza como parados no lo están. Sino que están trabajando, en terribles condiciones de explotación y de pago miserable, en la eufemística y canallescamente llamada economía sumergida. Es decir, en la maquinaria bestial de explotación de trabajadores que les paga salarios miserables y les niega cualquier derecho cuya existencia permite y fomenta la criminal cómplice tolerancia de los Gobiernos español y vascongado (en Navarra, claro, del Gobierno "foral") de los que no hay noticia que hayan nunca empleado sus miles y miles de policías en ninguna espectacular redada para localizar y castigar a los desaprensivos empresarios que así explotan a su mano de obra. El 8 de febrero de 1996 EGIN publicaba en su página 23 una reseña de un documento del "Gobierno tripartito" titulado "Política de empleo". En el que, con datos muy atrasados (de los años 1988 y 1989) se confesaba que nada menos que un 15% de la población activa de la C.A.V. trabajaba en esa economía sumergida. En esa economía que los gobiernos toleran que funcione fuera de la ley en perjuicio de los por ella sobreexplotados trabajadores y trabajadoras. Pero no voy aquí a insistir sobre esa realidad mala ocultada. Mi tema es ahora la otra. La que llamo peor porque la de la economía sumergida podría resolverse aplicando la ley pero ésta se produce precisamente porque se aplica la ley. Veamos cuál es.

La otra realidad peor también ocultada consiste en que el otro o la otra, esa mujer o ese varón joven que, según el Eustat, NO está en el paro, NO es verdad que tenga empleo, que tenga trabajo, que esté ocupado.

Porque lo que tiene, legalmente sancionado, legalmente regulado, es, en la inmensa mayoría de los casos, algo muy distinto de lo que hasta hace muy pocos años se entendía cuando se hablaba de un empleo, de un trabajo, de una ocupación. Algo muy distinto de lo que una joven como tú veía de pequeña en su casa que era el empleo, el trabajo, la ocupación de su abuelo, de su padre o de su madre. Lo que tiene ese o esa joven es una mierda, una basura, una burla, una muy grosera y brutal forma de explotación. Lo que tiene es un empleo-basura, con un salario-basura, con unos derechos-basura, con unas perspectivas-basura, con una esperanza-basura. Lo que tiene, te insisto en que legalmente sancionado, legalmente regulado, es pan (más bien mendrugo) para hoy y hambre para mañana. Un mendrugo para hoy y en las tripas el miedo de que mañana puede no tener ni siquiera ese cochino mendrugo.

Porque noventa y cinco o más de cada cien empleos que se consiguen legalmente hoy (dándose además con un canto en los dientes por la "suerte" que supone el llegar a conseguirlos) son, lo sabes bien por propia o cercana experiencia, empleos temporales. Empleos para seis meses, para tres meses, para un mes, para menos tiempo aún (a un joven pamplonés que conozco bien le han llegado a hacer contrato formal, impreso, firmado, visado y sellado para unas pocas horas de trabajo).

Fíjate bien: fueron temporales el 95% de los nuevos contratos laborales hechos en el año 1994 en Hego Euskal Herria: 356.630 frente a sólo 18.488 (el 4,9%) indefinidos. En el mes de julio de 1996 el 97% de las 832.473 colocaciones registradas en todo el Estado español fueron temporales, tan sólo 27.191 de ellas fueron fijas.([8])

ENTENDER ESE HECHO (el de que 95 o más de cada 100 nuevos empleos, de cada 100 nuevos contratos de trabajo, sean temporales) Y SU POR QUE Y SU PARA QUE ES CRUCIAL PARA TI. PORQUE ES CRUCIAL PARA QUE ENTIENDAS TU MUNDO DE HOY.

Porque es el mecanismo que ha dado el éxito al "experimento PSOE" del Capital mundial sobre cómo desencadenar LA DEPAUPERACION ABSOLUTA DE LA JUVENTUD, el empobrecimiento absoluto de la juventud, como vía para restaurar la tasa de ganancia del capital en el Centro de la economía-mundo capitalista.

 

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[1] Comité clandestino revolucionario indígena- Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional: Palabras de la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el acto de inicio del Primer Encuentro Intercontinental Por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo, Aguascalientes Oventik, San Andres Sacamchén de los Pobres, Chiapas, México, 27 de julio de 1996. Tomado vía Internet en

http://planet.com . mex/~Ch iapas/oventic. htm

[2] E.T.A. V: Por qué estamos por un Estado Socialista Vasco, aprobado en Hazparne en agosto de 1973 por la primera parte de la VI Asamblea de ETA V. Cito de la página 109 del Tomo XV de Documentos Y, Editorial Lur, Donostia, 1981. 531 páginas.

[3] Juanjo Basterra: "El 25,8% de las familias de la CAV tiene entre sus miembros algún parado" en EGIN 7.3.1996. página 24.

[4] Juanjo Basterra: "Tres de cada cuatro parados no cobran subsidio" en EGIN 6.3.1996

[5] Karl Marx: Das Kapital/ Kritik der politischen ökonomie. Buch I.1867. Cito de la página 786 de la edición en castellano El Capital. Crítica de la economía política.Libro Primero. Volumen 3, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1980 (2ª de España).

[6] Karl Marx: Das Kapital/ Kritik der politischen ökonomie. Buch I.1867. op. cit. página 960.

[7] Páginas 3 y 8 del Boletín de Estadística II 1996 del Eustat (Instituto Vasco de Estadística), Eustat, Vitoria-Gasteiz, 1996.

[8] EL PAIS 11.8.1996. No indico página porque no la sé. Tomé la información vía Infovía en http://10.128.14.2/elpais/p/d/19960811/economia/paro.htm

Para aquí la cinta, vuelve un poco atrás y repasa y procura memorizar esos datos. Son importantes. Pero además de memorizarlos procura visualizarlos. Procura imaginarte qué significan en términos de cantidades físicas iguales a las que puedes ver a tu alrededor. Fíjate bien: los vascos del Sur de Euskal Herria somos ahora, en números redondos (redondeados), dos millones y medio. Utiliza ese dato para valorar, imaginar y visualizar los que acabo de darte. Esos dos mil quinientos millones de personas que están expuestas en el mundo a enfermedades vinculadas a la contaminación del agua son, pues, mil personas por cada uno de los vascos que hoy vivimos en el Sur de Euskal Herria. Ese dato significa, pues, que por cada uno de los miembros de tu familia hay en el mundo mil personas que están expuestas a enfermedades vinculadas a la contaminación del agua. Y otras mil por cada uno de los vecinos de tu barrio. Y otros mil por cada uno de los habitantes de tu herrialde .Y así sucesivamente hasta sumar otros mil por cada uno de los que vivimos en las cuatro provincias del Sur de Euskal Herria. O, según los datos que ahora voy a añadirte, lo que sucede en el mundo es que hay seiscientas personas sin servicios médicos por cada uno de los vascos que vivimos en el Sur de Euskal Herria. O que hay en el mundo trescientos noventa analfabetos adultos por cada uno de los habitantes del Sur de Euskal Herria. Acostúmbrate, por favor, a intentar siempre imaginarte los datos. A intentar humanizar los datos. A intentar ponerle caras y rostros y brazos y piernas a las cifras de los datos.

Vamos a seguir ahora con los que demuestran que este mundo es una mierda. De los cinco mil quinientos millones de personas que, en números redondos (redondeados), vivimos en el planeta Tierra sucede también que hay mil ochocientos millones que carecen de saneamiento adecuado. Y mil quinientos millones carecen de servicios médicos. Y mil trescientos millones no tienen acceso a agua potable. Y mil cien millones viven con menos de un dólar al día. Y más de mil millones de habitantes de las ciudades están expuestos a una fuerte contaminación atmosférica: óxido de azufre y nitrógeno peligroso para la salud. Y 948 millones de adultos eran analfabetos en 1990. Y setecientos millones están parados o subempleados en los países pobres. Y setecientos millones de personas, mujeres y niños sobre todo, están contaminados en sus viviendas por la inadecuada combustión que usan para cocinar o calentarse.

Hay muchos más datos como éstos. Pero estarás de acuerdo conmigo en que los que acabo de darte son suficientes para deducir de ellos que este mundo es una mierda.

Antes de seguir conviene que te fijes en un hecho. El siguiente: todos los datos que acabo de darte han sido publicados en periódicos diarios del Estado español. Y sin embargo difícilmente los habrás escuchado ni visto ilustrados en ninguna de las televisiones. ¿Sabes por qué?.

Pues porque, como han repetido al dar los resultados de la macroencuesta preelectoral (27.000 entrevistas) realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas a finales de 1992 para el Gobierno, casi el 100% de los súbditos del Estado español ven todos los días la televisión y un 74% dice ver en ella las noticias todos los días mientras que sólo un 26% lee el periódico diariamente (y no es seguro que lea este tipo de noticias). Añádele a eso que los periódicos no han publicado esos datos juntos como yo te los acabo de contar sino por separado y separados por semanas o meses de tiempo. Y que, en la inmensa mayoría de los casos, los presentan sin explicar por qué se producen. Cuando esos datos llegan al lector de periódicos lo hacen igual que llegan los datos de un terremoto o de una erupción de un volcán. Es decir, como cosas que pasan. Como fenómenos de la Naturaleza.

Y, sin embargo, esos datos escalofriantes de carencias y sufrimientos padecidos por seres humanos de carne y hueso no les ocurren. No caen sobre ellos como les puede caer un rayo o barrer un maremoto. Hay una clave. Una explicación de por qué tienen que sufrirlos. Naturalmente la clave es la miseria. La pobreza. Más específicamente: la clave está en que el mundo funciona de tal forma que una inmensa mayoría de su población está hundida en la pobreza para que una minoría derroche la riqueza y la opulencia. Fíjate bien: en 1988 había cinco mil ciento tres millones de personas en la Tierra. De ellos algo menos de la cuarta parte (1.184 millones, el 23% del total) vivían en lo que ahora los periódicos, los comentaristas, los políticos y los profesores llaman EL NORTE. En los países enriquecidos: Japón, Estados Unidos y sus estados asociados (Puerto Rico e Israel), Canadá, los doce de la Comunidad Europea, los siete de la EFTA, la URSS, la Alemania del Este, Checoslovaquia y los países recientemente enriquecidos del Pacífico (Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Hong-Kong, Taiwan y Corea del Sur). Ese 23% de la población acaparó el 85% del producto bruto mundial (más de quince billones y medio de dólares: 15.659.590.000.000 $). Mientras que, por el contrario, los habitantes de los países empobrecidos, los que viven en lo que llamamos EL SUR, que eran el resto y sumaban 3.919 millones de personas (el 77% del total mundial) malvivían con sólo el 15% del producto bruto mundial, con bastante menos de tres billones de dólares (2.808.668.000.000 $).

Voy a repetírtelo. El 23% de la población mundial que vive en el NORTE  acaparó en 1988 el 85% del producto bruto mundial mientras que el 77%  que malvive en el SUR tenía que repartirse el 15% de ese producto.

 

 

 

 

 


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