Nunca nos cansaremos de repetir que el proletariado español (y francés) no tiene mas que UN problema: su lucha contra la burguesía y el capitalismo, a fin de realizar un cambio total de estructuras socio-económicas e implantar un régimen realmente socialista y revolucionario. Carecen, pues, de problema nacional. Podíamos casi afirmar que se trata para ellos los españoles de una lucha de clases químicamente pura.

    

La práctica teórica. En ciertos medios obreros de Euzkadi ha hecho mella un romanticismo obrerista uno de cuyos defectos —y no el único ni el menor— es el de despreciar la teoría, la producción teórica, la práctica teórica, la actividad científi­ca. En estos ambientes, el desconocimiento del papel de la teoría en la lucha revolucionaria ha venido emparejado a la exaltación del espontaneismo y a la elevación de la ignorancia al rango de virtud.

    

Un fenómeno que con inusitada frecuencia viene repitiendo a lo largo de los últimos años es el de las escisiones en el seno de las distintas organizaciones políticas revolucionarias. Todo luchador consciente se sorprende, al tiempo que siente crispado su ánimo de lucha, ante este constante cuarteamiento de las filas revolucionarias.

    

“Quien quiera que espere ver una revolución social “pura” —dice Lenin— no la verá jamás. Ese tal no será más que un revolucionario de boquilla que no entiende nada de lo que es una verdadera revolución”. Y también, en su “Carta a los obreros americanos”; “Quien no “admite” la revolución del proletariado sino a condición de que se desarrolle con facilidad y sin sobresaltos; que se llegue de golpe a la acción común de los proletarios de los distintos países, que la eventualidad de las derrotas sea excluida a priori, que la revolución siga un camino ancho, despejado, bien derecho. . .  ese no es un revolucionario”.

    

En la misma época, numerosas “hojas negras” firmadas “E.T.A.”, fueron distribuidas por la policía con distintas acusaciones de un grupo a otro, pero todas ellas igualmente burdas y con la misma conclusión: “No hagáis caso a nadie, esperad las consignas de la verdadera E.T.A.” La intención desmovilizadora y confusionista está tan clara como su fracaso.

    

Marx y Engels nos obligaban en su MANIFIESTO a todos los comunistas a "apoyar por doquier todo movimiento revolucionario contra el estado de cosas social y político existente" y es por lo que, al haber abandonado voluntariamente ETA a partir de la VI Asamblea, considerábamos que nuestro papel de revolucionarios vascos se desarrollaba al exterior de sus límites organizacionales y respetándolos, para intentar encauzar las fluctuaciones de toda su base hacia los intereses políticos de la clase proletaria.

    

La liberación Nacional del Pueblo Vasco es la liberación del Pueblo y del hombre vasco; es la negación total de una realidad actual, opresora. Esa negación total sólo la puede efectuar el Pueblo Trabajador Vasco a través de su situación de clase explotada. Por eso, la lucha nacional del Pueblo Vasco es una afirmación socialista (Nacionalismo revolucionario).

    

Ver en la nación un solo concepto geográfico, externo y pasivo es caer en la deformación materialista que denunciaba Marx en sus "tesis sobre Feuerbach", con estas palabras: "el defecto principal... consiste en que lo real, lo sensible sólo se concibe bajo la forma de objeto de contemplación y no como praxis en forma subjetiva".

    

A este escrito del C. E. de ETA se le puede aplicar la conocida norma latina de "excusatio non petita, accusatio manifesta", puesto que la presentación empieza con una excusa con respecto a lo que unos miembros de ETA han querido interpretar como una nueva línea. Es muy revelador que un escrito programático de un C. E. empiece con una mala formulación.

    

Entre la primera y la segunda parte de la V. Asamblea, la nueva oficina política —y en particular Txabi Etxebarrieta prepara un pequeño esquema basado nuevamente en el informe verde pero redactado en la forma de preguntas y respuestas. Este esquema, más simple que el ofrecido en texto original, es el que será votado punto por punto en la Asamblea (segunda parte) y aparecerá internamente bajo el título "Ideología oficial de Y".

En noviembre de 1966, Joxe Etxebarrieta conducido por el “Que hacer” de Lenin, prepara el informe txatarra, en el que destaca su critica al « sindicalismo » que percibe en las posiciones liquidacionistas de la Oficina Política de ETA, así como sus ideas sobre la organización como « vanguardia del proceso revolucionario ».

    

En favor de las cuestiones más fundamentales, con el fin de concederles la mayor atención, hemos excluido del análisis cuestiones tan importantes como: "la unidad obrera de Euzkadi", "los principios del internacionalismo obrero aplicados a las relaciones entre las clases trabajadoras vasca, francesa y española", "la utilización fetichista de una forma revolucionaria (la guerra rev.)", etc. En cualquier caso, pensamos que de las páginas siguientes se pueden deducir consideraciones más concretas sobre estos y otros muchos problemas.

    

Si consideramos la posición que Federico Engels tomaba en la cuestión de las nacionalidades y de la lucha de liberación nacional, y la comparamos con la posición leninista, claramente nos saltará a los ojos una diferencia esencial. Engels sometía la lucha nacional de un pueblo oprimido a las conyunturas de la lucha obrera aunque esta lucha tuviese lugar en un Estado multinacional. En este sentido se mostró injustamente enemigo del nacionalismo checo y de otros pueblos eslavos en el imperio austro-húngaro

    

Este salto cualitativo —en contra de lo que equivocadamente hemos venido creyendo— todavía no se ha producido. Aun estamos penetrados, en algún grado, por el pensamiento y la política de la burguesía. [Nos falta lanzar la ofensiva, la gran ofensiva capaz de acabar con los últimos —y más firmes— enclaves que la burguesía defiende dentro de nuestra organización.]

    

En primer lugar, lo que ya existe, la organización no tiene un nombre. Y es necesario que lo tenga para darse a conocer, dirigirse al proletariado y al pueblo, publicar proclamas y convocatorias, etc. El nombre ha de favorecer su implantación y demarcar su campo. Para ello ha de ser un nombre acortado y expresivo. Nosotros sugerimos que este nombre sea provisionalmente —hasta que hayamos reunido las condiciones políticas y organizativas para acometer la fundación del partido comunista— el mismo que tiene la revista: KOMUNISTAK, sin más.

    

Este número de Barneko Gora-Beherez está dedicado al tema de la democracia. No al tema de la democracia en general, sino al tema de la democracia en relación con el funcionamiento de la organización comunista.

Barneko Gora-Beherez sortako numero hau, demokraziari buruz zuzenduta duzute. Ez demokraziari abstraktoki, baizik-eta, demokraziari organizazio komunistaren funzionamenduari dagokionean. Eta gai boneri buruz, lerro labur batzuen bidez, beste gai konkretuago bat ikutuko dugu: demokrazia eta demokrazikeria gure organizasioan.

    

Sustituyen en ETA-BERRI al "Kemen" como órgano debate interno. Se editaron siete números, los últimos tras el abandono de las siglas ETA. Nótese en el número 5 el cambio respecto al léxico empleado hasta este momento. A partir del razonamiento y conclusión central: "España es una nación (preámbulo) desaparecen los términos como "Pueblos Peninsulares "Pueblos Ibéricos", "Estado Español"... y aparecen “España” "Nación española", "Pueblos de España", "resto de España” "Pueblos y nacionalidades de España"...

    

Persigue la liberación nacional y social del Pueblo Vasco situado en las siete provincias vascas: Laburdi, Zuberoa, Benabarra (en el Estado francés), y Navarra, Alava, Vizcaya y Guipúzcoa (en el Estado español).

Desde un punto de vista popular estas dos liberaciones son inseparables, no pueden ser consideradas como dos fases de un mismo proceso, sino como dos componentes complementarios de una misma realidad histórica: la Revolución socialista en Euzkadi.

    

Publicado en vísperas del Aberri Eguna 69, constituye un intento de sintetizar los avances y enseñanzas logradas desde la V Asamblea. Recoge elementos de los números anteriores y profundiza en el aspecto de opción obrera y a la vez abertzale. Por ello tiene un claro tono polémico con otras opciones. El esquema del número era un trabajo realizado por los responsables del F.O., creado poco antes en Vizcaya.

    

¡Se trata de un original de 18 folios que formaba parte de un trabajo más amplio destinado a aparecer como Zutik! espe­cial 49-50 en el transcurso del año 1968, con motivo del quin­ce aniversario de la aparición del movimiento ETA. A tal efec­to se aceptaba el criterio de los fundadores —y, en este caso concreto, de Julen Madariaga— según el cual la fecha real de aparición de ETA debía considerarse 1953, es decir el momen­to en que surge el grupo EKIN.

    

Este Zutik!, cuya redacción final corrió a cargo de José Antonio Etxebarrieta, es el resultado de la transformación en órgano público de un anteproyecto de KEMEN discutido en la Oficina Política. Lo más notable del número es quizás la evidente influencia de lecturas de Mao que trasluce. Era la época en que llegaron decenas de "libros rojos", devorados con avidez por todos los acólitos de la organización.

    

La nueva Oficina Política decide con este número volver a la fórmula de Zutik monográfico inaugurada por el equipo de "Mixel" en el Zutik 41. De su redacción se encarga "Balduino" (Bilbao Barrena), que utiliza para ello ideas y actas de los hermanos Etxebarrieta sobre la historia del nacionalismo vasco. La portada fue ideada por el escultor Jorge Oteiza.

    

Sin embargo, en el camino que nos lleva progresivamente hacia el socialismo vasco, el proletariado vasco se encuentra con otras clases sociales que están parcialmente interesadas en el programa popu­lar: nos referimos a la pequeña bur­guesía, interesada en la liberación nacional. Ante esta conciencia, podemos adoptar una de estas dos posturas:

    

La tensión entre los partidarios del Frente Nacional y la Oficina Política que apoyaba al Frente Obrero llega a su momento álgido con motivo de la publicación en este número de la táctica a emplear ante las próximas elecciones de enlaces sindicales, frente a las que se apoyaba la participación, con objeto de crear la organización de clase e incidir en su línea desde presupuestos revolucionarios. 

    

Zuek, sozialismoaren defendatzaile guziok, bai marxista-leninistok, bai bestelakook: frankismoa uzkaili eta guziz birrindu arte: bat Franco-ren kontra! Bat garaitu arte! Nagusi zareten edrresumetan, harremanmota GUZIAK hauts itzazue eta hauseraz itzazue! Oposizioaren zareten erresumetan, era berean, bat egizue Madrille-ko gobernua birrintzeko eta baztertzeko; zuen gobernuek laguntza mota guziak etenerazteko!

    

La oposición imperialista española a la independencia de la nación vasca no es de hoy. Tampoco es de hoy, ni privilegio de la burguesía, el genocidio cultural. Más aún: las “izquierdas", españolas y francesas, han sido en general más anti-vascas que las derechas: fueron los gobiernos liberales de París y Madrid quienes, en nombre de planteamientos abstractos sobre la Libertad, destruyeron nuestra libertad concreta foral; y quienes en nombre de la unidad “del Estado" destruyeron la unidad sociológica del Pueblo Vasco, contra la que se lanzaron abiertamente.

    

El artículo "Frente nacional vasco o Frente de clase" apareció en el número 2 de la revista BRANKA, siendo los siguientes artículos críticas a dicho artículo y respuestas a éstas de la misma revista y de su colaborador en los cuatro primeros números "F. Sarrailh de lhartza". El conjunto de estos artículos, en la forma en que aparece en este volumen, sería publicado seis años más tarde como material de formación de la Organización EGI-BATASUNA.

  

Los capitalistas han creado unos Poderes para mantener sus privilegios de clase explotadora. Frente a ellos la clase asalariada debe crear los suyos, sean legales o ilegales.

El movimiento obrero vasco necesita tener sus propios poderes que sirvan de réplica a la dictadura capitalista, al mismo tiempo que le mantienen en el camino de la Revolución Nacional.

    

Se trata, pues de determinar quienes forman parte del pueblo (en cuanto que el enfrentamiento es: pueblo contra oligarquía en un país privado de su soberanía nacional).

De siempre, el problema ha sido el de los inmigrados. No se trata de un problema de detalle, pues probablemente el 60% de los obreros de Euskadi son de origen no vasco. Prescindiendo de las concepciones racistas, o jurídicas, las respuestas que desde el nacionalismo hemos ido dando en los últimos años son al IV Asamblea: lo que determina la pertenencia al pueblo vasco conciencia nacional.