Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932.

<Miscelánea>

  • <1>. Risorgimento. Sucesos de febrero de 1853 y los moderados milaneses.

En el artículo sobre "Francesco Brioschi en el Marzocco del 6 de abril de 1930[1] (capítulo del libro Rievocazioni clell'Ottocento), Luca Beltrami recuerda que Brioschi fue acusado de haber firmado la declaración de devoción a Francisco José en febrero de 1953 (después del atentado de un zapatero vienés). Brioschi no firmó (si hay un Brioschi entre los firmantes, no se trataba del ilustre profesor de la Universidad de Pavía, futuro organizador del Politécnico). Beltrami anota: "y no dejó de definir acto de cortesanía aquél de los funcionarios del gobierno, 'invitados' a firmar la protesta contra el acto insano e inconsciente de un zapatero vienés". Sin embargo, Beltrami olvida que la declaración fue firmada después de la represión de Milán y en vísperas de Belfiore.

Cfr. Cuaderno 19 (X), pp. 139-40.

  • <2>. Los sobrinitos del padre Bresciani. (julio Bechi. Muerto el 28 de agosto de 1917 en el frente (cfr. los periódicos de la época: de ello escribió Guido Biagi en el Marzocco; cfr. "Profili e caratteri" de Ermenegildo Pistelli. y Mario Puccioni, "Militarismo ed italianitá negli scritli di Giulio Bechi", en el Marzocco del 13 de julio de 1930).[2] Según Puccioni: "la mentalidad de los parlamentarios sardos quiso ver en Caccia grossa sólo un ataque despiadado contra usos y personas y logró hacerle pasar un contratiempo —así decía Giulio con frase partenopea— de dos meses de arresto en la fortaleza de Belvedere". Bechi fue a Cerdeña con el 67º de infantería: La cuestión de su actuación en la represión del bandidaje, conducida como una expedición colonial y de su libro, cuyo tono general es característico, ya desde el mismo título, es mucho más compleja de cuanto le parece a Puccioni, el cual trata de poner de relieve cómo Bechi protestó por el abandono en que se había dejado a Cerdeña y cómo exaltaba las virtudes nativas de los sardos.[3]

Cfr. Cuaderno 23 (VI), pp. 70-71.

  • <3>. Nociones enciclopédicas. La nariz de Cleopatra. Buscar el sentido exacto que daba Pascal a esta expresión suya que se hizo tan famosa (Pascal la menciona en los Pensées)[4] y su vínculo con las opiniones generales del escritor francés. (Caducidad y frivolidad de la historia de hombres, pesimismo jansenista, etcétera.)

Cfr. Cuaderno 26 (XII), p. 3.

  • <4>. Literatura popular. Intentos literarios de las nuevas clases sociales. Ha sido traducido al francés un libro de Oscar Maria Graf, Nous sometes prisonniers.... ed. Gallimard, 1930, que parece ser interesante y significativo para las clases populares alemanas.[5]

Cfr. Cuaderno 23 (VI), p 71.

  • <5>. Literatura popular. Novelas por entregas. Confrontar Henry fagot, Vidocq, Berger-Levrault editor, París 1930. Vidocq dio origen al Vautrin de Balzac y a Alejandro Damas. (Se le encuentra también un poco en el Jean Valjean de V. Hugo y especialmente en Rocambole.) Vidocq fue condenado a ocho años por falsificación de moneda, debido a una imprudencia que cometió. Veinte evasiones, etcétera. En 1812 entra en la policía de Napoleón y durante quince años manda una escuadra de policías creada especialmente para él; se hace famoso por sus arrestos sensacionales. Es licenciado por Luis Felipe; funda una agencia privada de detectives, pero fracasa. Solamente podía actuar en la policía regular. Muerto en 1857. Dejó sus Memorias que no fueron escritas únicamente por él, y en las <que hay> muchas exageraciones y jactancias[6]

Cfr. Cuaderno 21 (XVII), p. 32.

  • <6>. Risorgimento. Italia en el— siglo XVIII. La influencia francesa en Italia en la política, en la literatura, en la filosofía, en el arte, en las costumbres. Los Borbolles reinan en Nápoles y en el ducado de Parma. Acerca de las influencias francesas en Parma hay que ver las publicaciones minuciosas de Henri Bédarida: Parme dans la politique française au XVIIIe siècle, París, Alean [cfr. también: Giuseppea Ortolani], Italie [et France] au X1~ siècle. Mélanges de littérature et d'histoire publiés par l'Union intellectuelle franco-italienne, París, Leroux) y otras dos anteriores[7] En la política francesa, Italia, por su posición geográfica, está destinada a asumir la función de elemento de equilibrio ante la creciente potencia de Austria: por lo tanto Francia, desde Luis XIV hasta Luis XVI, tiende a ejercer una acción de predominio, anticipando la política de Napoleón Hl, anticipación que se trasluce en los repetidos proyectos o tentativas de federar a los Estados italianos en servicio de Francia. (Estos elementos de la política francesa deben ser atentamente analizados, para establecer la relación entre factores internacionales y factores nacionales en el desarrollo del Risorgimento.)

a En el manuscrito: "Tullio".

Cfr. Cuaderno 19 (X), p. 140.

  • <7 >. Función cosmopolita de los intelectuales italianos. La burguesía medieval y su permanencia en la fase económico-corporativa. Hay que establecer en qué consiste concretamente la independencia y la autonomía de un Estado y en qué consistía en el periodo posterior al año mil. Todavía hoy las alianzas con la hegemonía de una gran potencia hacen problemática la libertad de acción, pero especialmente la libertad de establecer una línea de conducta propia, para muchísimos Estados: este hecho debía manifestarse en forma mucho más marcada después del año mil, dada la función internacional del Imperio y del Papado y el monopolio de los ejércitos detentado por el Imperio. 
  • <8>.Risorginiento italiano. La república partenopea. Cfr. Antonio Manes, Un cardinale condottiere. Fabrizio Ruffo e la repubblica partenopea, Aquila, Vecchioni, 1930.[8] Manes trata de rehabilitar al cardenal Ruffo (podría citarse el hecho en el parágrafo de 'Pasado y Presente' en el que se citan estas rehabilitaciones: Solaro della Margarita, etcétera y se habla del hecho de que algunos maestros "polemizan" con Settembrini y encuentran en él mucha "demagogia" contra el Borbón),[9] adjudicando la responsabilidad de las represiones y los perjurios al Borbón [y a Nelson]. Parece que Manes no sabe orientarse demasiado bien al establecer las divisiones políticas y sociales en el Napolitano; unas veces habla de división neta entre la nobleza y el clero por una parte y el pueblo por la otra, y otras veces esta división neta se diluye y se ven nobles y clero en ambas partes. Luego, dice además que Ruffo "adopta un carácter totalmente nacional, si es que puede emplearse esta palabra de corte demasiado moderno y contemporáneo" (¿entonces no eran nacionales los "patriotas" exterminados por las bandas de los sanfedistas?).

Sobre la separación de la nobleza y clero respecto del pueblo cfr. el libro de Rodolico sobre la Italia meridional y su artículo en el Marzocco n. 11 de 1926[10]

Cfr. Cuaderno 19 (X), pp. 140-41.

  • <9>. Los sobrinitos del padre Bresciani. Lina Pietravalle. De la reseña, debida a Giulio Marzot, de la novela Le catease (A. Mondadori, Milán, 1930, pp. 320, L. 2 bis 12) de Pietravaile:[11] "A quien le pregunta con qué sentimiento participa en la vida de los campesinos, Felicia responde: 'Los amo como a la tierra, pero no mezclaré la tierra con mi pan'. Hay pues la conciencia de una separación: se admite que también el campesino puede tener su dignidad humana, pero se le mantiene dentro de los límites de su condición social". Marzot escribió un ensayo sobre Giovanni Verga[12] y es un crítico ocasionalmente inteligente.

Habría que estudiar este punto: si el naturalismo francés no contenía ya en germen la posición ideológica que luego tuvo gran desarrollo en el naturalismo o realismo provincial italiano y especialmente en Verga: el pueblo campesino es visto con "alejamiento", como "naturaleza" extrínseca al escritor, como espectáculo natural, etcétera. Es la posición de Yo y las bestias de Hagenbeck.[13] En Italia el motivo "naturalista" se injertó en una posición ideológica preexistente, como se ve en Los novios de Manzoni, en donde existe el mismo "alejamiento" de los elementos populares, alejamiento apenas velado por una benévola sonrisa irónica y caricaturesca.

Cfr. Cuaderno 23 (VI). pp. 71-72. 

  • <10>. Pasado y presente. En la Critica del 20 de noviembre de 1930, en una reseña de los Feinde Bismarcks de Otto Westphal, B. Croce escribe que "el motivo del éxito que tienen los libros" de Ludwig "y muchos otros similares nace de [...] un cierto debilitamiento y un aumento de la frivolidad mental, que la guerra ha producido en el mundo".[14] ¿Qué puede significar esta afirmación? Si la analizamos, no significa nada, absolutamente nada. Me parece que el fenómeno puede ser explicado de manera más realista: en la posguerra ha aflorado al mundo de la cultura y del interés por la historia un estrato social bastante importante, del cual los escritores tipo Ludwig son la expresión literaria.

¿El fenómeno Ludwig significa progreso o retroceso intelectual? Me parece que indica progreso, con tal que el juicio sea interpretado exactamente: los lectores actuales de la "basura histórica" (según la expresión de Croce) corresponden a aquellos elementos sociales que en el pasado leían las novelas históricas, que aprendían historia en las novelas de Dumas, de Hugo, etcétera. Por eso me parece que ha habido un "progreso". Para que se pueda hablar de debilitamiento mental y de aumento de la frivolidad sería preciso que hubiera desaparecido la historia de los historiadores, pero eso no ha sucedido: seguramente sucede lo contrario, esto es, que incluso la historia seria es hoy más leída, como lo demuestra, al menos en Italia, la multiplicación de las colecciones históricas (cfr. la colección Vallecchi y la de la Nuova Italia, por ejemplo). También los libros históricos de Croce son hoy más leídos de lo que lo hubieran sido antes de la guerra: hoy existe un mayor interés intelectual por la política y en consecuencia por la historia en los estratos pequeñoburgueses, que inmediatamente satisfacen sus exigencias con la "basura histórica". No obstante hay un hecho cierto: que en la organización de la cultura, la estatura relativa de los "historiadores serios" es disminuida por la entrada en el campo de los Ludwig y cía.: Croce manifiesta su sentimiento por este hecho, que representa una "crisis de autoridad" en la esfera de la ciencia y de la alta cultura. La función de los grandes intelectuales, si permanece intacta, encuentra sin embargo un ambiente mucho más difícil para afirmarse y desarrollarse: el gran intelectual debe también él lanzarse a la vida práctica, convertirse en un organizador de los aspectos prácticos de la cultura, si quiere seguir dirigiendo; debe democratizarse, ser más actual: el hombre del Renacimiento ya no es posible en el mundo moderno, cuando en la historia participan activa y directamente masas humanas cada vez más ingentes.

En realidad el fenómeno Ludwig y la "basura histórica" no son novedades de la posguerra: estos fenómenos están contenidos en embrión en el periodismo, en el gran periódico popular: precursores de Ludwig y cía. son los articulistas de tercera página, los escritores de esbozos históricos, etcétera. El fenómeno, pues, es esencialmente político, práctico; pertenece a aquella serie de movimientos prácticos que Croce engloba balo el título general de "antihistoricismo", que, analizado desde este punto de vista, podría definirse: crítica de los movimientos prácticos que tienden a llegar a ser historia, que no han sido todavía coronados por el éxito, que son aún episodios aislados y por lo tanto "abstractos", irracionales, del movimiento histórico, del desarrollo general de la historia mundial. Se olvida a menudo (y cuando el crítico de la historia in fieri olvida esto, significa que él no es historiador, sino hombre político en acción) que en cada instante de la historia in fieri hay una lucha entre lo racional y lo irracional, entendiendo por irracional aquello que no triunfará en último análisis, que nunca llegará a ser historia efectiva, pero que en realidad es racional también porque está necesariamente ligado a lo racional, y es un momento imprescindible de aquél; que en la historia, si bien triunfa siempre lo general, también lo "particular" lucha por imponerse y en último análisis se impone también en cuanto que determina un cierto desarrollo de lo general y no otro. Pero en la historia moderna, "particular" no tiene ya el mismo significado que tenía en Maquiavelo y en Guicciardini, no indica ya el simple interés individual, porque en la historia moderna el "individuo" histórico-político no es el individuo "biológico" sino el grupo social. Sólo la lucha, con su éxito, y ni siquiera con su éxito inmediato, sino con el que se manifiesta en una victoria permanente, dirá qué es lo racional o irracional, qué es "digno" de vencer porque, a su modo, continúa y supera el pasado.

 

[1] 1 Luca Beltrami, "Rievocazioni dell'Ottocento. Francesco Brioschi'', en ll Marzocco, 6 de abril de 1930 (año XXXV, n. 14).

[2] 1 Cfr. Mario Puccioni, "Militarismo ed italianitá negli scritti di Giulio Bechi", en II Marzocco, 13 de julio de 1930 cit. En este artículo hay también citas del artículo de Guido Biagi y de ¡os Profili de Ermenegildo Pistelli, citados por Gramsci..

[3] 2 Un juicio de Gramsci sobre el libro de Bechi Caccia grossa se encuentra en el Cuaderno 1 (XVI), § 50; pero véase también en ON, 86-87.

[4] 1 Cfr. Blaise Pascal, Pensieri, a cargo de Paolo Serini, Einaudi, Turín, 1962, p. 136.

[5] 1 La indicación de la traducción francesa de este libro de Oscar Maria Graf, Nous sommes prisonniers , está hecha, con toda probabilidad, en base a una breve reseña (firmada Ph. Neel) aparecida en Les Nouvelles Littéraires, 8 de noviembre de 1930 (año IX, n. 421).

[6] 1 Los datos sobre Vidocq y sobre el libro de Henry Jagot están tomados de un artículo de Georges Mongredien, "Vidocq", en Les Nouvelles Littéraires, 15 de noviembre de 1930 (año IX. n. 422). Las Memorias de Vidocq son mencionadas también por Marx en La sagrada familia.

[7] 1 La indicación de estas publicaciones de Ileiari Bédarida es de Giuseppe Ortolani (por error Gramsci escribió Tullio) está tomada de la sección 'Biblioteca de cultura' ("Studi su Italia e Francia nel Settecento", firmado Z.), en Il Marzocco, 18 de mayo de 1930 (año XXXV, n. 20). Aquí se mencionan también las dos anterior es publicaciones de Bédarida, a las que alude Gramsci, remitiendo a un artículo de Antonio Pariella, "Parma e Francia nella seconda meta del secolo xvm", en Il Marzocco, 13 de mayo de 1928 (año XXXIII, n. 20).

[8] 1 Las noticias en torno a este libro de Antonio Manes sobre el cardenal Ruffo están tomadas de la misma reseña del Marzocco, citada en la nota 1 al precedente § 6.

[9] 2 Cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 62; sin embargo no se encuentra ahí la mención a las polémicas contra Settembrini.

[10] 3 También estas referencias a Rodolico están tomadas de la fuente citada en la nota 1 al precedente § 6. El libro de Rodolico popolo agli inízi del Risorgimento neleltalia Meridionale) es citado por Gramsci también en el Cuaderno 3 (XX), § 107.

[11] 1 La reseña de Giulio Marzot a la novela Le catene de Lina Pietravalle está en La Nueva Italia, 20 de noviembre de 1930 (año I, n. 11), pp. 464-65.

[12] 2 Cfr. Giulio Marzot, L'arte del Verga. Notas y análisis, R. Instituto Magistral, Vicenza, 1930 (Extracto del Anuario del Inst. Magisterial de Vicenza, 1928-30).

[13] 3 Cfr. C. Hagenbeck, Le raje memorie di domatore e mercante, R. Quintini, Milán, 1910.

[14] 1 Cfr. La Critica, 20 de noviembre de 1930 (año XXVIII, fasc. VI), pp. 45354 (reseña de Benedetto Croce a Otto Westphal, Feinde Bismarcks. Geistige Grundlagen der deutschen Opposition 1848-1918, Oldenbourg, München-Berlín, 1930).

 

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